Placas de audio para grabacion casera

Todos sabemos que para armar un estudio de grabación o actualizar el que ya tenemos necesitamos una computadora personal (PC), algunos sabemos que también hace falta una placa de audio pero muy pocos conocen cómo elegir correctamente la misma. La clave está en descubrir qué debe tener para adecuarse a nuestras necesidades particulares y para ello se deben interpretar correctamente las especificaciones que brinda el fabricante. En esta nueva columna pretendemos demostrar que dicha tarea es realmente más sencilla de lo que creíamos.

Por consiguiente esta información está dirigida especialmente a dueños de estudios de grabación, ingenieros de sonido, docentes de música y sonido y todas aquellas personas que deseen comenzar a trabajar profesionalmente en estudios de grabación.

Placas de audio

Convención.
Fíjense que decimos placa de audio por convención ya que si tuviéramos que hilar fino seguramente encontraríamos algún nombre más apropiado para mencionar a los dispositivos que se encargan de convertir señales de audio analógicas en digitales y viceversa desde y hacia la computadora. Interfase de audio, plaqueta de audio, tarjeta de audio, placa de sonido, interfase de sonido, plaqueta de sonido, placas multipista; son todos sinónimos de lo mismo. En general la primera parte varía entre placa, plaqueta, tarjeta o interfase y la segunda entre: de audio, de sonido o multipista.

Historia.
Recordemos que las placas de audio nacen en los finales de los ´80 casi con la primera masificación de las computadoras personales compatibles con IBM. En principio se las llamaba placas de sonido ya que traían incorporado un sintetizador y hubo dos modelos que hicieron historia, primero AdLib y luego Soundblaster, pero la calidad del sonido era muy pobre (8 bit) y por ello no tenían ninguna aplicación profesional para música. Paralelamente a ello nacieron los llamados sistemas de grabación digital a disco rígido cuyo mayor exponente fue el “56 K” de Turtle Beach Systems, usado profesionalmente para aplicaciones de masteríng en los estudios más importantes del mundo. Y por otro lado, también en el año 1989 nacieron las interfases midi que no trabajaban con sonido digital sino con datos MIDI. El MIDI, en esa época, fue una verdadera revolución tecnológica en el mundo de los instrumentos musicales. A mediados de los ´90 hubo una nueva gran masificación de las computadoras, y un nuevo avance de las capacidades de las mismas, lo cual dio lugar a sistemas más poderosos a precios más bajos. Y resumiendo bastante podemos decir que allí se amalgamaron estos tres diferentes dispositivos (interfase MIDI, placa de sonido y grabador de audio digital) en uno solo: la placa de audio.
Es decir que cuando hablamos de placa de audio, salvo raras excepciones, nos estamos refiriendo a un dispositivo que incluye interfase MIDI, conversores analógico / digitales y la función de sintetizador o placa de sonido y/o sampler.
Lamentablemente, para desgracia de los usuarios y consumidores, los fabricantes de instrumentos musicales electrónicos y placas de audio, quizás siguiendo algún extraño mandato de mercadotecnia, suelen bautizar a sus nuevos modelos con originales nombres no genéricos casi de ciencia ficción. Esto dificulta muchas veces el encuadre dentro de una categoría determinada de productos ya que todos dicen ser únicos en su especie. De manera que cada vez es menos claro el límite entre una consola, una superficie de control para DJ o un controlador MIDI y una placa de audio. O entre esta última y un sampler, un sintetizador o una multiprocesadora.
Pero no se desesperen, después de leer esta columna será muy sencillo discernir qué dispositivo es el ideal para las aplicaciones que deseamos sin caer en tener que comprar el que el fabricante o el vendedor quieren encajarnos.
Si uno es guitarrista y va a comprar un instrumento basta con tocar y escuchar cada uno de los modelos en cuestión y de allí tendremos más del 80 % de nuestra elección resuelta ya que nuestro oído puede diferenciar el sonido de cada uno de ellos y entonces nadie nos puede mentir o engañar. El resto serán cuestiones de construcción del instrumento que seguramente un amigo luthier con solo verlo nos podrá decir cual tiene mayor durabilidad, etc. En cambio con una placa de audio la cosa no es así, por qué? En general el amigo que entiende, no siempre está al día con la información ya que esto evoluciona mucho más rápido y nuestro oido no nos puede aconsejar nada puesto que todas suenan bien. Lo peor de todo es que los fabricantes y vendedores suelen resaltar las características sobresalientes y disimular las desventajas de sus productos.

Placa de audio

Por ello el punto central es conocer qué significa exactamente cada una de las cosas (léase características o features) que pregonan los mismos. Así es pues que en nuestro recorrido intentaremos explicar, sin usar lenguaje técnico alguno, lo siguiente:
-Puertos de conexión. ¿PCI o PCI Express? ¿USB 1.0, 2.0 o Firewire? ¿Interna o externa?
-El mito de los DSPs (Procesadores de Señales Digitales).
-ASIO. ¿Qué significa? ¿Para qué sirve exactamente? ¿Por qué no sirven los ASIO for ALL?
-Entradas y salidas. Una, 2, 4, 8, 12, 16 o 48, ¿cuántas necesito? ¿De línea, Hi Z, de micrófono con phantom power?
-Frecuencia de Muestreo, Resolución y calidad de los conversores.
-Durabilidad, Obsolescencia y otros viejos trucos del avance tecnológico.

Por Jose Samplertini para PCMidiCenter.

Para qué necesito una placa de audio

Las placas de audio son una de las herramientas más necesarias para un músico que quiere armar su historia, montar la maqueta (demo) de sus temas, compartirla con amigxs para ver qué feedback tiene e interminables etceteras. Basicamente, es lo que nos permite grabar en forma casera con calidad profesional y a bajo costo.

De acuerdo a la cantidad de entradas de audio, las placas suelen clasificarse en:

Placas de Audio propiamente dichas. Las que tienen una entrada estéreo (o dos entradas mono).

Placas Multipista. Tienen más de dos entradas de audio mono. Pueden ser 4, 8, 10, 12, 16, etc. Siempre que se alude a la cantidad de entradas de audio se está hablando de entradas monofónicas. Es decir que para trabajar con 2 señales estereofónicas, por ejemplo, hace falta una placa multipista de 4 entradas, 2 de las cuales se usarán para un par estéreo (Izquierdo/Derecho) y las otras 2 para el otro.

¿Cuál es la ventaja de una placa multipista respecto a las comunes? La posibilidad de grabar simultáneamente diferentes señales de audio en pistas separadas. Por ejemplo la grabación de una batería con 6 o más micrófonos, un cuarteto de vientos o de violines, etc. No va a faltar quien piense: “si yo tengo una consola con 6 entradas de micrófono puedo mezclar todo y de ahí entrar a la placa de audio y con un programa multipista las separo en la compu”. Lamentablemente, eso no es posible, puesto que una vez mezcladas, las señales no pueden ser separadas. Algo semejante a lo que sucedería si mezcláramos pinturas de distintos colores en un tacho y quisiéramos separarlas después.

¿Cuándo son suficientes 2 o 4 entradas? Generalmente cuando se trata de Estudios de Grabación Personal – si se me permite la expresión- monousuarios, es decir que los usa una sola persona a la vez. Porque las placas con 2 entradas permiten grabar a lo sumo 2 ejecuciones simultáneamente y ello es más de lo que un músico solo puede tocar en una misma toma. El trabajo en un EGP, por lo general, consiste en grabar una pista, luego otra, después la siguiente, y así sucesivamente; siempre tocadas por la misma persona. Aquí vale la pena aclarar que existen en el mercado ciertas placas multipista de 4 entradas cuyo precio es apenas un 10 % mayor al de una placa de 2 entradas. Por eso son muy “populares” en los estudios de grabación personal ya que pagando un poco más tenemos el doble de entradas.

¿Qué pasa si nuestro instrumento es la batería? Bueno… los bateristas siempre fueron problemáticos, necesitan más espacio, más volumen y -en el estudio de grabación personal- más pistas. Es necesario que el bombo, el tambor, los platos y el hi-hat sean grabados en pistas separadas para poder darles, en el momento de la mezcla, un nivel adecuado de paneo, volumen y reverb a cada uno; además de un efecto y una ecualización específicas. Entonces, para grabar una batería, 2 entradas no son suficientes. Cuatro serían mejor pero aún estaríamos muy limitados. A partir de 6 entradas comienza a ser lo comúnmente usado para grabar una batería. Tomando en cuenta la experiencia en el asesoramiento de placas de audio para músicos y estudios de grabación recogida a lo largo de estos últimos 20 años, podría hacer la siguiente simplificación, representada en el cuadro de abajo.

Cantidad de Entradas

Aplicaciones Típicas

2 ó 4

Estudios de Grabación Personal / Djing

6 a 10

Salas de Ensayo / EGPs de Bateristas

12 o más

Estudios de Grabación

Los estudios de grabación personal (EGPs) suelen requerir placas de audio de 2 o de 4 entradas. Las salas de ensayo, los estudios de grabación personales de bateristas así como los estudios de grabación pequeños suelen usar placas multipistas de 6, 8 o 10 entradas de audio. Mientras que los estudios de grabación que trabajan para terceros suelen utilizar placas de audio de 12 o más entradas y apilables, es decir de las que se pueden colocar más de una en la misma computadora para obtener así 16, 24, 36, 48 o más entradas.
Además debemos destacar que para Djing se requiere de placas de audio de 4 entradas para ingresar la señal proveniente de 2 bandejas (o compacteras, ipods, mp3s, etc.) simultáneamente, y de 4 salidas, para monitorear.

Entradas digitales. Tengamos presente que hasta aquí hemos hablado de entradas de audio pero no especificamos si las mismas son analógicas o digitales. Eso mismo suelen realizar los fabricantes de las mismas cuando diseñan sus nombres y publicidades. En consecuencia hay muchos modelos que se llaman 66, por ejemplo, haciendo alusión a 6 entradas y 6 salidas, pero 2 de las cuales son digitales. Que sean digitales implican indefectiblemente que no se pueda conectar una guitarra, un micrófono ni cualquier otra señal analógica.

El viejo truco de las falsas entradas. Cuidado. Algunos vendedores inexpertos de placas de audio – por ignorancia o malicia, quién sabe – suelen confundir cantidad con tipo. Entonces si la ficha técnica de una placa de audio, por ejemplo, dice que trae: 2 entradas de micrófono, línea o instrumento ellos nos dicen: “esta tiene 4 entradas: dos de micrófono, una de línea y una de instrumento.” Cuando en realidad se trata de una placa de solamente 2 entradas. A cada una de ellas se le puede conectar un micrófono, una señal de línea o un instrumento por vez. O sea una de esas 3 y no las 3 simultáneamente.

Placa de audio

José Samplertini (para pcmidicenter)
josesamplertini@gmail.com