Tomás Olano se plantea la necesidad de no repetir formas en el proceso creativo. Dejamos el texto que nos envío sobre su experiencia en el Concurso Mariana Baraj, muy rico por su capacidad cuestionadora.

«Terminé la composición para el concurso con los sonidos del PROYECTO B. Lo único que agregué fue el piano, porque en mis años de estudio aprendí que pocos recursos pero bien trabajados hacen que la obra sea clara, concisa y exprese de manera mas sencilla la idea del compositor. Trabajé con pocas pistas, intenté ocultar los sonidos (porque como músico también amo el silencio) pero no pude. La obra trabaja sobre y con la voz. No hay tempo estable (loops), aunque por momentos aparece una rítmica constante que se diluye. Creo que salir del tradicionalismo es escapar primero a las presiones que tiene el alma, a las constantes rítmicas, tonales, formales, tímbricas.»

Para Tomás «disponer de variados y excelentes programas de edición no asegura nada. La mayor parte de las veces el programa compone por nosotros si no sabemos como utilizarlo. Por eso me llevó tiempo hacer la obra. Hasta que no sonora lo que yo quería y necesitaba, no continuaba.» De acuerdo a esto, nos plantea que en la pestaña Editores de RedPanal hablamos de ellos como cada vez más intuitivos y nos hace una excelente pregunta… ¿Acaso la intuición no nos lleva muchas veces a terrenos ya conocidos? Desde RedPanal creemos que lo intuitivo de estos programas tiene que ver con la facilidad para utilizarlos, y no con los planteos estéticos de cada uno. Sin embargo, no deja de ser una interesante pregunta disparadora la que nos hace.

Finalmente, Tomás nos cuenta que «un problema que surgió fue la utilización de los metales. Me hubiese gustado que la obra tuviera alguna irrupción de una Tuba o una Trompa, pero aunque disponía del instrumento y el instrumentista no hacía tiempo para el estudio de grabación. Jamás pensé en sustituir eso con un instrumento midi. No hay nada mas odioso que escuchar sinusoides altivas. En fin, la obra es lo que se presenta, no la ausencia de

Eso es todo -concluye-. Subo algunos de los sonidos con los que trabajé (que son los editados del Proyecto B) para que estén a disposición de todos. La obra no es el sonido en sí, sino como se presenta y se transforma en el tiempo. Acaso eso sea la composición, una continua transformación de los sonidos y de nosotros mismos…».

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