The Beatles y Pink Floyd en el estudio

Les acercamos un texto de Fabio García, en el que compara el trabajo de producción en el sonido en estos gigantes de la música que son Sargent Pepper’s y The piper at the gates of dawn.

The Beatles y Pink Floyd

Comenzamos una serie de artículos dedicados a analizar grandes hitos de la música desde el punto de vista de la producción y el sonido. Y lo hacemos con dos clásicos: The Beatles y Pink Floyd.

Este trabajo está basado en la comparación directa del sonido de dos discos grabados durante la misma época en las instalaciones del mismo y mítico estudio. Abbey Road fue el lugar en donde fueron creados “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” y “The Piper At The Gates Of Dawn”.

Opté por comparar ambos grupos ya que, desde mi punto de vista, tanto The Beatles como Pink Floyd se destacaron del resto por el uso del estudio de grabación, la experimentación en técnicas de grabación y por la producción en general de sus grabaciones.

Allí comienza el análisis; proceso que debe mantenerse, en lo posible, alejado de cuestiones relacionadas con gustos personales, estilos, composición, arreglos, ejecución, etc., para concentrarse, exclusivamente en el sonido de ambas producciones.

Sé que es difícil abstraerse, pero intentemos hacer un análisis. Por supuesto, tengo mi opinión al respecto, que se irá conociendo a lo largo del artículo.

En lo previo
Ambas producciones fueron realizadas y lanzadas en 1967. Si bien la grabación de “When I’m sixty four”, una de las canciones de “Sgt. Pepper’s…”, había comenzado sobre principios de diciembre de 1966, el grueso de las sesiones se realizó durante el transcurso de 1967, coincidiendo en algunos casos con las sesiones de  Pink Floyd que se iniciaron sobre finales de febrero de 1967 extendiéndose hasta julio del mismo año. Ambas producciones fueron lanzadas primero en mono y poco tiempo después en estéreo.

Ambos grupos llegaban a la grabación de sus respectivos álbumes con un nivel de experiencia marcadamente diferente. The Beatles ya gozaban del éxito masivo y tenían un vasto conocimiento de los estudios de grabación; por su parte, los Floyd hacían su primera incursión en la grabación de un álbum en un estudio mayor. Si bien hacía poco más de un mes que habían grabado su primer sencillo en otro estudio (Sound Techniques), esta era su verdadera entrada al mundo de las grabaciones profesionales.

En resumen, cuando los Floyd llegan a su primera grabación profesional, los Beatles ya contaban con una experiencia de cuatro años. Los Floyd necesitaron de la docencia de su productor para conocer las posibilidades que le brindaba un entorno como Abbey Road. Lo que resulta evidente es que los muchachos aprendieron muy rápido.

Lejos de lo que algunos podrían pensar, los Floyd no estaban peleados con los Fab Four; es más por ciertas declaraciones se ha conocido la admiración de Syd Barret por ellos. La influencia de The Beatles sobre Barret se puede apreciar claramente en la canción “Bike”.

Por su parte, tanto Roger Waters como Nick Mason han tenido comentarios respetuosos con respecto a cierta vez que se cruzaron en los estudios Abbey Road durante la grabación de sus álbumes.

Mono o estéreo
Las dos producciones son diferentes al comparar sus ediciones en mono y estéreo. Mi opinión es que la mezcla mono de “Sgt. Pepper’s…” es mucho mejor que la estéreo. La versión de dos canales no ofrece un balance adecuado lo que provoca que pierda pegada, especialmente en las bases.

Una muestra se puede apreciar al escuchar en estéreo la segunda versión (Reprise) de “Sgt. Pepper’s…” y “Lovely Rita”. La primera canción posee una base mucho más cimentada que la segunda con su batería tan separada del bajo.

Por el contrario, creo que la mezcla estéreo de “The Piper…” tiene un sonido mucho más atractivo que la versión mono, en especial en lo que respecta al manejo de los efectos. Un buen ejemplo puede oírse al escuchar, en ambas versiones, la onomatopéyica canción “Pow R Toc H”. La versión estéreo tiene un sonido mucho más cuidado y pulido de la reverberación.

Más allá de éstas y otras diferencias, y considerando que estamos en tiempos modernos, y que además, ambas versiones han sido creadas por respetados ingenieros, elegí comparar las ediciones estéreo de ambos álbumes.

Comparaciones
Cuando escuchamos las primeras canciones de ambos discos se aprecian obvias diferencias en el sonido general. El sonido claro y directo de “Astronomy Domine”, especialmente de sus guitarras, contrasta con el sonido agresivo de “Sgt. Pepper’s…”.

Otra diferencia apreciable es el sonido de la voz. Más allá de que ambas canciones poseen diferencias en la intensidad de la interpretación, el sonido general de la voz de “Sgt. Pepper’s…” no tiene la claridad que se escucha en “The Piper…”.

Precisamente, elegí las voces para comenzar el análisis.

Por favor, escuchemos ambas producciones en un sistema que sea capaz de reproducir buenos graves.

The Beatles Studio

Voces
El punto principal que percibo en las voces de “Sgt Pepper’s…” es la marcada diferencia en la presentación utilizada para cada canción.

En alas de la experimentación, los Beatles eligieron aplicar diferentes procesamientos con efectos a sus voces. Este acercamiento, sumado a las diferencias de los timbres de las voces crea la sensación de encontrar saltos, o de falta de uniformidad, al escuchar las canciones.
Por lejos, elijo el sonido de la voz de Mc Cartney, con excepción de la primera canción. Escucho en sus canciones los mejores sonidos de voces solistas, junto al excelente sonido de la voz de Ringo Starr en “With a little help from my friends”. Sinceramente, la voz de Lennon no me parece su mejor virtud.

Por ejemplo, el sonido de las voces de “Being for the benefit of Mr Kite” o “Within you without you” – cantada por Harrison –, no poseen la claridad que se aprecia en “Getting better” o “She’s leaving home”.

Las voces de “The Piper…” tienen un sonido más coherente. Al pasar las canciones, si bien también hacen uso de las herramientas de procesamiento, no encuentro los saltos que escucho al oír “Sgt. Pepper’s”.

Por ejemplo, en “Astronomy Domine”, el sonido de las voces de Barret y Wright se destacan sin problemas en medio las guitarras, órgano, bajo y batería. La claridad de los sonidos vocales es evidente aún hasta en la en la canción “Pow R Toc H” creada, en su primera parte, con sonidos onomatopéyicos.

Piano
Si bien este instrumento no tiene un papel tan preponderante, el piano acústico está presente en las dos producciones, aunque en mucha menor cantidad en el álbum de Pink Floyd.

Claramente, notamos que Beatles tiende a utilizar un sonido Honky-Tonk (nasal) como se pone en evidencia en el acompañamiento de “With a little help from friends”, y también en el solo de “Lovely Rita”. En especial, creo que “Little help” se hubiese beneficiado de un sonido más natural.

A menudo, Paul McCartney grababa varias pistas de piano que luego eran mezcladas para crear la pista definitiva. Estas pistas, a veces se creaban pasando el sonido del piano por un equipo de guitarra con el objetivo de crear un sonido de piano diferente.

Contrariamente a la experimentación en otros aspectos, los Floyd, más propensos a la ejecución con órgano, utilizan el piano para obtener un sonido con mucha más extensión de registro, como escuchamos en el solo de “Pow R Toc H”.

En lo particular, nunca fui un amante del sonido Honky Tonk, por lo cual el mejor sonido de piano en “Sgt Pepper’s…” lo encuentro en las breves incursiones de “When I’m sixty four”.

Guitarra
Como mencioné más arriba, el sonido de la guitarra es el primer elemento en el que escucho diferencias notorias entre las dos producciones, tal vez por su aparición casi inmediata en las primeras canciones de cada álbum.

Si escuchamos el sonido de guitarra presente en “Fixing a hole” de “Sgt. Pepper’s…”, que se inicia aproximadamente en 0:50, o el que luego aparece en 1:16, para posteriormente, compararlo con el sonido de “Astronomy Domine” de “The Piper…”, aproximadamente en 0:31, encontraremos diferencias abismales.

Sugiero que en la comparación tratemos de ser lo más objetivos posible, despojándonos de nuestros gustos. Si hoy escucharíamos ambos sonidos sin conocer su procedencia, ¿qué diríamos?

The Piper…” ofrece otro excelente sonido de guitarra rítmica en “Screcrow”, aproximadamente en 0:28. Un sonido lleno de actualidad que junto con los sonidos de los arpegios de “Matilda Mother”, o la fuerza de “Astronomy Domine” o “Interstellar overdrive” podrían haber ayudado a mejorar la primera canción de “Sgt Pepper’s…” o, especialmente, las breves líneas solistas de “Good morning good morning”, por ejemplo.

Batería y bajo
No encuentro en estos instrumentos diferencias evidentes como las marcadas en las secciones anteriores. No obstante, hay puntos encontrados en lo que respecta a consistencia de la base. Probablemente, la mezcla estéreo jugó una mala pasada a “Sgt. Pepper’s…”, ya que en algunas canciones como por ejemplo “Lucy in the sky…” y “Lovely Rita” el bajo se escucha muy separado de la batería, algo que no ocurre en otras canciones con bases mucho mejor logradas como “Being for the benefit…” o la versión reprise de “Sgt. Pepper’s…”.
Las bases de “The Piper…” tienen más coherencia de sonido; el bajo y la batería se escuchan, en general, mucho más unidos que “Sgt. Pepper’s…

No obstante, es digno de destacar la claridad en el sonido del bajo de Paul McCartney, principalmente, gracias a la grabación directa a consola. Para esta tarea, el departamento de ingeniería de Abbey Road desarrolló y construyó sus propias cajas directas para las sesiones de grabación.

Comentarios finales

Algo que no deberíamos perder de vista es la concepción de cada álbum. Los Beatles ya no se presentaban en vivo – su última presentación se había realizado en agosto del año anterior –, por lo tanto, su intención no era tocar el material ante una audiencia, y de ahí la destacada cantidad de material instrumental extra-Rock volcado en la producción.

Pink Floyd studio

Por el contrario, la concepción de “The Piper…” era capturar de alguna manera el espíritu de Pink Floyd durante sus presentaciones en directo, en consecuencia fue necesario realizar una notable menor cantidad de sobregrabaciones, con su correspondiente ganancia de calidad al evitar las pérdidas generadas al realizar sucesivos bouncings.

Es normal pensar que el sonido tiene relación directa con el productor de una grabación, pero no creo que esto haya sido tan definitivo en el caso de ambas producciones.

Son conocidas las palabras de Norman Smith, productor en ese momento de Pink Floyd, expresando que los muchachos debían aprender a grabar. Irónicamente, Norman Smith era llamado “Normal”, debido a su ortodoxia al momento de grabar.

Smith venía de trabajar con The Beatles en sus álbumes anteriores, pero ahora se enfrentaba a una música diferente y con integrantes que buscaban cosas que estaban fuera de las reglas establecidas hasta el momento, quizás por Beatles.

En lo personal, creo que el sonido de ambas bandas es responsabilidad casi exclusiva de los integrantes de ambas agrupaciones. A pesar de la falta de experiencia de los Floyd, Smith fue muy amable al involucrarlos en el proceso de producción – algo no habitual en esa época – y, como mencioné antes, los muchachos aprendieron mucho y muy rápido.

Los Beatles cambiaron la manera de grabar música, y los Floyd también aportaron lo suyo. No hay que olvidar un detalle sumamente importante: “The Piper…” era la primera oportunidad que los Floyd tenían dentro de un estudio.

Como mencionó, uno de los primeros managers del cuarteto, “Pink Floyd copió cosas de los Beatles y ellos copiaron cosas de Pink Floyd”.

Creo que el punto más alto de sonido en “Sgt Pepper’s…” se encuentra en la hermosa canción “She’s leaving home”. Un sonido cálido y claro que permite escuchar detalles en cada pasada del arco por las cuerdas de violín.

Por el contrario, me cuesta elegir una canción con el mejor sonido en “The Piper…”; es un álbum muy bien equilibrado en lo que respecta a audio; no encuentro saltos que me saquen de sitio al escucharlo de principio a fin, algo que sí aprecio en “Sgt. Pepper’s…”, principalmente debido a los diferentes ambientes de las voces y a la variada instrumentación, especialmente debido a la inclusión de instrumentos ajenos al Pop/Rock.

Queda claro el concepto que planteé al principio del artículo en donde menciono que la intención no es analizar la composición ni la interpretación o los arreglos sino solamente aspectos que tienen que ver con el sonido. Tampoco analizamos la propuesta en vivo o en directo de cada banda, donde claramente Pink Floyd gana por escándalo, aún desde sus primeras presentaciones.

No quedan dudas que The Beatles presentaba aquello que la mayoría del público quería oír, y sabemos que poco importa el sonido cuando una canción gusta. Por supuesto, la disfrutaríamos más si estuviese grabada con un mejor sonido, pero eso es algo secundario. O acaso, ¿no han visto gran cantidad de personas escuchando sus canciones favoritas a través del pequeño altavoz de un teléfono celular?. Una buena canción va más allá de los medios utilizados para registrada.

Pink Floyd era el “underground” de su época; poco tenía que ver con lo masivo que fue en años posteriores.

Su música presentaba algo marcadamente diferente, basada principalmente en la improvisación y en el interés por la creación de distintos climas dentro de una misma pieza musical, una característica que mantendría con el correr de los años, especialmente bajo el liderazgo de Roger Waters, quien también lo demostraría en sus producciones solistas.
Creo que la importancia dada a la creación de climas o al establecimiento de una cierta dinámica dentro de una canción, son los puntos principales que diferencian a Pink Floyd del resto de las bandas; la cuestión es que eso no resulta del gusto de todo el mundo.

Finalmente, mi opinión es que The Pipper…” suena mejor que “Sgt. Pepper’s…”, pero qué le importa eso a los fans de The Beatles. Sin embargo, sí debería importarnos a nosotros, los fanáticos de la grabación, quienes buscamos la manera de mejorar nuestras mezclas intentando arrimarnos al trabajo de los grandes ingenieros.

El debate está abierto; mi opinión es clara, y sería estupendo conocer qué escuchan otros oídos.

Sgt Pepper’s lonely hearts club band

We’re Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band / We hope you will enjoy the show”. De esta manera The Beatles presentaban su octavo álbum de estudio en menos de cuatro años, con una media de dos o tres cada doce meses. Una frecuencia abrumadora que provocó, al producirse un año de diferencia entre Revolver (1966, Parlophone) y Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967, Parlophone), la generación de rumores de todo tipo, sobre todo los agoreros que decían que los británicos estaban a punto de separarse.

Frente a todo tipo de presiones, a todo tipo de especulaciones y afirmaciones de que lo mejor de los de Liverpool ya se había publicado, que ahora vendría la bajada, los cuatro fantásticos publicaban un nuevo álbum con el que cambiarían en sólo 13 canciones el significado del término Pop por aquel entonces, un álbum que cambiaría el transcurso de la música a partir de ese momento y hasta la manera en que la sociedad se abría hacia nuevos sonidos.

Sgt Peppers

Contexto:

Sgt. Pepper’s… nació fruto de un contexto muy concreto, sin él el álbum no habría sido el mismo. En 1966 The Beatles ya eran las grandes estrellas de la música que vendían millones de copias, con tan solo seis años de su formación, seis de su paso por Hamburgo, cinco desde su fama creciente en el Cavern Club, con Brian Epstein fichándolos en 1962 y así sucesivamente hasta que en 1964 se les abrían las puertas de Estados Unidos y un año más tarde publicarían Rubber Soul (1965), al que seguiría Revolver (1966), sin olvidar su famosa frase: “we’re more popular than Jesus now” y la locura . Dos joyas de la corona y en donde ya se empezaba a percibir un cambio en el sonido, especialmente en el segundo álbum mencionado con temas como ‘Eleanor Rigby’, ‘Tomorrow Never Knows’ y sobre todo ‘Love You To’.

El agotamiento de la banda era lógico, giras extenuantes, promoción sin descanso y la explotación por parte de sus discográficas, Parlophone en Reino Unido y Capitol en Estados Unidos, o lo que es lo mismo, el imperio EMI, con el objetivo de rentabilizar al máximo esta gallina de los huevos de oro llamada The Beatles, los cuales eran más listos que sus jefes y habían llegado a un punto en el que pararse a pensar y tomar otro camino.

Mientras, en el exterior, seguía habiendo vida aparte de este cuarteto británico. A principio de 1966 empezarían las pruebas con el LSD, sustancia que marcaría la grabación de este álbum y que en octubre de ese mismo año inundaría la escena londinense. Estados Unidos seguía enviando soldados a Vietnam del Sur para mantener su lucha contra el comunismo y al otro lado del Atlántico, los únicos posibles competidores de The Beatles a nivel de público y creadores de un nuevo orden, The Rolling Stones iban aún muchos pasos atrás de los de Liverpool, con Andrew Oldham, su mánager, motivando a que Mick Jagger y Keith Richards compusiesen sus propios temas (‘Satisfaction’ se publicó en 1965), algo que John Lennon y Paul McCartney asumían como lógico desde hace tiempo.

En el panorama musical The Beach Boys habían publicado su Pet Sounds (1966, Capitol Records), el álbum Pop con mayúsculas de la historia y del cual Paul McCartney se vio influenciado en cuanto lo escuchó, llegando a declarar: “Es el mejor disco vocal que se haya grabado nunca… es en realidad una obra maestra”. Pero no fue el único álbum que por aquel entonces ya había anticipado que otro Pop era posible, Joe Meek llevaba convirtiéndose en el marciano mayor del reino desde principios de los 50 y la casualidad sería fatídica, puesto que murió antes de ver el cambio dado de forma masiva por Sgt. Pepper al poco de publicarse el 1 de junio de 1976, puesto que había muerto cuatro meses antes.

En las Islas Británicas, los nombres que podían ir más a la par de este cambio eran The Kinks, los cuales publicarían en 1968 The Kinks Are The Village Green Preservation Society (1968, Pye) y Small Faces, que con Small Faces (1967, Immediate) y Ogden’s Nut Gone Flake (1968, Immediate) aportarían su visión psicodélica del momento.

Desde Estados Unidos el término psicodelia se había ido acuñando gracias al Folk de The Holy Modal Rounders. La Generación Beat y la Invasión británica ahondarían en este sonido, sobre todo de la mano de los propios Beatles y de The Yardbirds. El Rock empezaría a cambiar vía Grateful Dead, The Byrds ya habían publicado sus tres primeros álbumes, Love tenían su álbum de debut en la calle, Jimi Hendrix llevaba algunos años dando guerra y en breve publicaría Are You Experienced (1967, Track) y Axid: Bold as Love (1967, Track) y The Doors se preparaban para publicar el suyo en 1967.

En el mismo año que The Beatles publicaban este álbum, The Monkees buscaban adelantarles en éxito con Headquartes (1967, Colgems Records), el cual estuvo en el número uno sólo una semana y después se vio desplazado al puesto número dos de la lista estadounidense durante 11 semanas seguidas.

Mientras en las Islas Británicas la banda sonora de The Sound Of Music (Sonrisas y Lágrimas) dominaba la recta final de 1966, volviendo a superar a Revolver y a Aftermath (1966, Decca) de The Rolling Stones, y en 1967 comenzaba el año de la misma manera, sólo superada por The Monkees.

En este contexto, el golpe de efecto logrado por un álbum fuera de los márgenes del Rock más clásico, el que seguía bebiendo del Blues y del Rhythm & Blues y apostaba por la chulería del Rock and Roll, era toda una revolución. La música negra se encuentra con su pesadilla a nivel de ventas de forma ornamentada y de mano de una generosa orquesta. Todo estaba dispuesto para el cambio.

Grabación:

El 6 de diciembre de 1966 los cuatro fantásticos entraban en los estudios Abbey Road de Londres y hasta el 21 de abril de 1967 no saldrían con todas las tareas hechas en cuestión de sonido. Entre ambas fechas nada de giras, nada de volver a escribir canciones en los hoteles antes o después de los conciertos y sobre todo, nada de ir al estudio en una escapada de los escenarios. Ahora lo principal era grabar y tocaba cambiar la rutina de siempre.

Cinco meses de grabación para aquel entonces era una locura, cuando su primer disco, Please Please Me (1963, Parlophone), se grabó en sólo cuatro días sueltos y de esas sesiones se obtuvieron 9 horas y 45 minutos de música. Algo que contrasta con las más de 700 horas que Sgt. Pepper acumuló entre todas sus grabaciones, hecho que desde su discografía hacía temblar de miedo a los directivos de la época, fieles a su esquema de poco tiempo en estudio y rápida publicación.

Los cinco meses de estudio contrastaban también con la rutina de publicar una nueva referencia del grupo en formato single o álbum cada tres meses, porque sino desde arriba se pensaba que la gente se cansaría de ellos y que los olvidaría por otro hype del momento.

Tras la pecera y a las órdenes de The Beatles su cerebro en la oscuridad: el productor Sir George Martin, nombrado caballero del Imperio Británico en 1996 por su labor a la industria de la música y la cultura popular. El propio productor habla así de este trabajo en el libreto del mismo:

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band no comenzó como un álbum conceptual, pero muy pronto tomó vida propia. Lo recuerdo con intensidad, como un reto tremendo y una experiencia altamente gratificante. Para mí, fue el álbum más innovador, imaginativo y creador de tendencias de su momento.

Esa primera idea recae en Paul McCartney, quien movido por su gusto por el Pet Sounds de The Beach Boys va a llevar casi todo el peso de este álbum, dejando a John Lennon en un segundo plano, quien sólo firma en solitario tres de los 13 temas del disco (‘Being for the Benefit of Mr Kite!’, ‘Lucy In the Sky With Diamonds’ y ‘Good Morning Good Morning’), y tres con Paul (‘A Day in the Life’, ‘With a Little Help From My Friends’ y ‘She’s Leaving Home’), mientras que George Harrison aporta uno (‘Within You Without You’), dejando a McCartney el protagonismo en los otros seis restantes.

Con este esquema la banda empieza a pensar en su disco “secreto”, con el que se ocultarían bajo el pseudónimo de Dr. Pepper pero al final los motivos legales (en Estados Unidos existe una bebida con este mismo nombre) y por la lógica del mercado, ya que en seguida se descubriría que eran ellos quienes se ocultaban tras cualquier identidad ficticia, McCartney y compañía apostaron por Sgt. Pepper y toda la temática militar que rodeaba al nombre, el cual McCartney eligió por su longitud y su gusto por los nombres largos del Rock californiano del momento.

The Beatles y George Martin buscan cambiar todo, incluido la dinámica de producción, lo cual pasaba desde incorporar una orquesta de nada menos que 41 instrumentos hasta llevar las sesiones de grabación en secreto, nada podía salir de ahí antes de que se publicase el álbum, había que guardar el secreto puesto que todos sabían que tenían una bomba entre manos y no querían que nadie se les adelantase.

Los instrumentos y sonidos que se usaron para grabar Sgt. Pepper fueron numerosos y muy diversos. Según enumera Jim Irvin en la entrevista que hizo en marzo de 2007 a Sir George Martin para la revista Mojo:

Una orquesta de teatro, cuatro trompas, un clavicordio, un órgano Lowrey, una tambura, un arpa, un string octet, un calíope, un acordeón, una selección de clásicos instrumentos indios, un trío de clarinetes, unas campanas tubulares, un extraño combo y una orquesta formada por 41 instrumentos.

La influencia india aún no se había ligado tan fuerte con la figura del gurú hindú, Maharishi Mahesh Yogui, de quien Keith Richards declararía:

Mick se fue a ver al Maharishi, y yo pensaba: “Uuuh, no veo muy clara toda esa mierda”. Estoy bastante orgulloso de no haber ido nunca a besarle los malditos pies al Maharishi. Si no lo hubieran promocionado tanto (sobre todo los Beatles), tal vez la cosa no hubiera alcanzado unas proporciones tan demenciales. Supongo que tenía que gustarte la motivación básica que había detrás. Pero la cantidad de gente a la que tomaron el pelo….

Pero aún así, seguía en auge gracias, sobre todo, a George Harrison, amante de este tipo de sonidos, como después demostraría en el concierto benéfico Concert for Bangla Desh (1971), y en los que se había introducido por David Crosby, guitarrista de The Byrds, en la gira estadounidense de The Beatles en 1965, donde descubrió la música de Ravi Shankar y aprendió a tocar el difícil sitar indio gracias a un viaje a India donde conoció a dicho artista, quien le enseñó su arte.

Pero había un problema con todo este tipo de instrumentos y sonidos: ¿cómo iban a ser grabados? Los estudios de EMI no estaban tan avanzados como ahora puede imaginarse uno, más bien eran pobres en medios, pero el equipo de George Martin y compañía se las ingeniaron para a través de dos cuatro pistas conseguir capturar el sonido de las grabaciones (los ocho pistas no llegarían a estos estudios hasta finales de 1967). Uno de estos cuatro pistas sería reservado para la banda y el otro para la orquesta; técnica que hasta el momento no se había utilizado.

De esta manera surgía el problema de grabar al mismo tiempo ambos sonidos, tarea que llevó a cabo un jovencísimo segundo ingeniero de sonido de 19 años llamado Richard Lush, el cual cuenta en el mismo número de Mojo citado antes:

Había un punto determinado en cada una de las cintas que habíamos señalado con un lápiz amarillo. Mi dedo tenía que golpear cada máquina al mismo tiempo y ellos tenían que ir a la misma velocidad, algo que no solían hacer. Cuando lo habías capturado bien, era, ‘Rápido, Geoff [Emerick],hay que mezclarlo ya.

Así fueron surgiendo las grabaciones en secreto, con habitaciones separadas para recibir a las visitas y órdenes estrictas de cuando viniese alguien no invitado por la banda, la reproducción de las cintas se pararía en seco para que ningún sonido se escapase de ellas.

La manera de plantear la grabación de estos temas había incrementado su gusto por la reverberación, los ambientes y atmósferas de cada tema, así como los sonidos exóticos que pueblan este trabajo; en gran parte deuda de la búsqueda de Geoff Emerick, el ingeniero de sonido jefe en el estudio.

Me di cuenta que estaba siendo diferente desde el principio, con ‘Strawberry Fields Forever’. Para mí ese tema abrió un nuevo campo de sueños. Paul tenía las ideas muy definidas sobre sus canciones – él solía venir y grabar en bruto versiones donde él tocaba todo; pero John tenía ideas complejas que nunca podía organizar – él no podía cambiar una bombilla. Lo vi como un reto. Mi trabajo era meterme en el cerebro de John, encontrar lo que él quería y entregarlo.

Gracias Hipersónica!