El futuro de la industria discográfica según Thom Yorke (Radiohead)

Thom Yorke, productor musical, guitarrista y cantante de la banda británica Radiohead, asegura que la industria discográfica está dando sus últimos manotazos de ahogado y que sufre una agonía irreversible. Vaticina el final de los modelos de comercialización de la música tradicionales de las grandes firmas de la industria discográfica y dice que «es cuestión de meses y no de años». Dice que el modelo actual «se está muriendo» pero que «no supondrá una gran pérdida para el mundo».

Desde que la noticia circula, últimamente, se han cansado de catalogar a Yorke como abanderado de una visión pesimista de la industria discográfica, cuando en realidad bien podría ser el caso inverso. El optimismo de York en función de dicha industria se basa en la  apropiación de nuevos modelos de comercialización arrastrados por la ola de las nuevas tecnologías tanto en el ámbito musical (mejores equipos, más potentes y más accesibles económicamente) como el campo de la difusión y distribución de dichos contenidos.

No olvidemos que luego de cortar su vínculo con la firma EMI, en 2007  Radiohead lanzó su séptimo disco (doble), llamado «In Rainbows», a través de internet con un sistema de descargas por el que los usuarios pagaban lo que consideraran apropiado tras escuchar el disco, y aseguran que a pesar de que la mayoría de las personas que descargaron el álbum no pagó nada por él, aún así vendieron 3 millones de copias; 100 mil boxset; 1.75 millones de copias del CD físico; 30 mil ventas a través de iTunes la primera semana; se escuchó 17 millones a través de Last.FM y el tour lo vieron 1.2 millones de personas. Además de ubicarse en primer lugar en ventas y el los charts/rankings musicales durante los años 2007/2008.

Ante dicha visión Yorke alienta y aconseja a los jóvenes aspirantes que no se fusionen ni apuesten por firmar contratos por las discográficas, ya que las considera casi obsoletas en un muy corto plazo de tiempo y que es mejor que los aspirantes a músicos «no se aferren al barco que se está hundiendo».

Fuentes: Exitoína, Radioactiva, Europapress, Ciudad.comAudioNews, Actualidad Música.

La industria contra el libre acceso a la cultura

pirateria

Del blog amigo Cultura Libre nos han pasado este video sobre la industria editorial y discográfica. Muy gracioso… Un poco de humor, para combatir las telarañas de la cotidianeidad!!

Lito Nebbia sobre la industria musical

Transcribimos una excelente nota de Lito Nebbia. Por fin músicos de referencia empiezan a plantear las cosas tal como son, con la voluntad de crear un modelo más justo, sustentable y positivo para los músicos.

Lito Nebbia

La Cámara de Diputados ha convertido en ley un proyecto que prolonga de 50 a 70 años los derechos de las compañías discográficas sobre los discos que alguna vez editaron. Y es una pena que el Congreso a veces no tenga información clara y real sobre lo que trata, porque esta ley sólo protege a las grandes compañías discográficas para que puedan seguir manipulando a su antojo centenares de álbumes de diversos géneros. Albumes que, en la mayoría de los casos, están bajo un contrato leonino en el que el artista no tiene la menor posibilidad de ver respetada su obra y mucho menos de percibir los derechos reales que le corresponden.

El artista siempre es perjudicado a través del tiempo. Cuando no aparecen reediciones de sus trabajos creativos, pierde de cobrar sus royalties discográficos. Si es autor, también se debilita el cobro de sus ingresos autorales. Pero lo más grave es que, en algunos casos, ha ocurrido que el manipuleo sobre la no edición de una obra es lo más parecido que hay al término “que te borren del mapa”.

Pensemos: el artista no tiene disco para trabajar, tampoco lo tiene para que siga vigente su obra, y si llega a reclamar que lo liberen, tampoco le permiten publicar su trabajo. Ni siquiera digo, a estar altura, pedirles que te devuelvan un master: aquí se trata de una verdadera Máquina de la Inconveniencia.

Puedo citar detalles de mi caso personal: a mis 17 años firmé contrato con la legendaria RCA como integrante de mi grupo de adolescencia, Los Gatos. Hasta hoy esos álbumes llevan vendidas millones de copias. Pero nunca podremos saber exactamente el número, porque la compañía discográfica, que sub-edita a través de casas sucursales que tiene por todo el mundo, jamás hace una rendición de cuentas fuera de tu país de origen. Tengo ediciones de mis discos en Estados Unidos, Venezuela, Bolivia, Uruguay, Chile, Costa Rica, Brasil… Y, de este modo, jamás he cobrado un centavo. Los Gatos éramos número 1 en ventas en casi toda América latina. Lo mismo pasó con mis primeros discos como solista. Hay canciones que han estado varias semanas en los primeros puestos de otros países, y jamás me las liquidaron.

Mientras va transcurriendo el contrato leonino que firmó, uno siempre está ocupado y entusiasmado con el siguiente disco, y piensa que finalmente todo se va a solucionar. Por eso no se litiga oportunamente. Además, ¿cómo desconfiar de la gente que está tan interesada en nuestra música? Pero cuando el contrato termina, y uno queda libre de grabar para esa compañía, es cuando comienza el mayor atropello.

Cuidado: estoy refiriéndome exclusivamente a hechos que ocurren en el ambiente de nuestro país. En Estados Unidos, cuando algunos artistas terminan su contrato, la compañía sigue permanentemente reeditando su obra y cuidándola. Ni qué hablar si es un artista que continúa en total actividad: sigue manteniendo relación con la compañía anterior, sencillamente porque el cuidado del material grabado es algo que les compete y conviene a ambos.

Jimi Hendrix

En nuestro país hay un anecdotario lleno de historias donde un gran artista, uno de esos que le ha hecho ganar muchísimo dinero a la discográfica (y soy uno de ellos), trata de comunicarse con la compañía para una consulta o reunión, y ni siquiera lo atiende la secretaria de algún ejecutivo. Terminado el contrato, hay un cese de relaciones. Entonces comienzan a ocurrir atrocidades como cambios de portadas, equivocaciones en los créditos, mala masterización de los álbumes, hasta llegar a un par de sucesos que me parece bueno contar.

Varios años atrás, la compañía que tiene derechos sobre los discos de Los Gatos publicó un casete de regalo dentro de una caja de las hamburguesas Paty, que se vendía exclusivamente en los grandes supermercados. Así como lo están leyendo. Lógicamente incluía el tema “La balsa”… O sea que no sólo se hartaron de ganar dinero, y mal pagarnos derechos durante 40 años, ¡sino que ahora hacen un negocio hasta con las carnicerías!

Luego de esto, durante un verano de esos en que ya no saben qué inventar para vender boludeces en la playa, publicaron un CD remix de temas clásicos de los años ’60. No podía faltar nuevamente “La balsa”. Esta vez a nuestra grabación original le sumaron pitos y matracas, gente haciendo algarabía y una cantidad de basura que es una falta de respeto para una grabación que es un hito para la historia de la música popular argentina.

¿Existe alguna ley en nuestro país que pueda corregir o no permitir que sucedan este tipo de cosas? Por supuesto que no.

¿Qué desearíamos más los artistas que el hecho de que la vieja compañía discográfica donde registramos nuestros primeros éxitos sea la que siga desarrollando el material (con un contrato legal y razonable), y en el caso de artistas con larga trayectoria, llegar a un acuerdo donde el paso del tiempo y los cambios tecnológicos de los productos no terminen resultándonos perjudiciales?

Muchas veces en reportajes me preguntan qué pienso de la piratería y por supuesto que no estoy de acuerdo con eso, ni con nada que signifique robar. Pero, ¿cuál es mi lugar como artista, cuando por un disco que se vende de Los Gatos percibo cuatro centavos? La piratería no me hace nada, si sólo pierdo 4 céntimos…

Cuando estábamos a punto de celebrar el 40º aniversario de nuestro grupo y de la grabación de “La balsa”, mantuve reuniones con ejecutivos de la compañía que tiene el derecho de explotación (nunca mejor usado este término) de nuestros discos. Asistí con la propuesta de revisar ese tramposo contrato que firmé a mis 17 años. Lógicamente nunca nos pusimos de acuerdo. ¿Cómo ponerse de acuerdo con gente que desprecia la música?

Industria Musical

RedPanal en BAFIM.

BAFIM no.

Hace un tiempo habíamos solicitado un stand en el BAFIM (Festival Internacional de Música de Buenos Aires) porque pensamos hacer un nodo ahí de música y cultura libre. Ya habíamos hablado con algunas organizaciones hermanas con las que habíamos organizado Wikimania 2009 para hacer una cosa que nos exceda, pero… Nos pedían 10 discos publicados para darnos acceso a nuestro pedido. Hablamos con algún responsable explicándole que teníamos más de 5000 archivos de sonido en la web, material que excedía por mucho los 10 discos publicados de requisito, pero no hubo caso. La industria discográfica se basa en los discos publicados.

Industria discografica

BAFIM si.

La grata sorpresa es que un tiempo después nos convocó British Council a participar de su stand. Las vueltas de la vida. RedPanal les pareció un proyecto interesante, innovador, con otra lógica de construcción creativa. Imaginense nuestra sorpresa… y nuestra sonrisa!

Nos dijeron que teníamos un espacio físico bastante interesante amplio junto a 2 computadoras. Le dimos un par de vueltas al asunto y ahí nomás apareció Lifo Fernandez con una idea que tuvimos que poner en marcha…

Fiducial

Instalación RedPanalera.

La movida va a ser así. Una computadora va a tener un editor de audio libre (Audacity) con un par de sesiones de sonido de RedPanal para que la gente agarre y procese. Veremos que termina ocurriendo con la intervención de gente permanentemente. Experimentación musical I.

La otra computadora va a estar conectada a una cámara instalada en el techo del stand. Esta cámara reconocerá algunos gráficos que pondremos a disposición (fiduciales) con los cuales se «disparan» diversos loops de la base de datos de RedPanal. Es decir, la cámara reconoce el gráfico y lo asocia con un sonido. De acuerdo a la posición en que pongamos el fiducial, podremos manejar parámetros como el volumen, el pitch, eco y etceteras varios. Experimentación musical II.

Para los que nos leen con perfil más geek, comentamos: el soft que usamos para reconocimiento de los fiduciales se llama reacTIVision. Es libre y te lo podés descargar de la página oficial, al igual que una librería extensa de diversos fiduciales para imprimir.

Esa información se complementa y procesa con PureData, software también libre de síntesis y edición de audio y video.

Aquí tienen una intro del tema.