Licencias libres y CopyFarLeft

Un viernes de debate teórico! Este texto lo pasaron los amigxs de Not Made In China y la verdad es que genera muchas preguntas, ideas, movilización de cosas. Por eso lo replicamos, esperando aportar al debate sobre qué mundo queremos. Es largo y no hay por qué estar de acuerdo, pero creemos que vale la pena…

CopyFarLeft y CopyJustRight por Dmytri Kleyner

En el campo del desarrollo de software, el copyleft ha probado ser un medio tremendamente efectivo de creación de un “commons” (bien común) informático que beneficia ampliamente a todos aquellos cuya producción depende de él. Sin embargo, muchos artistas, músicos, escritores, cineastas y otros productores de información son escépticos con respecto a la posibilidad de ganarse la vida en un sistema basado en el copyleft, donde cualquiera es libre de reproducir sus trabajos.

La licencias copyleft garantizan la libertad de la propiedad intelectual al requerir que el reutilizamiento y la redistribución de la información estén gobernados por las cuatro libertades: la libertad de usar, estudiar, modificar y redistribuir.

Sin embargo, la propiedad es el enemigo de la libertad. Es la propiedad, la capacidad de controlar bienes productivos desde la distancia, la capacidad de “poseer” algo y someterlo a su uso productivo por parte de otras personas, lo que posibilita el subyugamiento de individuos y comunidades. Donde la propiedad es soberana, los dueños de la escasa propiedad pueden privar de la vida al negar el acceso a la propiedad, o si no privar de la vida de modo absoluto, al menos sí hacer de la vida de trabajo una esclavitud con una paga que no supere los costos de reproducción.

David Ricardo fue el primero en describir la Renta Económica. Explicado de modo sencillo, la renta económica es el ingreso que el dueño de un bien productivo gana sólo por ser el dueño y sin hacer nada, sólo por poseer. Así, la renta es el retorno económico por dejar que otros usen la propiedad. ¿Cuánto pagaría una persona por su derecho a existir? Bueno, pagarían todo lo que produce, menos los costos de su subsistencia. Esta es la posición de negociación básica que enfrentamos todos los que nacemos en un mundo enteramente poseído por otros.

La ley de hierro de los salarios

La renta permite a los dueños de la propiedad escasa llevar a la subsistencia a los trabajadores sin propiedades, como explica David Ricardo en su Ley de Hierro de los Salarios: “El precio natural del trabajo es el precio necesario para que los trabajadores, unos con otros, subsistan y perpetúen su raza”. [1]

La subsistencia no debe entenderse como el justo mínimo requerido para en verdad sobrevivir y reproducirse. Aún en los tiempos de Ricardo, muchos de los trabajadores no estaban en una posición en la que si ganaban un centavo menos hubieran caído muertos. En lugar de ello, los trabajadores, por su sola definición, no pueden ganar lo suficiente como para hacer algo más que ganarse la vida.

Suele argumentarse que la Ley de Hierro de los Salarios no se aplica por la diferencia entre el precio “natural” teórico y el precio real de mercado del trabajo, pero ese no es argumento contra la Ley de Hierro. Mientras los trabajadores no tengan propiedades, cualesquiera sean los aumentos de salario que perciban, éstos son barridos por la inflación de precios, casi siempre debido a la creciente competencia por locaciones y al aumento de la renta de la tierra. La reducción de los salarios por la inflación es una alternativa a la reducción de los salarios en manos de la “ilusión del dinero”. Como escribe John Maynard Keynes en su Teoría general del empleo, el interés y el dinero: “A veces se dice que es ilógico que la mano de obra se resista a la reducción de los salarios nominales pero no a la de los salarios reales […] la experiencia demuestra que este es el modo en que se comporta la fuerza de trabajo”. [2]

La inflación de los precios, mayormente en la forma de renta económica, impide a los trabajadores ganar lo suficiente como para acumular la propiedad de bienes productivos ellos mismos, y los mantiene dependientes de los dueños de la propiedad.

Lo que plantea la Ley de Salarios en realidad es que los trabajadores, como clase, no pueden convertirse en propietarios, y por lo tanto no pueden escapar de la apropiación del producto de su trabajo por parte de los propietarios. Esto crea intereses diferentes entre los “dueños” de los bienes productivos escasos y el resto de la sociedad.

En los usos de la economía moderna, la renta se aplica a cualquier bien productivo escaso. En los tiempos de Ricardo, se trataba principalmente de la tierra. En su Ensayo sobre Ganancias, David Ricardo argumenta: “el interés del terrateniente es siempre opuesto al de todas las otras clases de la comunidad”. [3]

Esta oposición se llama lucha de clases: la lucha de los que producen contra los que poseen. El socialismo y todos los otros movimientos de izquierda toman esta lucha de clases como punto de partida.

Movilizacion popular

El socialismo es la creencia de que los productores en sí mismos deben poseer los medios de producción, y que la renta no es otra cosa que los propietarios robando a los productores. Como Pierre-Joseph Proudhon argumentó en su mítico “Qué es la propiedad?”, publicado en 1840: “la propiedad es robo”. [4]

La propiedad no es un fenómeno natural, sino algo creado por ley. La posibilidad de extraer renta depende de la capacidad de controlar un recurso escaso, aún cuando sea utilizado por alguien más. En otras palabras, la capacidad de forzar a esa otra persona a pagar por él. O, en términos de producción, forzarlos a compartir el producto de su trabajo con el dueño de la propiedad. Control a la distancia.

De este modo, la renta sólo es posible mientras esté sostenida por la fuerza, lo cual es felizmente otorgado por el Estado a los dueños de propiedades. Sin no fuera por la capacidad de forzar a los trabajadores a compartir el producto de su trabajo con el propietario improductivo y ausente, este último no podría ganarse la vida, y mucho menos acumular más propiedad. Como escribió Ernest Mandel en su Materialismo Histórico y Estado Capitalista (1980): “sin violencia capitalista de Estado, no hay capitalismo seguro”.

El propósito de la propiedad es garantizar una clase no propietaria que produzca una riqueza que pueda gozar la clase propietaria. La propiedad no es amiga del trabajo. Esto no significa que trabajadores individuales no puedan convertirse en dueños de una propiedad, sino que hacerlo implica escapar de su clase. Los casos de éxitos individuales no cambian las reglas generales. Como ironizó Gerald Cohen: “Quiero alzarme con mi clase, no sobre ella!”.

La situación global actual confirma que el caso es que los trabajadores, como clase, no pueden acumular propiedad. Un estudio del World Institute for Development Economics Research de la United Nations University establece que en el año 2000 tan sólo el 1% de los adultos era dueño del 40% de los bienes globales, y que el 10% de los adultos más ricos acumulaba el 85% del total mundial. [5]

La mitad inferior de la población adulta posee apenas el 1% de la riqueza global. El informe incluye estadísticas expandidas, muchas de las cuales indican la creciente disparidad mundial.

Cualquier investigación de la propiedad intelectual debe ser entendida dentro de este contexto de una enorme desigualdad de riqueza y de lucha de clases.

La propiedad intelectual, el copyright incluido, es una extensión de la propiedad sobre los bienes inmateriales, sobre la información. El copyright es una construcción legal que intenta que ciertos tipos de bienes inmateriales se comporten como bienes materiales, para que puedan ser poseídos, controlados y comercializados.

Suele decirse desafortunadamente que la propiedad intelectual tiene por objeto permitir que los productores de información se ganen la vida. Permitir, por ejemplo, que los músicos ganen plata de la música que hacen. Sin embargo, el entendimiento de la lucha de clases deja en claro que mientras la clase poseedora quiera tener música, debe permitir que el músico se gane la vida. No requieren la propiedad intelectual para este propósito. En cambio, requieren la propiedad intelectual para que los dueños de propiedades, no los músicos, ganen dinero sobre la música que los músicos hacen.

En un sistema de propiedad, los músicos en su conjunto no pueden retener la propiedad del producto de su trabajo más que los trabajadores de una fábrica textil. El propósito de la propiedad intelectual, reformulando mi anterior declaración, es asegurar que la clase no poseedora exista para producir la información de la cual se beneficia la clase poseedora. La propiedad intelectual no es amiga del trabajador intelectual o creativo.

La ley de hierro de las ganancias de copyright

El sistema de control privado sobre los medios de publicación, distribución, promoción y producción mediática asegura que los artistas y todo otro trabajador creativo pueda ganar no más que su subsistencia. Ya sea un bioquímico, un músico, un ingeniero de software o un cineasta, ha cedido todos sus copyrights a los propietarios antes incluso de que estos derechos tengan algún valor económico real, por no más que los costos de reproducción de su trabajo. Esto es lo que yo llamo la Ley de hierro de las ganancias de copyright.

Existen, sin embargo, diferencias importantes entre la propiedad intelectual y la propiedad física. La propiedad física es escasa y genera competencia, mientras que la propiedad intelectual puede ser copiada, tiene un costo de reproducción casi nulo y puede ser utilizada de modo simultáneo por cualquiera que tenga una copia.

Es precisamente esta característica de reproductibilidad ilimitada que requiere que el régimen de copyright convierta a la información en propiedad. En el largo plazo, el valor de cambio de cualquier bien reproducible es llevado a la competencia de su costo de reproducción. Ya que hay pocas barreras a la reproducción de un bien informacional, éste no puede tener un valor de cambio más allá de la mano de obra y de los recursos necesarios para su reproducción. En otras palabras, en sí mismo no tiene valor de cambio en el largo plazo. Así, los dueños de esta propiedad (que no deben ser confundidos con los productores), necesitan leyes que impidan la reproducción. Sólo si es ilegal que otros lo copien, los propietarios pueden extraer una renta sobre el derecho de copia.

Mientras que la propiedad en sí es creada por ley, los bienes materiales son escasos y generan competencia por naturaleza. Sin embargo, como la información copiable se hace escasa sólo por ley, también puede ser abundante por ley, lo que nos lleva, finalmente, al copyleft.

Copyleft y copyright

La información puede no tener valor de cambio sin el copyright, pero ciertamente tiene valor de uso sin el copyright, y hay muchos productores de información cuya motivación de producir es motivada por la creación de este valor de uso, ya sea que pueda o no capturar directamente su valor de cambio. En consecuencia, no es una sorpresa que el copyleft haya crecido en importancia en el desarrollo de software, en el surgimiento de la comunidad de software libre.

El software se usa en la producción. El trabajo diario de prácticamente cada oficina, cada instituto académico y cada fábrica, depende del software, ya que para todas estas organizaciones el valor de uso del software puede ser directamente trasladado al valor de cambio en el curso de su producción normal, no vendiendo el software directamente, sino haciendo lo que sea que esa organización haga, vendiendo el producto que sea y usando el software para aumentar su productividad.

Pagar por licencias de software y aceptar los términos restrictivos de esas licencias no está en sus intereses. Como dijo David Ricardo con respecto a los terratenientes, el interés de una compañía de software como Microsoft es siempre opuesto al interés de los usuarios de software.

Las organizaciones que utilizan software, escuelas, fábricas, oficinas, empresas de comercio por internet, conjuntamente emplean más desarrolladores de software que las pocas empresas que venden software propietario, como Microsoft. De este modo, el software libre es muy atractivo para ellos: les permite reducir sus costos de desarrollo individual al mantener colectivamente un stock común de bienes de software.

Mikko Mustonen de la Helsinki School of Economics incluso argumenta que algunas veces las compañías que venden licencias propietarias tienen un gran incentivo para contribuir al software libre. En su paper de 2005, When Does a Firm Support Substitute Open Source Programming?’, Mustonen argumenta: “una empresa que vende un programa protegido por el copyright tiene el incentivo de apoyar la programación copyleft sustituta cuando este apoyo crea compatibilidad entre programas y los programas muestran efectos de red. [6]

Entonces, el valor de uso del software libre es deseado por las organizaciones que pueden y de hecho pagan a los desarrolladores de software para que lo hagan, aún cuando no tengan copyright exclusivo sobre él.

Aún, el software libre no fue concebido meramente para reducir los costos de desarrollo del software corporativo. Richard Stallman, el inventor de la General Public Licence (GPL), bajo la cual una buena parte del software libre es lanzado, escribe en el website de su organización:“Mi trabajo en el software libre es motivado por una meta global: expandir la libertad y la cooperación. Quiero alentar a que el software libre se expanda hasta reemplazar al software propietario que impide la cooperación, y de este modo hacer que nuestra sociedad sea mejor.” [7]

El espíritu de cooperación no es ciertamente único entre los desarrolladores de software, otros productores creativos han expresado su deseo de trabajar en un stock común, un “commons” de material intelectual en su práctica. Como resultado, el copyleft ha traspasado las fronteras del software para ingresar al arte también. Músicos, escritores y otros artistas empezaron a lanzar sus trabajos bajo licencias copyleft del estilo del GPL.

Sin embargo, hay un problema: el arte, en la mayor parte de los casos, no entra comúnmente en la cadena productiva como lo hace el software. Los dueños de las propiedades van a apoyar al software libre por las razones descriptas, pero en la mayoría de los casos no apoyarían la creación de arte libre. ¿Por qué habrían de hacerlo? Como toda información copiable, no tiene valor de cambio directo, y a diferencia del software libre no tiene valor de uso directo en la producción. Su valor de uso existe sólo entre los fans de este arte, y si los propietarios no pueden cobrarles a estos fans por el derecho de copia, ¿en qué los beneficia? Y si los propietarios no apoyan el arte libre, distribuido gratuitamente, ¿quién lo haría? La respuesta no es clara. En algunos casos, instituciones como fundaciones públicas o privadas, pero sólo podrían apoyar a un pequeño número de artistas, y sólo mediante un muy dudoso y arbitrario criterio de selección para decidir quién recibe ese financiamiento y quién no.

De este modo, el Copyleft, tal cual fue desarrollado por la comunidad de software libre, no es una opción viable para la mayoría de los artistas. Aún para los desarrolladores de software, se aplica la ley de hierro de salarios: pueden ganarse la vida pero nada más, los dueños de la propiedad aún van a conseguir el valor total del producto de su trabajo.

El copyleft no es, por lo tanto, capaz de “mejorar la sociedad” en algún sentido material, porque además de no ser viable para muchos tipos de trabajadores, la mayor parte del valor de cambio extra creado por los productores de información copyleft es en cada caso capturado por los dueños de las propiedades materiales.

Como el copyleft no permite que los trabajadores acumulen riqueza más allá de su subsistencia, el copyleft en sí mismo no puede cambiar la distribución de los bienes productivos, lo que cualquier estrategia revolucionaria debe procurar. La emergencia del software libre, el “filesharing” (archivos compartidos) y las formas artísticas que se basan en el muestreo y reutilización de otros medios, sin embargo, han creado un serio problema al sistema de copyright tradicional.

Las industrias de la música y el cine, en particular, están en el medio de lo que sería una guerra contra sus propios consumidores, al no permitirles que se bajen o tomen muestras de su propiedad. Es claro que la tecnología de redes digitales presenta un serio problema a las industrias de la grabación y el cine.

En las etapas iniciales del software libre, muchas corporaciones, especialmente las corporaciones de software, reaccionaron muy mal ante la idea del copyleft, y trataron de combatirlo con las mismas tácticas agresivas con las que la Recording Industry Association of America (RIAA) y sus amigos están desatando ataques contra la comunidad de “filesharing”. Un caso famoso fue el de las acciones legales del Grupo SCO contra las empresas que usaban o promovían el Linux. [8]

Las acciones de la RIAA pueden ser comprendidas en ese mismo sentido: una reacción conservadora para proteger sus intereses. Sin embargo, no todos los propietarios creen que la acción legal pueda frenar la emergencia de nuevas tecnologías. Muchos creen que las industrias del cine y la música necesitarán adaptarse, y que la ley de copyright debe ser modificada para este medio cambiante.

Copyjustright

Entonces, así como el capital se ha unido al movimiento de software libre para reducir los costos de desarrollo de software, el capital también está uniéndose al movimiento de arte disidente para integrar los archivos compartidos y el muestreo en un sistema diferente de control basado en la propiedad.

El copyleft no permite extraer renta del derecho a copia, y los propietarios no quieren algo que cambie el régimen de propiedad, sino crear más categorías y subcategorías para que prácticas como compartir archivos y el “remixing” puedan existir dentro del régimen de propiedad. En otras palabras, “copyjustright”. Una versión más flexible del copyright que pueda adaptarse a los usos modernos pero que aún encarne y proteja, en última instancia, a la lógica de control. El ejemplo más prominetnte de ello es el Creative Commons y su miríada de licencias “just right”. “Algunos derechos reservados”, el lema del site, lo dice todo.

La ley de hierro del las ganancias del copyright evidencia que esos “derechos reservados” no son para los creadores de la música, los videos y otros trabajos creativos, ya que los artistas no tienen medios para negociar algo más que sus subsistencia. Entre esos “algunos derechos” que se reservan, el principal es el derecho a que el creador transfiera la posesión de sus trabajos a la clase propietaria. Cuando sea que la clase propietaria tenga entre sus intereses el de poseer ese trabajo y, por supuesto, por completo dentro de los términos que dicta la clase propietaria.

La ley de hierro fue ilustrada en ‘Artists’ Earnings and Copyright’[9] de Martin Kretschmer, donde el autor concluye que “El creador tiene muy poco que ganar de la exclusividad”. En su estudio Empirical Evidence On Copyright Earnings [10], establece: “las ganancias de las actividades no-copyright o aún no-artísticas, son una importante fuente de ingresos para la mayoría de los creadores”, y ello incluye muchas estadísticas asombrosas, como por ejemplo el hecho de que el pago medio que la Performing Right Society del Reino Unido efectuó a los dueños de copyright en 1994 fue de 84 libras.

Entonces, si ni el copyleft ni el copyright ni el copyjustright pueden torcer la ley de hierro para en última instancia enriquecer a los aristas y otros trabajadores como clase, ¿hay alguna razón para que un socialista se interese en las licecias de propiedad intelectual?

Los socialistas promueven la idea de que la riqueza debe ser compartida de un modo más justo y equitativo, y controlada por la gente que la produce. Tal vez la mejor forma de lograr esto sea a través de empresas propiedad de los trabajadores, cooperativas y consejos descentralizados. Que los socialistas se interesen en oreganizaciones de trabajadores auto-organizados y en la producción basada en “commons” como un medio de lucha de clases, la respuesta es “sí”.

Por la misma razón por la que las organizaciones capitalistas apoyan al software libre, porque representa un stock común de valor de uso que pueden aplicar a su producción para crear valor de cambio y hacer dinero, la producción basada en “commons” y en consecuencia toda empresa de trabajadores auto-organizados puede beneficiarse también de un stock común de arte copyleft y puede incorporar artistas a sus empresas colectivas y compartir los ingresos resultantes.

Como estableció la Internacional de Trabajadores en su contitución de 1905: “En lugar de su lema conservador, “Un salario diario justo para un día de trabajo justo”, tenemos que inscribir en la bandera de nuestra consigna revolucionaria: “Abolición del sistema de salarios”, y aún que “La misión histórica de la clase trabajadora es acabar con el capitalismo”. El ejército de producción debe ser organizado, no para la lucha diaria con los capitalistas, sino también para continuar la producción cuando el capitalismo haya sido abolido. Organizándonos industrialmente, formamos la estructura de la nueva sociedad dentro de la cáscara de la vieja.”

Copyfarleft

Para que el copyleft tenga algún potencial revolucionario debe ser Copyfarleft. Debe insistir en que los trabajadores sean dueños de los medios de producción.

Para hacer de ello una licencia, en lugar de establecer una serie de términos para todos los usuarios, habría que aplicar reglas diferentes para cada clase. Específicamente, un conjunto de reglas para aquellos que trabajan dentro del contexto de trabajadores/dueños y producciones basadas en “commons”, y otra para los que en su producción utilizan propiedad privada y trabajo asalariado.

Una licencia copyfarleft debe hacer posible que los productores compartan libremente y que conserven el valor del producto de su trabajo. En otras palabras, los trabajadores deben poder hacer dinero al aplicar su propio trabajo a la propiedad mutual, pero debe ser imposible que los dueños de propiedad privada hagan dinero al utilizar trabajo asalariado.

Así, bajo una licencia copyfarleft, una imprenta cooperativa propiedad de los trabajadores debe poder reproducir, distribuir y modificar el stock común como quiera, pero una compañía editorial privada no podría tener libre acceso.

Una tendencia en los trabajos de artistas pro-copyleft parece relacionarse con esta idea. Las licencias copyleft “Non-Commercial” establecen dos conjuntos de reglas, donde se permiten los usos no comerciales y teóricamente endógenos (originados dentro del commons), mientras que los usos comerciales y exógenos (originados fuera del commons) están prohibidos, a excepción de que los autores originales den su autorización. Ejemplos de este tipo de licencias incluyen la Creative Commons Non-Commercial ShareAlike.

Sin embargo, para crear términos endógenos del commoms, los trabajadores mismos deben estar en el commons, y mientras que los autores se reserven el derecho de hacer dinero con su obra e impedir que otros productores basados en los commons puedan hacerlo, el trabajo no puede considerarse como parte del commons en absoluto, pues es trabajo privado. Como tal, no puede establecer términos libres y endógenos del commons, como requeriría una licencia copyfarleft. Este problema de la “hazaña del commons” para trabajos que no están en realidad dentro de un stock común es típido del enfoque copyjustright que ejemplifica Creative Commons.

Una licencia copyfarleft debe permitir el uso comercial basado en commons y debe impedir la posibilidad de extraer ganancia explotando trabajo asalariado. El copyleft no-comercial no hace ninguna de las dos cosas: impide el comercio basado en commons y restringe la explotación asalariada al sólo requerir que los explotadores compartan el botín con el así llamado autor original. Ello de ninguna manera supera la ley de hierro ni para autores ni para otros trabajadores.

“No-comercial” no es una manera apropiada para describir los límites de lo endógeno y exógeno. Pero no existe ninguna otra licencia de commons que ofrezca un marco legal apropiado para que los trabadadores basados en commons puedan utilizar.

Sólo una licencia que impida de modo efectivo que la propiedad alienada y el trabajo asalariado sean utilizados en la reproducción de lo que en otro caso sería un commons informacional libre, puede modificar la distribución de la riqueza.

Trad.: Lorena Baqués

Publicado en ingles en Mute

Notas:

[1] David Ricardo,On the Principles of Political Economy, 1817. Disponible en: http://socserv2.socsci.mcmaster.ca/econ/ugcm/3ll3/ricardo/prin/prin1.txt

[2] John Maynard Keynes, The General Theory of Employment, Interest, and Money, 1936. Disponible en: http://www.marxists.org/reference/subject/economics/keynes/general-theory/

[3] David Ricardo An Essay on Profits, 1815. Disponible en: http://socserv.mcmaster.ca/econ/ugcm/3ll3/ricardo/profits.txt

[4] Disponible en: http://etext.virginia.edu/toc/modeng/public/ProProp.html

[5] James B. Davies, Susanna Sandstrom, Anthony Shorrocks, and Edward N. Wolff, The World Distribution of Household Wealth, http://www.wider.unu.edu/research/2006-2007/2006-2007-1/wider-wdhw-launch-5-12-2006/wider-wdhw-report-5-12-2006.pdf

[6] Disponible en: http://ideas.repec.org/a/bla/jemstr/v14y2005i1p121-139.html

[7] http://www.gnu.org/philosophy/pragmatic.html

[8] Para más información ver: http://en.wikipedia.org/wiki/SCO_Group#SCO-Linux_lawsuits_and_controversies

[9] Disponible en: http://www.firstmonday.org/issues/issue10_1/kretschmer/

[10] Disponible en: http://ipr.dime-eu.org/files/active/0/Kretschmer.pdf

Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera

La nota de Facundo García en Pagina 12 de hoy nos pone a muchos en alerta, mas que alertados..quisiéramos decir…despertando de las pascuas y sus huevos..estamos hasta los mismos…..asi dice la nota, compañeros:

“Esto es una parte del pasado que no es rentable”

Los aficionados que crean blogs y comparten música descatalogada son perseguidos por quienes, atendiendo a intereses diversos, se resisten a los cambios. “Me pareció que lo que yo tenía en casa no debía permanecer encerrado”, se defiende uno de los bloggers

Alejandro Molinier, el “bizarrólogo”, jura tener cien mil discos y la ilusión de instalar un museo.

La memoria colectiva no sólo se amenaza con palos y armas: a veces basta el capricho de un puñado de empresas. Los inconseguibles del rock argentino era un blog que permitía descargar discos imposibles de encontrar en el mercado. En poco más de tres años había reunido tres mil posts con innumerables archivos y reseñas. Siete millones de visitas demostraban que ahí había un aporte valioso, rebosante de comentarios y debates. Pero según cuenta Marcelo B., hace unos días que Blogger –el administrador de bitácoras más popular de la red– lo sorprendió al borrar de un plumazo su trabajo. Y lo peor es que otros espacios de rescate cultural podrían correr la misma suerte.

Ahora los inconseguibles son más inconseguibles todavía, y Marcelo analiza cómo reponerse del sopapo. “La idea es compartir y dar a conocer esos materiales maravillosos que se fueron perdiendo –cuenta–. Afortunadamente, hay una gran cantidad de gente que se sumó y que colabora enviándome lo que tiene.” El equipo incluye a aficionados, músicos y productores. Es decir que se atacó no sólo a un blog, sino a una comunidad de usuarios que estaba en comunicación permanente. Además, el bloguero no ganaba un peso, y jura haberse movido exclusivamente por “la gratificación de llenar un vacío en mucha gente”. “No quise joder a nadie –insiste–. Tanto es así que puse mi dirección de mail para que el que se sintiera molesto por la inclusión de un álbum me pidiera retirarlo y listo. Por otra parte nunca posteé discos que estuvieran disponibles en los comercios.”

Desde septiembre de 2006 el proyecto recibió muchísimos más apoyos que quejas. “¿A quién le molesta que eso esté ahí?”, se pregunta Marcelo. Y se responde: “Por supuesto que a ciertas grabadoras, a algunos ‘revendedores’ que creen tener los derechos de las obras publicadas, y a algunos ‘representantes’ de la cultura que de cultura tienen muy poco y no representan a ningún artista, pero necesitan justificar su sueldo.” Lo tragicómico es que por cada cierre aparecen tres o cuatro sitios que retoman la tarea. “Los que dirigen esto no van a lograr lo que pretenden. Hay cambios en la industria musical y habrá que asimilarlos”, avisa el melómano.

Desertificación sonora

Antes de instalarse en el nuevo paisaje digital, los grandes intereses moverán todos sus recursos para acomodarlo a su favor, poniendo los balances financieros por delante del acceso a los bienes musicales. En efecto, hace pocos meses el Congreso de la Nación aprobó una ley que extiende de cincuenta a setenta años los derechos de las compañías fonográficas sobre los discos que alguna vez editaron. Eso significa, entre otras cosas, que obras que estaban a punto de pasar a dominio público –en criollo, léase “iban a ser de todos”– seguirán en manos privadas por dos décadas más. Para colmo –lo señaló Diego Fischerman en una nota publicada en Página/12 el 21 de febrero– la norma no contempla ninguna obligación para quienes detentan los derechos, que podrán seguir encanutando placas como lo han hecho hasta hoy. Basta mencionar lo que ocurrió con La voz de la zafra, de Mercedes Sosa, que permaneció fuera de circulación durante cuarenta y ocho años porque RCA –hoy en manos de Sony– consideraba que no era rentable una reedición. Y eso es sólo la punta del iceberg. Como definió Litto Nebbia en otra columna publicada en este diario a principios de marzo, el sistema vigente hace que “el manipuleo sobre la no edición de una obra sea lo más parecido a ‘borrar un artista del mapa’”. Hasta que por hache o por be –y si tiene buena estrella– el creador vuelve a estar en las disquerías porque recobró la notoriedad. Muriéndose, por ejemplo.

Las huellas del consecuente desastre están por todos lados. ¿Cuál era la música de la Televisión Nacional chilena durante el gobierno de Allende? ¿Cómo suenan las canciones tradicionales que los judíos sefardíes grabaron en Argentina? ¿Dónde revisitar los viejos cuentos relatados por María Elena Walsh? En la mayoría de las tiendas la respuesta será el silencio o un pasito de Ricky Martin. No así en otro blog de lujo, Los que no se consiguen. Como otros consultados, Danito prefiere que lo mencionen con ese nick para no tener problemas. Y no se guarda nada. “Las discográficas grandes –dispara– jamás se interesaron por seguir manteniendo en disponibilidad álbumes que forman parte de nuestra identidad. Debería haber una ley para evitar eso.”

El tampoco está detrás del billete. “Me pareció que lo que yo tenía en casa no debía permanecer encerrado”, confiesa. En sintonía con sus colegas, pinta una imagen que está lejos del arquetípico blogger solitario. “Muchos me han hecho llegar joyas que no conocía, como un recital de la cantante mapuche Aimé Painé, de quien directamente no quedó registro discográfico. Y desde hace tres años volví a tener la sana costumbre de recorrer las casas de vinilos viejos y adquirir (a veces a precios altos) discos descatalogados para poder compartirlos.” Si bien Los que no se consiguen no ha sufrido ataques directos, sí debe lidiar con las firmas que permanentemente lo denuncian y dan de baja sus links de descarga. “Es desgastante que te borren archivos que hay que volver a subir, de discos que a ciencia cierta sabés que no se reeditaron ni se reeditarán jamás”, se enoja Danito. Ojo, que el hombre no es un activista del copyleft ni mucho menos. “Así como estamos los que compartimos discos fuera del interés de las discográficas, hay muchos que ponen discos nuevos apenas salen a la venta, y tal vez –me pregunto– el hecho de bajar esa música cree un hábito perverso”, sostiene.

Una casa con cien mil discos

La discusión sobre las descargas está lejos de haberse saldado. Mientras, el tiempo pasa y cada temporada deja tras de sí toneladas de títulos que no volverán a ver la luz. Esas perlas son las que apasionan a Alejandro Molinier, que desde 2007 hace la curaduría de Discos Bizarros Argentinos. Molinier –que también conduce un programa de radio que se llama Bizarrock y va los sábados de 17.30 a 19 por Radio del Pueblo (AM 830)– jura tener cien mil discos y la ilusión de instalar un museo. Sin embargo, como no tiene ningún apoyo, se conforma con difundir lo suyo por la web y el éter. “Después de ver la película Help! de Los Beatles –rememora– salí a rastrear discos. No sé cómo pasó, pero al final tuve que conseguir una casa entera para poder guardarlos.”

Alejandro camina atento. Cuando no hay un vecino que desecha una caja de LP, se cruza con colecciones tiradas en medio de la calle. Con esa base procura reconstituir una trama que de otro modo permanecería hecha jirones. Adjunta sus investigaciones en cada post e invita a que los visitantes escuchen una parte de su tesoro. La “Marcha de los taximetristas peronistas”, las canciones que los hermanos Borocotó le dedicaron a su madre y el pasado de Piero en La Nueva Ola pueden parecer cuentos salidos de una mente enferma, pero existen y concentran un conjunto de variables políticas, sociales y estéticas que vale la pena analizar. “No son como las grabaciones de Elvis o Pink Floyd, que uno sabe que se seguirán promocionando siempre. Esto es una parte del pasado que no es rentable y que por lo tanto tiende a permanecer sumergida. Fijáte que un disco como Juventud Argentina Peronista –de Carlos Bisso, lanzado en 1973– anticipa puntillosamente el fenómeno que hoy es Bombita Rodríguez. ¡Sólo que Bisso era un Bombita real y nadie se acuerda!”

Entre risas, el bizarrólogo adelanta que sus próximos posts destaparán a Graciela Borges cantando temas de Palito Ortega en 1965, más un disco simple que grabó Andrés Percivale en los ’70, varios de Alberto Olmedo y hasta uno de Ringo Bonavena cantando con los Shakers. Cuando recupera la compostura, se anima a arriesgar una conclusión. Desde su punto de vista, los que manejan el mercado no sienten la obligación de cuidar lo que “ya fue”. “Tengo amigos que sacaron de un container masters de verdaderos maestros. Y es un peligro que exista ese desprecio, porque a mí hace veinte años Depeche Mode me parecía una cagada y ahora los volví a escuchar y me gustan. Pero si nadie los hubiera conservado, jamás hubiera tenido la chance de revalorizarlos”, subraya.

Ver también nota sobre Alejandro Moliner en Noticias, declaraciones de Litto Nebbia

Lito Nebbia sobre la industria musical

Transcribimos una excelente nota de Lito Nebbia. Por fin músicos de referencia empiezan a plantear las cosas tal como son, con la voluntad de crear un modelo más justo, sustentable y positivo para los músicos.

Lito Nebbia

La Cámara de Diputados ha convertido en ley un proyecto que prolonga de 50 a 70 años los derechos de las compañías discográficas sobre los discos que alguna vez editaron. Y es una pena que el Congreso a veces no tenga información clara y real sobre lo que trata, porque esta ley sólo protege a las grandes compañías discográficas para que puedan seguir manipulando a su antojo centenares de álbumes de diversos géneros. Albumes que, en la mayoría de los casos, están bajo un contrato leonino en el que el artista no tiene la menor posibilidad de ver respetada su obra y mucho menos de percibir los derechos reales que le corresponden.

El artista siempre es perjudicado a través del tiempo. Cuando no aparecen reediciones de sus trabajos creativos, pierde de cobrar sus royalties discográficos. Si es autor, también se debilita el cobro de sus ingresos autorales. Pero lo más grave es que, en algunos casos, ha ocurrido que el manipuleo sobre la no edición de una obra es lo más parecido que hay al término “que te borren del mapa”.

Pensemos: el artista no tiene disco para trabajar, tampoco lo tiene para que siga vigente su obra, y si llega a reclamar que lo liberen, tampoco le permiten publicar su trabajo. Ni siquiera digo, a estar altura, pedirles que te devuelvan un master: aquí se trata de una verdadera Máquina de la Inconveniencia.

Puedo citar detalles de mi caso personal: a mis 17 años firmé contrato con la legendaria RCA como integrante de mi grupo de adolescencia, Los Gatos. Hasta hoy esos álbumes llevan vendidas millones de copias. Pero nunca podremos saber exactamente el número, porque la compañía discográfica, que sub-edita a través de casas sucursales que tiene por todo el mundo, jamás hace una rendición de cuentas fuera de tu país de origen. Tengo ediciones de mis discos en Estados Unidos, Venezuela, Bolivia, Uruguay, Chile, Costa Rica, Brasil… Y, de este modo, jamás he cobrado un centavo. Los Gatos éramos número 1 en ventas en casi toda América latina. Lo mismo pasó con mis primeros discos como solista. Hay canciones que han estado varias semanas en los primeros puestos de otros países, y jamás me las liquidaron.

Mientras va transcurriendo el contrato leonino que firmó, uno siempre está ocupado y entusiasmado con el siguiente disco, y piensa que finalmente todo se va a solucionar. Por eso no se litiga oportunamente. Además, ¿cómo desconfiar de la gente que está tan interesada en nuestra música? Pero cuando el contrato termina, y uno queda libre de grabar para esa compañía, es cuando comienza el mayor atropello.

Cuidado: estoy refiriéndome exclusivamente a hechos que ocurren en el ambiente de nuestro país. En Estados Unidos, cuando algunos artistas terminan su contrato, la compañía sigue permanentemente reeditando su obra y cuidándola. Ni qué hablar si es un artista que continúa en total actividad: sigue manteniendo relación con la compañía anterior, sencillamente porque el cuidado del material grabado es algo que les compete y conviene a ambos.

Jimi Hendrix

En nuestro país hay un anecdotario lleno de historias donde un gran artista, uno de esos que le ha hecho ganar muchísimo dinero a la discográfica (y soy uno de ellos), trata de comunicarse con la compañía para una consulta o reunión, y ni siquiera lo atiende la secretaria de algún ejecutivo. Terminado el contrato, hay un cese de relaciones. Entonces comienzan a ocurrir atrocidades como cambios de portadas, equivocaciones en los créditos, mala masterización de los álbumes, hasta llegar a un par de sucesos que me parece bueno contar.

Varios años atrás, la compañía que tiene derechos sobre los discos de Los Gatos publicó un casete de regalo dentro de una caja de las hamburguesas Paty, que se vendía exclusivamente en los grandes supermercados. Así como lo están leyendo. Lógicamente incluía el tema “La balsa”… O sea que no sólo se hartaron de ganar dinero, y mal pagarnos derechos durante 40 años, ¡sino que ahora hacen un negocio hasta con las carnicerías!

Luego de esto, durante un verano de esos en que ya no saben qué inventar para vender boludeces en la playa, publicaron un CD remix de temas clásicos de los años ’60. No podía faltar nuevamente “La balsa”. Esta vez a nuestra grabación original le sumaron pitos y matracas, gente haciendo algarabía y una cantidad de basura que es una falta de respeto para una grabación que es un hito para la historia de la música popular argentina.

¿Existe alguna ley en nuestro país que pueda corregir o no permitir que sucedan este tipo de cosas? Por supuesto que no.

¿Qué desearíamos más los artistas que el hecho de que la vieja compañía discográfica donde registramos nuestros primeros éxitos sea la que siga desarrollando el material (con un contrato legal y razonable), y en el caso de artistas con larga trayectoria, llegar a un acuerdo donde el paso del tiempo y los cambios tecnológicos de los productos no terminen resultándonos perjudiciales?

Muchas veces en reportajes me preguntan qué pienso de la piratería y por supuesto que no estoy de acuerdo con eso, ni con nada que signifique robar. Pero, ¿cuál es mi lugar como artista, cuando por un disco que se vende de Los Gatos percibo cuatro centavos? La piratería no me hace nada, si sólo pierdo 4 céntimos…

Cuando estábamos a punto de celebrar el 40º aniversario de nuestro grupo y de la grabación de “La balsa”, mantuve reuniones con ejecutivos de la compañía que tiene el derecho de explotación (nunca mejor usado este término) de nuestros discos. Asistí con la propuesta de revisar ese tramposo contrato que firmé a mis 17 años. Lógicamente nunca nos pusimos de acuerdo. ¿Cómo ponerse de acuerdo con gente que desprecia la música?

Industria Musical

La SGAE reclama el 10% de un concierto Creative Commons

El Ayuntamiento de Palma nos ha redirigido un email enviado desde la delegación de la SGAE de Palma, que les remitieron el viernes pasado en relación al concierto Creative Commons: Salvarez + Pacotiempo, en estos términos:

De: XXXXXX [mailto:XXXXXX@sgae.es]
Enviado el: viernes, 15 de enero de 2010 13:29
Para: YYYYYYY, ZZZZZZZZ
Asunto: RV: CONCIERTO DIA 15/01/2010

comentarte que la actuante “Salvarez” es socia de la SGAE y por tanto y por mandato estamos obligados a aplicar la tarifa del 10%.

Saludos
XXXXXXXX
Deleg. SGAE Baleares
C/Sant Jaume nº 7
07012 Palma de Mallorca
Baleares

Nuestra respuesta al Ayuntamiento, ya que la SGAE no se ha dirigido a nosotros, ha sido la siguiente:

  1. Si bien es cierto que Salvarez estuvo registrada en la SGAE, la artista se dio de baja de la entidad el verano pasado. Eso significa que ahora no está registrada.
  2. La SGAE dice que “por mandato” están “obligados”, pero no sé cómo pueden tener un mandato que les obligue a cobrar los derechos si la artista se dio de baja de la entidad, manifestando así explícitamente que no quiere que la SGAE la represente.
  3. Lo que está registrado en la SGAE no es el artista, sino sus composiciones. Lo que la SGAE defiende es lo que ellos llaman “repertorio” y lo que tiene que hacer es demostrar que el repertorio utilizado está sujeto a derechos. En estos momentos la SGAE no dispone ni del repertorio utilizado ni de la firma del artista.
  4. Montar un concierto Creative Commons con composiciones registradas en la SGAE es incompatible. La música es CC o Copyright pero no las dos cosas.
  5. Más del 50% del tiempo del concierto fue de otro artista Creative Commons. Aunque Salvarez siguiera siendo SGAE, ¿pueden reclamar el 10% de la taquilla como si Pacotiempo no hubiera actuado?
  6. Y sobre todo, ¿quiere meterse la SGAE en una dinámica de estas características por 20,59 euros IVA incluido?

Creative commons

Hemos puesto en conocimiento del artista a través de su manager y discográfica esta situación. Sabemos que la discográfica se ha puesto en contacto con la delegación de la SGAE de Baleares y también sabemos que el abogado Javier de la Cueva ha sido consultado e informado.

A estas alturas es más que evidente que la Delegación de Baleares de la SGAE tiene una cruzada en contra de Deacorde Producciones por las opiniones expresadas en este blog. Ya me he hartado de repetir que si nos facilitaran el trabajo en lugar de intentar poner trabas, ingresarían más dinero, beneficiarían a los artistas y conseguiríamos entre todos potenciar la actividad de sus representados. Si nos bloquean, igual matan a la productora, pero también matarán la posibilidad de que los artistas ingresen cachés y derechos gracias a nosotros. Allá ellos con su conciencia. Yo la tengo muy tranquila.

Gracias Malabache por la información!

2° Fabrica de Fallas

UNA NUEVA EDICION DEL ENCUENTRO FABRICA DE FALLAS, EN FM LA TRIBU

No hace falta permiso para ser libre

Ya no se trata de un evento que atraiga a fanáticos de la tecnología. Este fin de semana, por la sede de la calle Lambaré pasaron toda clase de personas interesadas en salir del corsé de pensamientos predigeridos sobre la circulación de cultura.

Fabrica de fallas

La educación tradicional se basa en el miedo. Miedo a la jerarquía. Miedo a pensar lo que no esté programado. Y sobre todo, miedo a equivocarse. Por segundo año consecutivo, el Festival Fábrica de Fallas –que se desarrolló durante el fin de semana en FM La Tribu– embistió contra esas concepciones y, de paso, empezó a resquebrajar aquello de que “Cultura libre” es una consigna que sólo seduce a los fanáticos de la tecnología. Junto a los ya reconocibles programadores que defienden el copyleft estuvieron varios representantes de los pueblos originarios, organizaciones campesinas y hasta conferencistas espontáneos que se animaron a tocar temas como el amor libre. Los piratas, parece, están por todas partes.

En ese sentido, se insistió en que los temas de propiedad intelectual abarcan un campo que trasciende por mucho la comercialización de canciones de Shakira o la descarga de películas de Disney. Se advirtió, por ejemplo, que esta semana podría aprobarse el Proyecto de Ley (S3030/90), que pretende extender por otros 20 años –pasando de cinco a siete décadas– la propiedad de las discográficas sobre las interpretaciones o ejecuciones fijadas en fonogramas, considerando que “la producción cultural musical y nacional de las décadas del ’40 y del ’50 se encuentran seriamente amenazadas (sic)” por la posibilidad de caer en el dominio público. “Vale decir, como mínimo, que muchos artistas fallecidos, como Mercedes Sosa o Atahualpa Yupanqui, difícilmente se vean perjudicados por la difusión de su obra”, ironizó la analista Beatriz Busaniche.

Fábrica de Fallas, no obstante, dejó fluir los análisis más allá de esos ejes ya clásicos. La Cooperativa de programadores Gcoop (www.gcoop.com.ar) y la red independiente Buenos Aires libre (www.buenosaireslibre.org) ofrecieron tácticas para “ganar autonomía” a partir del uso de tecnologías alternativas y soft libre. Por otro lado, el matemático Enrique Chaparro abrió la polémica al plantear que “lo que se pone en juego” cuando se discute la privatización de datos es, en última instancia, el avance de corporaciones sobre cuestiones como la biotecnología aplicada a humanos. Desde su perspectiva, si el cuerpo es administrado como una serie de informaciones “privatizables”, se podría llegar a “la forma más perfecta de control –que sería también la más invisible–: la silenciosa intervención genética sobre poblaciones”, advirtió. Suena a ciencia ficción, pero no lo es. En octubre, la revista Science publicó un estudio en el que afirmaba que ya se han patentado usos posibles sobre el veinte por ciento del genoma humano. “Por eso hay que desbaratar la falacia que consiste en revestir de un barniz puramente técnico aquellos temas que deben discutirse públicamente”, recalcó el científico. En la misma tónica, la Fundación Vía Libre (www.vialibre.org.ar) aprovechó para presentar el libro Libres de monopolios sobre el conocimiento y la vida.

Fabrica de fallas

Daniel Mundo y Juan Pablo Ringelheim –ambos de la Revista Artefacto (revista-artefacto.com.ar)– sumaron a los conceptos de Chaparro turbadores diagnósticos sobre la actual encrucijada tecnológica. “Estamos en las puertas de una transformación de lo que antiguamente se llamaba naturaleza. Por lo tanto, la cultura ya no se moverá en direcciones ‘metafísicas’; sino que lo físico mismo se fundirá con la cultura”, anticipó Mundo. Ringelheim, a su vez, se basó en James Graham Ballard y Michel Houellebecq para evaluar la posibilidad de que surjan “neofascismos de consumo que, frente al aburrimiento, la angustia y el tedio que reina en nuestras sociedades, favorezcan momentáneas explosiones de locura”.

Un DVD volaba por aquí, un pendrive se enchufaba por allá. Las PC seguían copiando a lo loco mientras el Colectivo Situaciones (www.situaciones.org) presentaba ¿Quién habla?, un estudio sobre la relación esclavizante que se establece en los call centers usando la tecnología como grillete. Y así como se integraron al debate trabajadores de ese ramo, también se escuchó la voz de jóvenes que viven en las villas de la Capital cuando el grupo se refirió a un experimento que llevaron a cabo en la vía pública. Testearon si la gente se detenía a hablar con chicos de los barrios pobres. “Les pedíamos la hora y nada. Les dijimos que éramos de la UBA y tampoco, ni bola. Sólo se frenaban cuando les decíamos que éramos parte de una campaña de Adidas”, relató un morocho de zapatillas espaciales.

El intercambio no paró: hubo videoconferencias, radio en vivo, talleres con el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MocaSe) y el Frente de Lucha Mapuche; fotografías de la cooperativa sub y aportes de académicos como Alejandro Kaufman y el hostigado pero feliz Horacio Potel (ver aparte). Quien quisiera podía tomar el micrófono y difundir propuestas que considerara valiosas, incluyendo desde recetas hasta ideas alrededor del erotismo. Todo con la música en vivo de bandas como The Kyoto Connection, Timotteo y la recién formada Orquesta La Tribu. El panorama –hay que decirlo– no podía ser más distinto del de los encuentros “antipiratería” que propicia la industria. En vez de una sintonía uniforme, se puso en escena un mosaico de verdades complementarias. Y la libertad de cometer errores producía adrenalina, no temor. Un panelista sintetizó ese espíritu citando el Manifiesto Tardío del poeta vasco Joxe Azurmendi: “Porque éste es el último engaño:/ Nos han hecho creer/ que tenemos que justificar el querer ser libres,/ antes desde fuera, y ahora desde dentro./ Como si para ser libre/ hiciera falta permiso de nadie…”.

Por Facundo Garcia en Página/12

SafeCreative

En el marco del Free Culture Forum estuvimos charlando con Mario Pena, encargado de desarrollo de negocio y gestión de comunidad de SafeCreative. Les dejamos información sobre el proyecto y las formas de articulación que propone.

¿Qué es Safe Creative?

Safe Creative es el primer registro mundial de propiedad intelectual, global, libre, abierto, independiente y gratuito creado en un entorno web, que permitirá a cualquier creador o titular de derechos dejar constancia de su obra mediante un depósito digital, y obtener una prueba válida para presentar en juicio por medio de un certificado de registro firmado electrónicamente. La diferencia entre Safe Creative y otros registros es que además junto a la obra pueden indicarse los derechos que corresponden a la misma, incluyendo las licencias de uso más comunes, a elección del usuario.
También permite gestionar de manera sencilla e intuitiva sus derechos sobre dichas obras y aprovechar el potencial semántico que el registro en nuestra plataforma aporta a los contenidos.
Es global y abierto porque puede ser usado por cualquier autor, de cualquier país y para cualquier tipo de creación: literaria, artística o científica, como textos, imágenes, objetos en tres dimensiones, contenidos audiovisuales, sonidos, programas de ordenador, etc.
Es independiente del modelo de derechos que en cada momento los creadores deseen establecer para sus obras: copyright tradicional, GPL, Creative Commons, etc.
Gratuito: es un servicio gratuito para los usuarios.

¿Por qué Safe Creative?

En los últimos años hemos asistido a una revolución de los modelos de gestión de los derechos de propiedad intelectual. Esto ha sido en gran parte gracias al acceso directo y masivo de los creadores a nuevas formas de difusión de los contenidos. La aparición y desarrollo desde la comunidad internauta de proyectos copyleft ha desbordado el tradicional concepto de registro de propiedad intelectual, pieza necesaria para salvaguardar los derechos de autor. Todo ello ha desembocado en la necesidad de encontrar nuevas fórmulas más flexibles, cómodas y asequibles para realizar el registro digital de obras.
Creemos que para avanzar en el desarrollo de las nuevas formas para  publicar, difundir y compartir las obras es necesario buscar fórmulas que superen los límites del registro de derechos tradicional. Fórmulas alternativas e innovadoras que no solo proporcionen nuevas posibilidades de acuerdo con los principios de comunicación, intercambio de información, interoperabilidad y colaboración de la Web 2.0 sino que además protejan a los creadores y titulares de los derechos en las redes digitales.

¿Qué valor aporta a los autores y a los proyectos existentes para la difusión del conocimiento?

Safe Creative es una herramienta que proporciona un valor añadido a las iniciativas que promocionan la difusión de la creatividad y el conocimiento en términos de rentabilidad, protección legal y técnica, facilitando la autogestión de los derechos de forma sencilla, flexible, segura e intuitiva. Safe Creative proporciona así mismo a los autores y titulares de los derechos:

  • Seguridad: Las obras registradas en Safe Creative son guardadas y almacenadas en nuestros sistemas aplicándose los máximos procedimientos de seguridad de la información.
  • Confianza y garantía: Los titulares de los derechos y terceras partes que quieran utilizar una obra pueden obtener gratuitamente un certificado de registro, que indica la autoría y derechos correspondientes a dicha obra en un momento determinado.
  • Factor disuasorio: Es un sistema que permite eficazmente hacer frente a las tentativas de infracción, plagio o vulneración de derechos o licencias. En virtud de la globalidad de las redes digitales, la difusión de las obras se enfrenta ahora a mayores vulnerabilidades.
  • Auto-gestión de los derechos sobre las obras: Del mismo modo que los creadores pueden distribuir y difundir sus trabajos por sus propios medios, pueden también determinar con la misma agilidad y el mismo alcance global cómo gestionar sus derechos.
  • Tecnología de web semántica: Safe Creative incorpora componentes y especificaciones que proporcionan información sobre, al menos, la autoría y derechos en relación a una obra puesta a disposición en las redes digitales, haciendo posible lo que se denomina copyright semántico.

Servicios y coste

Los servicios de registro, certificación y consulta son gratuitos y se pueden realizar a través del sitio web de Safe Creative: www.safecreative.org, o por medio de de interfaces API (registro directo desde blogs, sistemas de gestión de contenidos, aplicaciones de escritorio…) que se irán ampliando progresivamente. Así mismo, son abiertos y gratuitos los servicios de consulta semántica realizados de forma no masiva por usuarios particulares.
Por otro lado, Safe Creative está abierto a la suscripción de acuerdos, sinergias o colaboraciones con todo tipo de proveedores, plataformas de difusión de contenidos u otros servicios para el uso profesional de sus soluciones, cuyo caso se analizará individualmente y en función del interés de ambas partes y la comunidad.

Se viene La Fabrica de Fallas

El segundo festival de Cultura Libre y Copyleft ya esta entre nosotros!

SÁBADO 21 Y DOMINGO 22 DE NOVIEMBRE DE 14 A 22 HORAS

LA TRIBU-LAMBARÉ 873

Política. política puercoespín, puercoespín deseo, deseo siempre, siempre peligro, peligro nunca, nunca beso, beso volcán, volcán subversión, subversión amor, amor fábrica, fábrica cactus, cactus sangre, sangre escándalo, escándalo revuelta, revuelta doncella, doncella virus, virus magia, magia copyleft, copyleft rojo, rojo palabra, palabra valija, valija memoria, memoria futuro, futuro ética, ética carne, carne ilegal, ilegal espectáculo, espectáculo martillazo, martillazo agua, agua nube, nube inalámbrica, inalámbrica belleza, belleza historia, historia intensidad, intensidad libertad. Libertad.

Programación

**La programación se actualiza constantemente. ¡Estate atentx!**

/Sábado/

CONVERSACIONES

Elige tu propia aventura. Energías alternativas, servidores, hardware, redes y software libre para acercarnos a la autonomía tecnológica. Con Leandro Monk (GCOOP), Nicolás Echaniz (Buenos Aires Libre) e invitadxs a confirmar. «A las 15 hs»

Cuerpos copyleft. El software del lenguaje, el hardware del cuerpo. Cultura y bioética. Con Enrique Chaparro e invitadx a confirmar. «A las 17 hs»

Escóndete objeto. La comunicación, el trabajo y las luchas cuando el mundo se desmaterializa. Con la redacción de la revista Artefacto y la participación del Colectivo Situaciones. «A las 19 hs»

MI CUERPO SOY YO

Consultorio. Una guía para disfrutar de nuestro derecho a renunciar a la iglesia católica, algunos consejos para consumir drogas de modo responsable, estrategias antirrepresivas e información sobre tu derecho a abortar de manera segura. Con ARDA (Asociación de Reducción de Daños de Argentina), Correpi (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional), No en mi nombre- Apostasía Colectiva y Copadi (Colectivo Para la Diversidad). «De 15 a 20 hs»

RADIO EN VIVO

Fábrica de fallas. Radio libre con música y todo lo que pase en el festival. Propiedad intelectual (con la Cámara del libro y Santiago Marino)/ Partido Pirata Argentino/ Arte/ Radio libre (con Oveja Electrónica)/ Sellos digitales/ La columna de THC. También podés escucharlo en FM 88.7 o
www.fmlatribu.com. «De 15 a 19 hs»

ESCUCHA COLECTIVA

Las fechas del mar. Obra sonora a los inalámbricos del mundo y sus estepas de tempestad y labranza. Fuerzas de perro y nuevas infancias sobre la idiosincrasia rota del matador de los libres. «A las 18:50 hs»

DJ Skeletor Selektor Munra. «A las 20 hs»

MÚSICA

Hecha la trampa. Con The Kyoto Connection y Timotteo. Después algo para comer y beber. «A las 21 hs»

/Domingo/

CONVERSACIONES

Libres de monopolios sobre el conocimiento y la vida. Presentación del libro editado por Fundación Vía Libre. «A las 14 hs»

Filosofía hacker y mediactivismo. Videoconferencia en vivo con el hacktivista italiano Blicero. «A las 15 hs»

Las vaquitas son ajenas. Organizaciones amigas nos cuentan las luchas en ese otro mundo que es la realidad. Deo Carrizo y Cristina Loaiza (MoCaSE VC); Moira Millán y Sonia Coca (Frente de Lucha Mapuche Campesino); Enrique Chaparro. «A las 17 hs»

Corre, corre, el viejo mundo viene detrás de ti. La creciente criminalización de la cultura. Casos de aquí y de allá: Potel, Convenio UBA-CADRA, BiblioFyL, The Pirate Bay. Discusión y propuestas para modificar la ley 11723. Con Horacio Potel, Alejandro Kaufman, Beatriz Busaniche, Felipe Restrepo y Copadi. «A las 19 hs»

La Fabrica de Fallas

RADIO EN VIVO

Fábrica de fallas. Radio libre con música y todo lo que pase en el festival. Concurso Canción del Software Libre con RedPanal/ Industria musical/ Editoriales independientes/ La columna de Grain. También podés escucharlo en FM 88.7 o www.fmlatribu.com. «De 16 a 19 hs»

ESCUCHA COLECTIVA

DJ Fabián Jara. «A las 20 hs»

Las fechas del mar. Obra sonora a los inalámbricos del mundo y sus estepas de tempestad y labranza. Fuerzas de perro y nuevas infancias sobre la idiosincrasia rota del matador de los libres. «A las 21 hs»

HARDWARE HACKING

Música de un bit. Universo low fi. ¿Cómo generar objetos de sonido con tecnologías obsoletas? Con Jorge Crowe. «De 15 a 20 hs»

JUGUETES

La fábrica. El juego como campo de producción. Un taller de armado de juguetes para niñxs. Con Not made in China. «De 16 a 18 hs»

MÚSICA EN LIBERTAD

Ensamble La Tribu. Festejamos el día de la música con libertad y una sorpresa. Santa Cecilia no baila pero nosotrxs sí. «A las 21 hs»

/Los dos días/

ASUNTOS TÉCNICOS

Consultorio. Si traés tu CPU expertos de Ubuntu Argentina te ayudan a instalar el sistema operativo en tu máquina y responden a todas tus dudas. Esta actividad tiene inscripción previa: culturalibre@fmlatribu.com. «De 15 a 20 hs»

FOTOGRAFÍA

San Darío del Andén: la memoria viva de Darío Santillán. Fotos y entrevistas audiovisuales. Con la Cooperativa Sub. «De 14 a 22 hs en loop»

Fotogalería libre. «De 14 a 22 hs»

ON LIME

Té extraño. Una red social para compartir tés, tortas y charlas sin los muros de Facebook. Con La Vecindá. «De 16 a 20 hs»

CONVERSACIONES

Relámpago. Tenés 5 minutos para decirle a todxs lo que quieras. Cada nuevo emisor es un ataque a la concentración de medios. Con la ¿moderación? de Leandro Monk. «A las 19 hs»

PASEO

Feria. Proyectos vinculados a la cultura libre te acercan sus experiencias. Libros, discos y software. Vení a saquear el arsenal. «De 14 a 21 hs»

INTERCAMBIO DE CONTENIDOS

La copiona. Una máquina llena de música libre, lista para que traigas un CD y te lo lleves cargado. Para subirle el volumen a la realidad. «De 14 a 22 hs»

Trueque digital. Traés tu pendrive con cosas que quieras compartir, lo descargás y lo volvés a llenar. «De 14 a 22 hs»

No a las abuelas Microsoft. Traés tu receta y conocés otros ingredientes secretos. «De 14 a 22 hs»

RedPanal en la Universidad de Palermo

Hoy, Martes 13 de octubre de 2009 a las 19hs, estaremos debatiendo sobre nuestro proyecto y otras redes de producción distribuida en el Auditorio Universidad de Palermo. Jean Jaures 932, Buenos Aires

Invitamos a la presentación y posterior mesa redonda de cuatro proyectos que conforman redes para posibilitar sus producciones y habitar las condiciones actuales de fluidez.

Club del Dibujo. Rosario.

Es una plataforma donde se vinculan personas, textos, imágenes, arquitecturas, paisajes, conversaciones, que tiene como centro de interés esa tecnología de pensamiento, humanidad y placer llamada dibujo.

Es el contexto de trabajo que construimos desde el año 2002 para reunirnos, centralizar y expandir este medio de comunicación accesible y moderno a partir de la tecnología básica del lápiz y el papel.

Eventos, pedagogía, colección son sus ocupaciones. Antropológicamente, el dibujo es un vestigio arcaico que atravieza los siglos.

Club de Fun. Rosario.

Clubdefun nace y se organiza rescatando la idea de club, en búsqueda de un modo de producción periodístico distinto a la «empresa de medios”. ClubdeFun es una asociación civil sin fines de lucro creada para la consecución de fines periodísticos culturales, cuyo principal objetivo es constituir un espacio independiente de práctica y experimentación en periodismo cultural multimedial hecho en Rosario, principalmente sobre artistas de Rosario.

La conformación de un club nos permite hacer sustentable en el tiempo el proyecto, y no manejar el contenido como mera mercancía, es decir como un medio para el «fin» de conseguir dinero, sino que la calidad del contenido es el «fín» en sí mismo.

RedPanal. Buenos Aires.

RedPanal es un sitio web que abre por primera vez un espacio virtual dedicado a la composición colectiva y colaborativa de música. Su plataforma de carácter participativo fue ideada con el fin de otorgar, a músicos y otros actores relacionados con el mundo de la música, una red online que les permita compartir el momento de la creación de las obras.

RedPanal creó el concepto de música colaborativa a través de su sitio Web. Es decir, una red social anclada fuertemente en lo musical, donde los usuarios hacen y deshacen a su antojo y se convierten en los propios intérpretes. El usuario ya no como mero consumidor, sino como productor de contenidos.

Not Made In China (NMiC). Buenos Aires.

NMiC es una plataforma de intercambio y contacto entre objetos, personas y situaciones. Pensamos que “los objetos y los muebles existen entre los seres humanos. Son pretextos que utilizamos para encontrarnos los unos con los otros.” (Martin Szekely). El proyecto está conformado como una cooperativa, y aplicamos el concepto de Copyleft a los objetos de uso (muebles, arquitectura, juguetes, etc.) para permitir su libre circulación y reproducción.

Estos proyectos funcionan bajo licencias Copyleft de Creative Commons.

copyleft

Concepto y coordinación: NMiC (Mariano Baqués, Daniel Goldaracena)

Enlace UP: Gustavo Dieguez

Mañana… Todos al Alvear con Stallman!!

Charla Abierta y Gratuita Pre-Wikimanía 2009 en Buenos Aires

Wikimedia Argentina, el capítulo local de la Fundación Wikimedia, invita a la charla abierta y gratuita que ofrecerá Richard Stallman, el padre del movimiento de Software Libre, a realizarse en el Teatro Presidente Alvear, Av. Corrientes 1659, el martes 25 de agosto desde las 12hs.

Stallman llega a Argentina para participar de la 5ta. Conferencia Internacional de los Proyectos de Wikimedia, Wikimanía 2009, que tendrá lugar entre el 26 y 28 de Agosto en el Centro Cultural General San Martín de la Ciudad de Buenos Aires. En este marco, Stallman ofrecerá esta charla abierta y gratuita para todo público, en particular para todos aquellos interesados en conocer la cultura que dio origen al movimiento copyleft, su fundación, sus bases filosóficas, y los principios que reúnen al movimiento de Software Libre, programas de computadora que se pueden usar con cualquier propósito, estudiar, adaptar a las propias necesidades, copiar y distribuir las copias, incluso las versiones mejoradas.

Este movimiento que comenzó con Stallman a mediados de la década del 80, se ha extendido a otros campos de la cultura. Justamente este concepto de Copyleft, y las licencias de libre distribución de obras culturales son la base de la enciclopedia libre Wikipedia, y de todos los proyectos que alberga hoy la Fundación Wikimedia.

Este evento es posible gracias a la gentileza del Complejo Teatral de Buenos Aires y el Gobierno de la Ciudad que cedieron las instalaciones del Teatro Presidente Alvear, y el apoyo de organizaciones de la comunidad de cultura libre local como Fundación Vía Libre, Buenos Aires Libre, Colectivo La Tribu, CaFeLUG (Grupo de usuarios de software libre de Capital Federal) y RedPanal, que promete un cierre con músicos en escena.

Más información en http://www.wikimedia.org.ar y en los sitios de las organizaciones amigas.

Wikimania 2009

Concurso: La canción del Software Libre

Aprovechando la visita de Richard Stallman, la RedPanal, colectivo de música colaborativa, lanzará el concurso de La Canción del Software Libre, para invitar a los músicos a involucrarse con la cultura Copyleft remixando uno de los himnos emblemáticos del movimiento de la Cultura Libre. Los músicos de la RedPanal pondrán a disposición pública las pistas necesarias para reversionar la canción del Software Libre en un concurso que culminará en noviembre de este año cuando La Tribu realice su 2do. Encuentro de Cultura libre y Copyleft, Fábrica de Fallas 2009.
Más información sobre el concurso y cómo participar en http://www.redpanal.com/

Junto a Richard Stallman, los participantes de la RedPanal harán el cierre musical del evento.

Información útil sobre el evento

Día y hora: Martes 25 de agosto, de 12 a 15hs.
Sede: Teatro Presidente Alvear, Av. Corrientes 1659. Buenos Aires (A metros de estación Callao Subte B)
Capacidad: 861 personas sentadas.
Entrada: Libre y gratuita. No hace falta registración previa.
Organiza: Wikimedia Argentina, con la colaboración de Vía Libre, CaFeLUG, Buenos Aires Libre, La Tribu y RedPanal.
Apoya: Gobierno de la Ciudad. Complejo Teatral de Buenos Aires.
Agradecemos la difusión.

Fuente: Fundación Via Libre.

RedPanal en InfoBae

Richard Stallman ofrecerá una charla abierta y gratuita para todo público sobre la cultura que dio origen al movimiento del «copyleft».

Richard Stallman

Wikimedia Argentina, el capítulo local de la Fundación Wikimedia, organiza una charla abierta y gratuita que ofrecerá Richard Stallman, considerado como el padre del movimiento de Software Libre, en el Teatro Presidente Alvear, Av. Corrientes 1659, el 25 de agosto desde las 12.00.

Stallman (en la foto) llegará a Argentina para participar de la 5ta. Conferencia Internacional de los Proyectos de Wikimedia, Wikimanía 2009, que tendrá lugar entre el 26 y 28 de agosto en el Centro Cultural General San Martín de la Ciudad de Buenos Aires.

En este marco, Stallman ofrecerá esta charla abierta y gratuita para todo público, en particular para todos aquellos interesados en conocer la cultura que dio origen al movimiento copyleft, su fundación, sus bases filosóficas, y los principios que reúnen al movimiento de software libre, programas de computadora que se pueden usar con cualquier propósito, estudiar, adaptar a las propias necesidades, copiar y distribuir las copias, incluso las versiones mejoradas.

Este movimiento que comenzó con Stallman a mediados de la década del ’80, se ha extendido a otros campos de la cultura. Este concepto de Copyleft, y las licencias de libre distribución de obras culturales son la base de la enciclopedia libre Wikipedia, y de todos los proyectos que alberga hoy la Fundación Wikimedia.

Entidades de la comunidad de cultura libre local como Fundación Vía Libre, Buenos Aires Libre, Colectivo La Tribu, CaFeLUG (Grupo de usuarios de software libre de Capital Federal) y RedPanal se involucraron en la organización de esta conferencia. Más información en http://www.wikimedia.org.ar

Concurso.

Aprovechando la visita de Stallman, RedPanal, colectivo de música colaborativa, lanzará el concurso de La Canción del Software Libre, para invitar a los músicos a involucrarse con la cultura Copyleft remixando uno de los himnos emblemáticos del movimiento de la Cultura Libre.

Los músicos de RedPanal pondrán a disposición pública las pistas necesarias para reversionar la canción del software libre en un concurso que culminará en noviembre de este año cuando La Tribu realice su 2do. Encuentro de Cultura libre y Copyleft, Fábrica de Fallas 2009. Más información sobre el concurso y cómo participar en http://www.redpanal.com/

Fuente Infobae.