Por qué nos mienten sobre la crisis de la música?

Buscando información sobre los números que se manejan en la industria musical, nos hemos ido encontrando con data interesante que queremos compartir con ustedes.

Por un lado, en la página de CAPIF se puede leer un resumen sobre el Reporte de Música Digital 2009 que hizo la IFPI:

«El Reporte de música digital 2009 elaborado por IFPI y difundido mundialmente la última semana da cuenta del crecimiento de este sector: en 2008 el mercado digital creció un 25% y representó un negocio de US$ 3,7 billones en todo el mundo.

Las plataformas digitales hoy representan aproximadamente el 20% de las ventas de música a nivel mundial

La música se encuentra a la vanguardia de la revolución digital y mobile, generando más ingresos a través de sus plataformas digitales que los diarios (4%), las revistas (1%) y la industria cinematográfica (4%) combinados.»

Esta evaluación parece ser notablemente contraria a los que vociferan la crisis de la música por la masificación de los formatos digitales, el P2P y la piratería. Deben ser muy pocas las industrias que en 2008, en plena crisis mundial, han crecido 25% en sus ganancias!

Por otro lado, el siguiente gráfico muestra la forma en que las ganancias se reparten entre los diferentes actores de la industria. Como se ve, el creador queda totalmente relegado en relación a las compañias discográficas (record companies) y las distribuidoras (retailers o digital service providers). Y esto en Inglaterra, donde las cuotas de reparto son más justas que en la mayoría de los países hispano-parlantes!!

Grafico Ganancias Industria Musical

Aportes para el debate de las nuevas tecnologias III

Última parte de nuestra entrada en el libro Muerde! de La Tribu.

Un nuevo paradigma cultural.

La Cultura no la crean los artistas ni los intelectuales. Es un hecho social, surgido de las prácticas cotidianas de una comunidad específica. Los artistas, para el caso, son sujetos que logran plasmar en su quehacer las complejas y contradictorias relaciones sociales en las cuales se hayan insertos. Incluso en los casos más disruptivos, rupturistas y de vanguardia, al productor cultural no se lo puede entender por fuera de sus condiciones históricas particulares.

Por lo tanto, debemos resaltar la dinámica democrática, participativa y popular de la producción cultural como factor de desarrollo humano.

Esta caracterización, sin embargo, no está exenta de múltiples tensiones que toman variadas formas de acuerdo a cada momento histórico.

La maduración del capitalismo moderno en el siglo XX trajo consigo la aparición de la Industria Cultural como fenómeno de masas y una sustancial modificación en la forma de producción y distribución artística, regidas desde ese momento por el mercado y los intereses corporativos. El centro de decisión de la producción cultural fue la disputa.

Actualmente, la emergencia de las redes sociales distribuidas hace entrar en crisis a la Industria Cultural como paradigma.

Esta tendencia implica una reformulación integral del modelo, que aún es incipiente y con resultados abiertos. La alternativa que se consolide dependerá de variables tanto endógenas como exógenas (en relación al campo cultural) pero inevitablemente tendrá que liberar o encauzar la enorme potencia creativa inherente a la era de la información.

En este marco, es bueno resaltar algunas características de la sociedad en red: participación, generación colectiva de contenido, autonomía, libertad de reflexión y acción, horizontalidad.

En nuestro caso, estos no son lineamientos simplemente analíticos, ya que creemos profundamente en los valores inherentes.

La Cultura Libre como alternativa.

Junto con la Industria Cultural, el andamiaje legal que ésta promueve entra en crisis. Las restricciones que impone el sistema de copyright (derechos de autor y propiedad intelectual) en la práctica están demostrando no ser herramientas correctas ni para fortalecer al campo cultural, ni para volver sustentable economicamente la actividad de los artistas.

Por el contrario, la Cultura Libre permite un mayor control de los creadores sobre sus obras y un mejor acceso social a los bienes intelectuales y creativos.

Se considera que un trabajo es libre cuando contempla las siguientes libertades:

  1. usar el trabajo y disfrutar de los beneficios de su uso.
  2. estudiar el trabajo y aplicar el conocimiento adquirido de él.
  3. hacer y redistribuir copias, totales o parciales, de la información o expresión.
  4. hacer cambios y mejoras, y distribuir los trabajos derivados.

Encontramos antecedentes de está visión dentro del software libre, que es el primer espacio que plantea este tipo de licenciamientos como una cuestión necesaria para potenciar el desarrollo colectivo (GNU-GPL).

Estos sistemas de licenciamiento abiertos han ido tomando fuerza en los ultimos años en otros campos que ya no son directamente asociados al desarrollo de software sino también a la producción de bienes culturales en general.

Creemos que las licencias abiertas se están demostrando acordes con la lógica de la sociedad en red, habiendo notables casos a nivel internacional que lo demuestran. En la música, por ejemplo, es una referencia necesaria el caso de la banda británica Radiohead con su disco In Rainbows. Lo importante, igualmente, resulta ser que este paradigma funciona no solo para los “casos de éxito”, sino para el conjunto de la producción creativa.

Sabemos los desafios que implica construir una sociedad como la que soñamos. Confiamos plenamente en que la hora de la libertad, la igualdad y la fraternidad está finalmente llegando. Nuestro esfuerzo, en este sentido, está puesto en construir herramientas que sirvan para apuntalar a la Cultura Libre como uno de los pilares centrales de la Sociedad en Red.

Mapa de patentes