Licencias libres y CopyFarLeft

Un viernes de debate teórico! Este texto lo pasaron los amigxs de Not Made In China y la verdad es que genera muchas preguntas, ideas, movilización de cosas. Por eso lo replicamos, esperando aportar al debate sobre qué mundo queremos. Es largo y no hay por qué estar de acuerdo, pero creemos que vale la pena…

CopyFarLeft y CopyJustRight por Dmytri Kleyner

En el campo del desarrollo de software, el copyleft ha probado ser un medio tremendamente efectivo de creación de un “commons” (bien común) informático que beneficia ampliamente a todos aquellos cuya producción depende de él. Sin embargo, muchos artistas, músicos, escritores, cineastas y otros productores de información son escépticos con respecto a la posibilidad de ganarse la vida en un sistema basado en el copyleft, donde cualquiera es libre de reproducir sus trabajos.

La licencias copyleft garantizan la libertad de la propiedad intelectual al requerir que el reutilizamiento y la redistribución de la información estén gobernados por las cuatro libertades: la libertad de usar, estudiar, modificar y redistribuir.

Sin embargo, la propiedad es el enemigo de la libertad. Es la propiedad, la capacidad de controlar bienes productivos desde la distancia, la capacidad de “poseer” algo y someterlo a su uso productivo por parte de otras personas, lo que posibilita el subyugamiento de individuos y comunidades. Donde la propiedad es soberana, los dueños de la escasa propiedad pueden privar de la vida al negar el acceso a la propiedad, o si no privar de la vida de modo absoluto, al menos sí hacer de la vida de trabajo una esclavitud con una paga que no supere los costos de reproducción.

David Ricardo fue el primero en describir la Renta Económica. Explicado de modo sencillo, la renta económica es el ingreso que el dueño de un bien productivo gana sólo por ser el dueño y sin hacer nada, sólo por poseer. Así, la renta es el retorno económico por dejar que otros usen la propiedad. ¿Cuánto pagaría una persona por su derecho a existir? Bueno, pagarían todo lo que produce, menos los costos de su subsistencia. Esta es la posición de negociación básica que enfrentamos todos los que nacemos en un mundo enteramente poseído por otros.

La ley de hierro de los salarios

La renta permite a los dueños de la propiedad escasa llevar a la subsistencia a los trabajadores sin propiedades, como explica David Ricardo en su Ley de Hierro de los Salarios: “El precio natural del trabajo es el precio necesario para que los trabajadores, unos con otros, subsistan y perpetúen su raza”. [1]

La subsistencia no debe entenderse como el justo mínimo requerido para en verdad sobrevivir y reproducirse. Aún en los tiempos de Ricardo, muchos de los trabajadores no estaban en una posición en la que si ganaban un centavo menos hubieran caído muertos. En lugar de ello, los trabajadores, por su sola definición, no pueden ganar lo suficiente como para hacer algo más que ganarse la vida.

Suele argumentarse que la Ley de Hierro de los Salarios no se aplica por la diferencia entre el precio “natural” teórico y el precio real de mercado del trabajo, pero ese no es argumento contra la Ley de Hierro. Mientras los trabajadores no tengan propiedades, cualesquiera sean los aumentos de salario que perciban, éstos son barridos por la inflación de precios, casi siempre debido a la creciente competencia por locaciones y al aumento de la renta de la tierra. La reducción de los salarios por la inflación es una alternativa a la reducción de los salarios en manos de la “ilusión del dinero”. Como escribe John Maynard Keynes en su Teoría general del empleo, el interés y el dinero: “A veces se dice que es ilógico que la mano de obra se resista a la reducción de los salarios nominales pero no a la de los salarios reales […] la experiencia demuestra que este es el modo en que se comporta la fuerza de trabajo”. [2]

La inflación de los precios, mayormente en la forma de renta económica, impide a los trabajadores ganar lo suficiente como para acumular la propiedad de bienes productivos ellos mismos, y los mantiene dependientes de los dueños de la propiedad.

Lo que plantea la Ley de Salarios en realidad es que los trabajadores, como clase, no pueden convertirse en propietarios, y por lo tanto no pueden escapar de la apropiación del producto de su trabajo por parte de los propietarios. Esto crea intereses diferentes entre los “dueños” de los bienes productivos escasos y el resto de la sociedad.

En los usos de la economía moderna, la renta se aplica a cualquier bien productivo escaso. En los tiempos de Ricardo, se trataba principalmente de la tierra. En su Ensayo sobre Ganancias, David Ricardo argumenta: “el interés del terrateniente es siempre opuesto al de todas las otras clases de la comunidad”. [3]

Esta oposición se llama lucha de clases: la lucha de los que producen contra los que poseen. El socialismo y todos los otros movimientos de izquierda toman esta lucha de clases como punto de partida.

Movilizacion popular

El socialismo es la creencia de que los productores en sí mismos deben poseer los medios de producción, y que la renta no es otra cosa que los propietarios robando a los productores. Como Pierre-Joseph Proudhon argumentó en su mítico “Qué es la propiedad?”, publicado en 1840: “la propiedad es robo”. [4]

La propiedad no es un fenómeno natural, sino algo creado por ley. La posibilidad de extraer renta depende de la capacidad de controlar un recurso escaso, aún cuando sea utilizado por alguien más. En otras palabras, la capacidad de forzar a esa otra persona a pagar por él. O, en términos de producción, forzarlos a compartir el producto de su trabajo con el dueño de la propiedad. Control a la distancia.

De este modo, la renta sólo es posible mientras esté sostenida por la fuerza, lo cual es felizmente otorgado por el Estado a los dueños de propiedades. Sin no fuera por la capacidad de forzar a los trabajadores a compartir el producto de su trabajo con el propietario improductivo y ausente, este último no podría ganarse la vida, y mucho menos acumular más propiedad. Como escribió Ernest Mandel en su Materialismo Histórico y Estado Capitalista (1980): “sin violencia capitalista de Estado, no hay capitalismo seguro”.

El propósito de la propiedad es garantizar una clase no propietaria que produzca una riqueza que pueda gozar la clase propietaria. La propiedad no es amiga del trabajo. Esto no significa que trabajadores individuales no puedan convertirse en dueños de una propiedad, sino que hacerlo implica escapar de su clase. Los casos de éxitos individuales no cambian las reglas generales. Como ironizó Gerald Cohen: “Quiero alzarme con mi clase, no sobre ella!”.

La situación global actual confirma que el caso es que los trabajadores, como clase, no pueden acumular propiedad. Un estudio del World Institute for Development Economics Research de la United Nations University establece que en el año 2000 tan sólo el 1% de los adultos era dueño del 40% de los bienes globales, y que el 10% de los adultos más ricos acumulaba el 85% del total mundial. [5]

La mitad inferior de la población adulta posee apenas el 1% de la riqueza global. El informe incluye estadísticas expandidas, muchas de las cuales indican la creciente disparidad mundial.

Cualquier investigación de la propiedad intelectual debe ser entendida dentro de este contexto de una enorme desigualdad de riqueza y de lucha de clases.

La propiedad intelectual, el copyright incluido, es una extensión de la propiedad sobre los bienes inmateriales, sobre la información. El copyright es una construcción legal que intenta que ciertos tipos de bienes inmateriales se comporten como bienes materiales, para que puedan ser poseídos, controlados y comercializados.

Suele decirse desafortunadamente que la propiedad intelectual tiene por objeto permitir que los productores de información se ganen la vida. Permitir, por ejemplo, que los músicos ganen plata de la música que hacen. Sin embargo, el entendimiento de la lucha de clases deja en claro que mientras la clase poseedora quiera tener música, debe permitir que el músico se gane la vida. No requieren la propiedad intelectual para este propósito. En cambio, requieren la propiedad intelectual para que los dueños de propiedades, no los músicos, ganen dinero sobre la música que los músicos hacen.

En un sistema de propiedad, los músicos en su conjunto no pueden retener la propiedad del producto de su trabajo más que los trabajadores de una fábrica textil. El propósito de la propiedad intelectual, reformulando mi anterior declaración, es asegurar que la clase no poseedora exista para producir la información de la cual se beneficia la clase poseedora. La propiedad intelectual no es amiga del trabajador intelectual o creativo.

La ley de hierro de las ganancias de copyright

El sistema de control privado sobre los medios de publicación, distribución, promoción y producción mediática asegura que los artistas y todo otro trabajador creativo pueda ganar no más que su subsistencia. Ya sea un bioquímico, un músico, un ingeniero de software o un cineasta, ha cedido todos sus copyrights a los propietarios antes incluso de que estos derechos tengan algún valor económico real, por no más que los costos de reproducción de su trabajo. Esto es lo que yo llamo la Ley de hierro de las ganancias de copyright.

Existen, sin embargo, diferencias importantes entre la propiedad intelectual y la propiedad física. La propiedad física es escasa y genera competencia, mientras que la propiedad intelectual puede ser copiada, tiene un costo de reproducción casi nulo y puede ser utilizada de modo simultáneo por cualquiera que tenga una copia.

Es precisamente esta característica de reproductibilidad ilimitada que requiere que el régimen de copyright convierta a la información en propiedad. En el largo plazo, el valor de cambio de cualquier bien reproducible es llevado a la competencia de su costo de reproducción. Ya que hay pocas barreras a la reproducción de un bien informacional, éste no puede tener un valor de cambio más allá de la mano de obra y de los recursos necesarios para su reproducción. En otras palabras, en sí mismo no tiene valor de cambio en el largo plazo. Así, los dueños de esta propiedad (que no deben ser confundidos con los productores), necesitan leyes que impidan la reproducción. Sólo si es ilegal que otros lo copien, los propietarios pueden extraer una renta sobre el derecho de copia.

Mientras que la propiedad en sí es creada por ley, los bienes materiales son escasos y generan competencia por naturaleza. Sin embargo, como la información copiable se hace escasa sólo por ley, también puede ser abundante por ley, lo que nos lleva, finalmente, al copyleft.

Copyleft y copyright

La información puede no tener valor de cambio sin el copyright, pero ciertamente tiene valor de uso sin el copyright, y hay muchos productores de información cuya motivación de producir es motivada por la creación de este valor de uso, ya sea que pueda o no capturar directamente su valor de cambio. En consecuencia, no es una sorpresa que el copyleft haya crecido en importancia en el desarrollo de software, en el surgimiento de la comunidad de software libre.

El software se usa en la producción. El trabajo diario de prácticamente cada oficina, cada instituto académico y cada fábrica, depende del software, ya que para todas estas organizaciones el valor de uso del software puede ser directamente trasladado al valor de cambio en el curso de su producción normal, no vendiendo el software directamente, sino haciendo lo que sea que esa organización haga, vendiendo el producto que sea y usando el software para aumentar su productividad.

Pagar por licencias de software y aceptar los términos restrictivos de esas licencias no está en sus intereses. Como dijo David Ricardo con respecto a los terratenientes, el interés de una compañía de software como Microsoft es siempre opuesto al interés de los usuarios de software.

Las organizaciones que utilizan software, escuelas, fábricas, oficinas, empresas de comercio por internet, conjuntamente emplean más desarrolladores de software que las pocas empresas que venden software propietario, como Microsoft. De este modo, el software libre es muy atractivo para ellos: les permite reducir sus costos de desarrollo individual al mantener colectivamente un stock común de bienes de software.

Mikko Mustonen de la Helsinki School of Economics incluso argumenta que algunas veces las compañías que venden licencias propietarias tienen un gran incentivo para contribuir al software libre. En su paper de 2005, When Does a Firm Support Substitute Open Source Programming?’, Mustonen argumenta: “una empresa que vende un programa protegido por el copyright tiene el incentivo de apoyar la programación copyleft sustituta cuando este apoyo crea compatibilidad entre programas y los programas muestran efectos de red. [6]

Entonces, el valor de uso del software libre es deseado por las organizaciones que pueden y de hecho pagan a los desarrolladores de software para que lo hagan, aún cuando no tengan copyright exclusivo sobre él.

Aún, el software libre no fue concebido meramente para reducir los costos de desarrollo del software corporativo. Richard Stallman, el inventor de la General Public Licence (GPL), bajo la cual una buena parte del software libre es lanzado, escribe en el website de su organización:“Mi trabajo en el software libre es motivado por una meta global: expandir la libertad y la cooperación. Quiero alentar a que el software libre se expanda hasta reemplazar al software propietario que impide la cooperación, y de este modo hacer que nuestra sociedad sea mejor.” [7]

El espíritu de cooperación no es ciertamente único entre los desarrolladores de software, otros productores creativos han expresado su deseo de trabajar en un stock común, un “commons” de material intelectual en su práctica. Como resultado, el copyleft ha traspasado las fronteras del software para ingresar al arte también. Músicos, escritores y otros artistas empezaron a lanzar sus trabajos bajo licencias copyleft del estilo del GPL.

Sin embargo, hay un problema: el arte, en la mayor parte de los casos, no entra comúnmente en la cadena productiva como lo hace el software. Los dueños de las propiedades van a apoyar al software libre por las razones descriptas, pero en la mayoría de los casos no apoyarían la creación de arte libre. ¿Por qué habrían de hacerlo? Como toda información copiable, no tiene valor de cambio directo, y a diferencia del software libre no tiene valor de uso directo en la producción. Su valor de uso existe sólo entre los fans de este arte, y si los propietarios no pueden cobrarles a estos fans por el derecho de copia, ¿en qué los beneficia? Y si los propietarios no apoyan el arte libre, distribuido gratuitamente, ¿quién lo haría? La respuesta no es clara. En algunos casos, instituciones como fundaciones públicas o privadas, pero sólo podrían apoyar a un pequeño número de artistas, y sólo mediante un muy dudoso y arbitrario criterio de selección para decidir quién recibe ese financiamiento y quién no.

De este modo, el Copyleft, tal cual fue desarrollado por la comunidad de software libre, no es una opción viable para la mayoría de los artistas. Aún para los desarrolladores de software, se aplica la ley de hierro de salarios: pueden ganarse la vida pero nada más, los dueños de la propiedad aún van a conseguir el valor total del producto de su trabajo.

El copyleft no es, por lo tanto, capaz de “mejorar la sociedad” en algún sentido material, porque además de no ser viable para muchos tipos de trabajadores, la mayor parte del valor de cambio extra creado por los productores de información copyleft es en cada caso capturado por los dueños de las propiedades materiales.

Como el copyleft no permite que los trabajadores acumulen riqueza más allá de su subsistencia, el copyleft en sí mismo no puede cambiar la distribución de los bienes productivos, lo que cualquier estrategia revolucionaria debe procurar. La emergencia del software libre, el “filesharing” (archivos compartidos) y las formas artísticas que se basan en el muestreo y reutilización de otros medios, sin embargo, han creado un serio problema al sistema de copyright tradicional.

Las industrias de la música y el cine, en particular, están en el medio de lo que sería una guerra contra sus propios consumidores, al no permitirles que se bajen o tomen muestras de su propiedad. Es claro que la tecnología de redes digitales presenta un serio problema a las industrias de la grabación y el cine.

En las etapas iniciales del software libre, muchas corporaciones, especialmente las corporaciones de software, reaccionaron muy mal ante la idea del copyleft, y trataron de combatirlo con las mismas tácticas agresivas con las que la Recording Industry Association of America (RIAA) y sus amigos están desatando ataques contra la comunidad de “filesharing”. Un caso famoso fue el de las acciones legales del Grupo SCO contra las empresas que usaban o promovían el Linux. [8]

Las acciones de la RIAA pueden ser comprendidas en ese mismo sentido: una reacción conservadora para proteger sus intereses. Sin embargo, no todos los propietarios creen que la acción legal pueda frenar la emergencia de nuevas tecnologías. Muchos creen que las industrias del cine y la música necesitarán adaptarse, y que la ley de copyright debe ser modificada para este medio cambiante.

Copyjustright

Entonces, así como el capital se ha unido al movimiento de software libre para reducir los costos de desarrollo de software, el capital también está uniéndose al movimiento de arte disidente para integrar los archivos compartidos y el muestreo en un sistema diferente de control basado en la propiedad.

El copyleft no permite extraer renta del derecho a copia, y los propietarios no quieren algo que cambie el régimen de propiedad, sino crear más categorías y subcategorías para que prácticas como compartir archivos y el “remixing” puedan existir dentro del régimen de propiedad. En otras palabras, “copyjustright”. Una versión más flexible del copyright que pueda adaptarse a los usos modernos pero que aún encarne y proteja, en última instancia, a la lógica de control. El ejemplo más prominetnte de ello es el Creative Commons y su miríada de licencias “just right”. “Algunos derechos reservados”, el lema del site, lo dice todo.

La ley de hierro del las ganancias del copyright evidencia que esos “derechos reservados” no son para los creadores de la música, los videos y otros trabajos creativos, ya que los artistas no tienen medios para negociar algo más que sus subsistencia. Entre esos “algunos derechos” que se reservan, el principal es el derecho a que el creador transfiera la posesión de sus trabajos a la clase propietaria. Cuando sea que la clase propietaria tenga entre sus intereses el de poseer ese trabajo y, por supuesto, por completo dentro de los términos que dicta la clase propietaria.

La ley de hierro fue ilustrada en ‘Artists’ Earnings and Copyright’[9] de Martin Kretschmer, donde el autor concluye que “El creador tiene muy poco que ganar de la exclusividad”. En su estudio Empirical Evidence On Copyright Earnings [10], establece: “las ganancias de las actividades no-copyright o aún no-artísticas, son una importante fuente de ingresos para la mayoría de los creadores”, y ello incluye muchas estadísticas asombrosas, como por ejemplo el hecho de que el pago medio que la Performing Right Society del Reino Unido efectuó a los dueños de copyright en 1994 fue de 84 libras.

Entonces, si ni el copyleft ni el copyright ni el copyjustright pueden torcer la ley de hierro para en última instancia enriquecer a los aristas y otros trabajadores como clase, ¿hay alguna razón para que un socialista se interese en las licecias de propiedad intelectual?

Los socialistas promueven la idea de que la riqueza debe ser compartida de un modo más justo y equitativo, y controlada por la gente que la produce. Tal vez la mejor forma de lograr esto sea a través de empresas propiedad de los trabajadores, cooperativas y consejos descentralizados. Que los socialistas se interesen en oreganizaciones de trabajadores auto-organizados y en la producción basada en “commons” como un medio de lucha de clases, la respuesta es “sí”.

Por la misma razón por la que las organizaciones capitalistas apoyan al software libre, porque representa un stock común de valor de uso que pueden aplicar a su producción para crear valor de cambio y hacer dinero, la producción basada en “commons” y en consecuencia toda empresa de trabajadores auto-organizados puede beneficiarse también de un stock común de arte copyleft y puede incorporar artistas a sus empresas colectivas y compartir los ingresos resultantes.

Como estableció la Internacional de Trabajadores en su contitución de 1905: “En lugar de su lema conservador, “Un salario diario justo para un día de trabajo justo”, tenemos que inscribir en la bandera de nuestra consigna revolucionaria: “Abolición del sistema de salarios”, y aún que “La misión histórica de la clase trabajadora es acabar con el capitalismo”. El ejército de producción debe ser organizado, no para la lucha diaria con los capitalistas, sino también para continuar la producción cuando el capitalismo haya sido abolido. Organizándonos industrialmente, formamos la estructura de la nueva sociedad dentro de la cáscara de la vieja.”

Copyfarleft

Para que el copyleft tenga algún potencial revolucionario debe ser Copyfarleft. Debe insistir en que los trabajadores sean dueños de los medios de producción.

Para hacer de ello una licencia, en lugar de establecer una serie de términos para todos los usuarios, habría que aplicar reglas diferentes para cada clase. Específicamente, un conjunto de reglas para aquellos que trabajan dentro del contexto de trabajadores/dueños y producciones basadas en “commons”, y otra para los que en su producción utilizan propiedad privada y trabajo asalariado.

Una licencia copyfarleft debe hacer posible que los productores compartan libremente y que conserven el valor del producto de su trabajo. En otras palabras, los trabajadores deben poder hacer dinero al aplicar su propio trabajo a la propiedad mutual, pero debe ser imposible que los dueños de propiedad privada hagan dinero al utilizar trabajo asalariado.

Así, bajo una licencia copyfarleft, una imprenta cooperativa propiedad de los trabajadores debe poder reproducir, distribuir y modificar el stock común como quiera, pero una compañía editorial privada no podría tener libre acceso.

Una tendencia en los trabajos de artistas pro-copyleft parece relacionarse con esta idea. Las licencias copyleft “Non-Commercial” establecen dos conjuntos de reglas, donde se permiten los usos no comerciales y teóricamente endógenos (originados dentro del commons), mientras que los usos comerciales y exógenos (originados fuera del commons) están prohibidos, a excepción de que los autores originales den su autorización. Ejemplos de este tipo de licencias incluyen la Creative Commons Non-Commercial ShareAlike.

Sin embargo, para crear términos endógenos del commoms, los trabajadores mismos deben estar en el commons, y mientras que los autores se reserven el derecho de hacer dinero con su obra e impedir que otros productores basados en los commons puedan hacerlo, el trabajo no puede considerarse como parte del commons en absoluto, pues es trabajo privado. Como tal, no puede establecer términos libres y endógenos del commons, como requeriría una licencia copyfarleft. Este problema de la “hazaña del commons” para trabajos que no están en realidad dentro de un stock común es típido del enfoque copyjustright que ejemplifica Creative Commons.

Una licencia copyfarleft debe permitir el uso comercial basado en commons y debe impedir la posibilidad de extraer ganancia explotando trabajo asalariado. El copyleft no-comercial no hace ninguna de las dos cosas: impide el comercio basado en commons y restringe la explotación asalariada al sólo requerir que los explotadores compartan el botín con el así llamado autor original. Ello de ninguna manera supera la ley de hierro ni para autores ni para otros trabajadores.

“No-comercial” no es una manera apropiada para describir los límites de lo endógeno y exógeno. Pero no existe ninguna otra licencia de commons que ofrezca un marco legal apropiado para que los trabadadores basados en commons puedan utilizar.

Sólo una licencia que impida de modo efectivo que la propiedad alienada y el trabajo asalariado sean utilizados en la reproducción de lo que en otro caso sería un commons informacional libre, puede modificar la distribución de la riqueza.

Trad.: Lorena Baqués

Publicado en ingles en Mute

Notas:

[1] David Ricardo,On the Principles of Political Economy, 1817. Disponible en: http://socserv2.socsci.mcmaster.ca/econ/ugcm/3ll3/ricardo/prin/prin1.txt

[2] John Maynard Keynes, The General Theory of Employment, Interest, and Money, 1936. Disponible en: http://www.marxists.org/reference/subject/economics/keynes/general-theory/

[3] David Ricardo An Essay on Profits, 1815. Disponible en: http://socserv.mcmaster.ca/econ/ugcm/3ll3/ricardo/profits.txt

[4] Disponible en: http://etext.virginia.edu/toc/modeng/public/ProProp.html

[5] James B. Davies, Susanna Sandstrom, Anthony Shorrocks, and Edward N. Wolff, The World Distribution of Household Wealth, http://www.wider.unu.edu/research/2006-2007/2006-2007-1/wider-wdhw-launch-5-12-2006/wider-wdhw-report-5-12-2006.pdf

[6] Disponible en: http://ideas.repec.org/a/bla/jemstr/v14y2005i1p121-139.html

[7] http://www.gnu.org/philosophy/pragmatic.html

[8] Para más información ver: http://en.wikipedia.org/wiki/SCO_Group#SCO-Linux_lawsuits_and_controversies

[9] Disponible en: http://www.firstmonday.org/issues/issue10_1/kretschmer/

[10] Disponible en: http://ipr.dime-eu.org/files/active/0/Kretschmer.pdf

Lito Nebbia sobre la industria musical

Transcribimos una excelente nota de Lito Nebbia. Por fin músicos de referencia empiezan a plantear las cosas tal como son, con la voluntad de crear un modelo más justo, sustentable y positivo para los músicos.

Lito Nebbia

La Cámara de Diputados ha convertido en ley un proyecto que prolonga de 50 a 70 años los derechos de las compañías discográficas sobre los discos que alguna vez editaron. Y es una pena que el Congreso a veces no tenga información clara y real sobre lo que trata, porque esta ley sólo protege a las grandes compañías discográficas para que puedan seguir manipulando a su antojo centenares de álbumes de diversos géneros. Albumes que, en la mayoría de los casos, están bajo un contrato leonino en el que el artista no tiene la menor posibilidad de ver respetada su obra y mucho menos de percibir los derechos reales que le corresponden.

El artista siempre es perjudicado a través del tiempo. Cuando no aparecen reediciones de sus trabajos creativos, pierde de cobrar sus royalties discográficos. Si es autor, también se debilita el cobro de sus ingresos autorales. Pero lo más grave es que, en algunos casos, ha ocurrido que el manipuleo sobre la no edición de una obra es lo más parecido que hay al término “que te borren del mapa”.

Pensemos: el artista no tiene disco para trabajar, tampoco lo tiene para que siga vigente su obra, y si llega a reclamar que lo liberen, tampoco le permiten publicar su trabajo. Ni siquiera digo, a estar altura, pedirles que te devuelvan un master: aquí se trata de una verdadera Máquina de la Inconveniencia.

Puedo citar detalles de mi caso personal: a mis 17 años firmé contrato con la legendaria RCA como integrante de mi grupo de adolescencia, Los Gatos. Hasta hoy esos álbumes llevan vendidas millones de copias. Pero nunca podremos saber exactamente el número, porque la compañía discográfica, que sub-edita a través de casas sucursales que tiene por todo el mundo, jamás hace una rendición de cuentas fuera de tu país de origen. Tengo ediciones de mis discos en Estados Unidos, Venezuela, Bolivia, Uruguay, Chile, Costa Rica, Brasil… Y, de este modo, jamás he cobrado un centavo. Los Gatos éramos número 1 en ventas en casi toda América latina. Lo mismo pasó con mis primeros discos como solista. Hay canciones que han estado varias semanas en los primeros puestos de otros países, y jamás me las liquidaron.

Mientras va transcurriendo el contrato leonino que firmó, uno siempre está ocupado y entusiasmado con el siguiente disco, y piensa que finalmente todo se va a solucionar. Por eso no se litiga oportunamente. Además, ¿cómo desconfiar de la gente que está tan interesada en nuestra música? Pero cuando el contrato termina, y uno queda libre de grabar para esa compañía, es cuando comienza el mayor atropello.

Cuidado: estoy refiriéndome exclusivamente a hechos que ocurren en el ambiente de nuestro país. En Estados Unidos, cuando algunos artistas terminan su contrato, la compañía sigue permanentemente reeditando su obra y cuidándola. Ni qué hablar si es un artista que continúa en total actividad: sigue manteniendo relación con la compañía anterior, sencillamente porque el cuidado del material grabado es algo que les compete y conviene a ambos.

Jimi Hendrix

En nuestro país hay un anecdotario lleno de historias donde un gran artista, uno de esos que le ha hecho ganar muchísimo dinero a la discográfica (y soy uno de ellos), trata de comunicarse con la compañía para una consulta o reunión, y ni siquiera lo atiende la secretaria de algún ejecutivo. Terminado el contrato, hay un cese de relaciones. Entonces comienzan a ocurrir atrocidades como cambios de portadas, equivocaciones en los créditos, mala masterización de los álbumes, hasta llegar a un par de sucesos que me parece bueno contar.

Varios años atrás, la compañía que tiene derechos sobre los discos de Los Gatos publicó un casete de regalo dentro de una caja de las hamburguesas Paty, que se vendía exclusivamente en los grandes supermercados. Así como lo están leyendo. Lógicamente incluía el tema “La balsa”… O sea que no sólo se hartaron de ganar dinero, y mal pagarnos derechos durante 40 años, ¡sino que ahora hacen un negocio hasta con las carnicerías!

Luego de esto, durante un verano de esos en que ya no saben qué inventar para vender boludeces en la playa, publicaron un CD remix de temas clásicos de los años ’60. No podía faltar nuevamente “La balsa”. Esta vez a nuestra grabación original le sumaron pitos y matracas, gente haciendo algarabía y una cantidad de basura que es una falta de respeto para una grabación que es un hito para la historia de la música popular argentina.

¿Existe alguna ley en nuestro país que pueda corregir o no permitir que sucedan este tipo de cosas? Por supuesto que no.

¿Qué desearíamos más los artistas que el hecho de que la vieja compañía discográfica donde registramos nuestros primeros éxitos sea la que siga desarrollando el material (con un contrato legal y razonable), y en el caso de artistas con larga trayectoria, llegar a un acuerdo donde el paso del tiempo y los cambios tecnológicos de los productos no terminen resultándonos perjudiciales?

Muchas veces en reportajes me preguntan qué pienso de la piratería y por supuesto que no estoy de acuerdo con eso, ni con nada que signifique robar. Pero, ¿cuál es mi lugar como artista, cuando por un disco que se vende de Los Gatos percibo cuatro centavos? La piratería no me hace nada, si sólo pierdo 4 céntimos…

Cuando estábamos a punto de celebrar el 40º aniversario de nuestro grupo y de la grabación de “La balsa”, mantuve reuniones con ejecutivos de la compañía que tiene el derecho de explotación (nunca mejor usado este término) de nuestros discos. Asistí con la propuesta de revisar ese tramposo contrato que firmé a mis 17 años. Lógicamente nunca nos pusimos de acuerdo. ¿Cómo ponerse de acuerdo con gente que desprecia la música?

Industria Musical

La SGAE reclama el 10% de un concierto Creative Commons

El Ayuntamiento de Palma nos ha redirigido un email enviado desde la delegación de la SGAE de Palma, que les remitieron el viernes pasado en relación al concierto Creative Commons: Salvarez + Pacotiempo, en estos términos:

De: XXXXXX [mailto:XXXXXX@sgae.es]
Enviado el: viernes, 15 de enero de 2010 13:29
Para: YYYYYYY, ZZZZZZZZ
Asunto: RV: CONCIERTO DIA 15/01/2010

comentarte que la actuante “Salvarez” es socia de la SGAE y por tanto y por mandato estamos obligados a aplicar la tarifa del 10%.

Saludos
XXXXXXXX
Deleg. SGAE Baleares
C/Sant Jaume nº 7
07012 Palma de Mallorca
Baleares

Nuestra respuesta al Ayuntamiento, ya que la SGAE no se ha dirigido a nosotros, ha sido la siguiente:

  1. Si bien es cierto que Salvarez estuvo registrada en la SGAE, la artista se dio de baja de la entidad el verano pasado. Eso significa que ahora no está registrada.
  2. La SGAE dice que “por mandato” están “obligados”, pero no sé cómo pueden tener un mandato que les obligue a cobrar los derechos si la artista se dio de baja de la entidad, manifestando así explícitamente que no quiere que la SGAE la represente.
  3. Lo que está registrado en la SGAE no es el artista, sino sus composiciones. Lo que la SGAE defiende es lo que ellos llaman “repertorio” y lo que tiene que hacer es demostrar que el repertorio utilizado está sujeto a derechos. En estos momentos la SGAE no dispone ni del repertorio utilizado ni de la firma del artista.
  4. Montar un concierto Creative Commons con composiciones registradas en la SGAE es incompatible. La música es CC o Copyright pero no las dos cosas.
  5. Más del 50% del tiempo del concierto fue de otro artista Creative Commons. Aunque Salvarez siguiera siendo SGAE, ¿pueden reclamar el 10% de la taquilla como si Pacotiempo no hubiera actuado?
  6. Y sobre todo, ¿quiere meterse la SGAE en una dinámica de estas características por 20,59 euros IVA incluido?

Creative commons

Hemos puesto en conocimiento del artista a través de su manager y discográfica esta situación. Sabemos que la discográfica se ha puesto en contacto con la delegación de la SGAE de Baleares y también sabemos que el abogado Javier de la Cueva ha sido consultado e informado.

A estas alturas es más que evidente que la Delegación de Baleares de la SGAE tiene una cruzada en contra de Deacorde Producciones por las opiniones expresadas en este blog. Ya me he hartado de repetir que si nos facilitaran el trabajo en lugar de intentar poner trabas, ingresarían más dinero, beneficiarían a los artistas y conseguiríamos entre todos potenciar la actividad de sus representados. Si nos bloquean, igual matan a la productora, pero también matarán la posibilidad de que los artistas ingresen cachés y derechos gracias a nosotros. Allá ellos con su conciencia. Yo la tengo muy tranquila.

Gracias Malabache por la información!

Controlando el control

El dia 1 de julio en el festival InnMotion de Barcelona, Derivart ha lanzado de forma accesible para todos uno de los secretos mejor guardados.

A partir de ahora todos lo ciudadanos que quieran podrán utilizar solo repertorio no depositado en la entidad de gestión y dejar de pagar a la SGAE porque por fin sabremos que tiene en su poder y que no.

Para ello tenemos dos herramientas absolutamente infalibles:

El inspector

Por un lado, El Inspector es un complemento del navegador Firefox que comprueba si la música registrada en la SGAE esta disponible en las redes p2p. Ya tenemos posibilidad de poder descargar esta aplicación y usarla en nuestros ordenadores, entrando en la propia web del colectivo. Intercambio libre y legal de archivos directamente desde la pagina de SGAE.
Y también podemos disfrutar de El Manager, una herramienta que te ayudará a identificar cuando una canción registrada en la SGAE esta dentro de alguna carpeta de tu ordenador. Si estas pensado hacer una fiesta con música libre, versionar grupos míticos, una boda, una fiesta benéfica para una causa noble o solo porque si, el manager es tu solución.

El Manager

Durante el festival las herramientas han sido utilizadas ya por mas de mil personas. Y ahora podemos seguir desde casa.

Via Conservas.

Derechos de autor al debate.

El próximo Viernes 12 de Junio se realizarán una jornada de debate sobre Derechos de autor en la era digital. La misma es organizada por el colectivo La Tribu, Fundación Vía Libre y la carrera Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires.

Estaremos presentes en la parte de «Sociología de las Comunidades«. Nuestro panel queda conformado junto a Patricio Lorente de Wikimedia Argentina y Federico Heinz de Fundación Vía Libre, dos importantes referentes de la temática con quienes tendremos el placer de exponer, debatir y aprender del intercambio.

Te esperamos este Viernes 12, de 11 a 12 hs. en la facultad de Ciencias Sociales de Franklin 54!!

Copyleft

YouTube silencia videos que contienen audio con copyright

RedPanal.com, la nueva herramienta para musicalizar videos de YouTube.

En estos últimos días estuvo dando vueltas la noticia de que YouTube ha silenciado todos los videos que poseían audio con copyright. Es decir, si un video original de YouTube está musicalizado con alguna canción o soundtrack que posea derechos de autor, el sitio remueve el audio y deja solamente la imágen sin sonido alguno. Una estratégia entendible en términos legales  (por las leyes y normativas existentes en relación al uso comercial de la propiedad intelectual) pero extremadamente restrictiva, como para no meterse en problemas con la RIAA y las grandes companías de la industria, ya que los artistas poco ven de dichos dividendos.  Actualmente, el negocio del músico/artista ya no se basa tanto en la venta de discos o los derechos de reproducción, como en las performances en vivo, las giras, prensa y la publicidad. Esta medida termina perjudicando a los usuarios que, por cierto, son la clave del éxito de éste tipo de sitios.  Indirectamente perjudican también a los artistas, quitándole la posibilidad de que su música suene en innumerables videos y animaciones.

Y entonces, la pregunta: qué hago?? Tengo que dejar mis vídeos sin música, honrando al nunca bien ponderado silencio? Volvemos a la estética tipo Godard, de largos monólogos y tal vez un poco de relato en off? Si no quiero hacer eso, porque soy un freak del lenguaje multimedia actual… Tengo que arreglar con el artista específico que hizo el tema que quiero poner en mi video de las vacaciones? Tengo que firmar algún tipo de contrato con una discográfica para sonorizar las imagenes de la fiesta de 15 de mi hija? «Se Acabó! Mejor me dedico a cultivar hongos!»

No, no! Momento! Señor, señora: La Cultura Libre es la respuesta!

Toda la base de datos de audio de RedPanal.com es música «original» compuesta e interpretada por los usuarios del sitio y se encuentran bajo un licencia Creative Commons de Atribución 2.5, lo que permite su copia, distribución, exhibición y ejecución. Pero no sólo eso! También podemos crear obras derivadas con la condición de que se atribuya la obra en la forma especificada por el autor o el licenciante. Esta es una posibilidad real y concreta de continuar trabajando con audio en los videos de YouTube sin correr riesgos de ser «silenciado».

Más info: Error500, Alt1040, Mashable.

Un video de Buster Keaton, magistralmente sonorizado por Bill Frisell.

Por qué no fomentamos la colaboración cultural libre??

Presentación de RedPanal.

Alejandra Bertolaccini -desde Rosario- está armando la presentación de RedPanal que proyectaremos en el Centro Cultural Lavardén el 13 de Noviembre, en el marco del ciclo MP5.

Les dejamos un video que hizo ella sobre Cultura Libre y copyright en Argentina, basado en un texto de Lessig.