2° Fabrica de Fallas

UNA NUEVA EDICION DEL ENCUENTRO FABRICA DE FALLAS, EN FM LA TRIBU

No hace falta permiso para ser libre

Ya no se trata de un evento que atraiga a fanáticos de la tecnología. Este fin de semana, por la sede de la calle Lambaré pasaron toda clase de personas interesadas en salir del corsé de pensamientos predigeridos sobre la circulación de cultura.

Fabrica de fallas

La educación tradicional se basa en el miedo. Miedo a la jerarquía. Miedo a pensar lo que no esté programado. Y sobre todo, miedo a equivocarse. Por segundo año consecutivo, el Festival Fábrica de Fallas –que se desarrolló durante el fin de semana en FM La Tribu– embistió contra esas concepciones y, de paso, empezó a resquebrajar aquello de que “Cultura libre” es una consigna que sólo seduce a los fanáticos de la tecnología. Junto a los ya reconocibles programadores que defienden el copyleft estuvieron varios representantes de los pueblos originarios, organizaciones campesinas y hasta conferencistas espontáneos que se animaron a tocar temas como el amor libre. Los piratas, parece, están por todas partes.

En ese sentido, se insistió en que los temas de propiedad intelectual abarcan un campo que trasciende por mucho la comercialización de canciones de Shakira o la descarga de películas de Disney. Se advirtió, por ejemplo, que esta semana podría aprobarse el Proyecto de Ley (S3030/90), que pretende extender por otros 20 años –pasando de cinco a siete décadas– la propiedad de las discográficas sobre las interpretaciones o ejecuciones fijadas en fonogramas, considerando que “la producción cultural musical y nacional de las décadas del ’40 y del ’50 se encuentran seriamente amenazadas (sic)” por la posibilidad de caer en el dominio público. “Vale decir, como mínimo, que muchos artistas fallecidos, como Mercedes Sosa o Atahualpa Yupanqui, difícilmente se vean perjudicados por la difusión de su obra”, ironizó la analista Beatriz Busaniche.

Fábrica de Fallas, no obstante, dejó fluir los análisis más allá de esos ejes ya clásicos. La Cooperativa de programadores Gcoop (www.gcoop.com.ar) y la red independiente Buenos Aires libre (www.buenosaireslibre.org) ofrecieron tácticas para “ganar autonomía” a partir del uso de tecnologías alternativas y soft libre. Por otro lado, el matemático Enrique Chaparro abrió la polémica al plantear que “lo que se pone en juego” cuando se discute la privatización de datos es, en última instancia, el avance de corporaciones sobre cuestiones como la biotecnología aplicada a humanos. Desde su perspectiva, si el cuerpo es administrado como una serie de informaciones “privatizables”, se podría llegar a “la forma más perfecta de control –que sería también la más invisible–: la silenciosa intervención genética sobre poblaciones”, advirtió. Suena a ciencia ficción, pero no lo es. En octubre, la revista Science publicó un estudio en el que afirmaba que ya se han patentado usos posibles sobre el veinte por ciento del genoma humano. “Por eso hay que desbaratar la falacia que consiste en revestir de un barniz puramente técnico aquellos temas que deben discutirse públicamente”, recalcó el científico. En la misma tónica, la Fundación Vía Libre (www.vialibre.org.ar) aprovechó para presentar el libro Libres de monopolios sobre el conocimiento y la vida.

Fabrica de fallas

Daniel Mundo y Juan Pablo Ringelheim –ambos de la Revista Artefacto (revista-artefacto.com.ar)– sumaron a los conceptos de Chaparro turbadores diagnósticos sobre la actual encrucijada tecnológica. “Estamos en las puertas de una transformación de lo que antiguamente se llamaba naturaleza. Por lo tanto, la cultura ya no se moverá en direcciones ‘metafísicas’; sino que lo físico mismo se fundirá con la cultura”, anticipó Mundo. Ringelheim, a su vez, se basó en James Graham Ballard y Michel Houellebecq para evaluar la posibilidad de que surjan “neofascismos de consumo que, frente al aburrimiento, la angustia y el tedio que reina en nuestras sociedades, favorezcan momentáneas explosiones de locura”.

Un DVD volaba por aquí, un pendrive se enchufaba por allá. Las PC seguían copiando a lo loco mientras el Colectivo Situaciones (www.situaciones.org) presentaba ¿Quién habla?, un estudio sobre la relación esclavizante que se establece en los call centers usando la tecnología como grillete. Y así como se integraron al debate trabajadores de ese ramo, también se escuchó la voz de jóvenes que viven en las villas de la Capital cuando el grupo se refirió a un experimento que llevaron a cabo en la vía pública. Testearon si la gente se detenía a hablar con chicos de los barrios pobres. “Les pedíamos la hora y nada. Les dijimos que éramos de la UBA y tampoco, ni bola. Sólo se frenaban cuando les decíamos que éramos parte de una campaña de Adidas”, relató un morocho de zapatillas espaciales.

El intercambio no paró: hubo videoconferencias, radio en vivo, talleres con el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MocaSe) y el Frente de Lucha Mapuche; fotografías de la cooperativa sub y aportes de académicos como Alejandro Kaufman y el hostigado pero feliz Horacio Potel (ver aparte). Quien quisiera podía tomar el micrófono y difundir propuestas que considerara valiosas, incluyendo desde recetas hasta ideas alrededor del erotismo. Todo con la música en vivo de bandas como The Kyoto Connection, Timotteo y la recién formada Orquesta La Tribu. El panorama –hay que decirlo– no podía ser más distinto del de los encuentros “antipiratería” que propicia la industria. En vez de una sintonía uniforme, se puso en escena un mosaico de verdades complementarias. Y la libertad de cometer errores producía adrenalina, no temor. Un panelista sintetizó ese espíritu citando el Manifiesto Tardío del poeta vasco Joxe Azurmendi: “Porque éste es el último engaño:/ Nos han hecho creer/ que tenemos que justificar el querer ser libres,/ antes desde fuera, y ahora desde dentro./ Como si para ser libre/ hiciera falta permiso de nadie…”.

Por Facundo Garcia en Página/12

SafeCreative

En el marco del Free Culture Forum estuvimos charlando con Mario Pena, encargado de desarrollo de negocio y gestión de comunidad de SafeCreative. Les dejamos información sobre el proyecto y las formas de articulación que propone.

¿Qué es Safe Creative?

Safe Creative es el primer registro mundial de propiedad intelectual, global, libre, abierto, independiente y gratuito creado en un entorno web, que permitirá a cualquier creador o titular de derechos dejar constancia de su obra mediante un depósito digital, y obtener una prueba válida para presentar en juicio por medio de un certificado de registro firmado electrónicamente. La diferencia entre Safe Creative y otros registros es que además junto a la obra pueden indicarse los derechos que corresponden a la misma, incluyendo las licencias de uso más comunes, a elección del usuario.
También permite gestionar de manera sencilla e intuitiva sus derechos sobre dichas obras y aprovechar el potencial semántico que el registro en nuestra plataforma aporta a los contenidos.
Es global y abierto porque puede ser usado por cualquier autor, de cualquier país y para cualquier tipo de creación: literaria, artística o científica, como textos, imágenes, objetos en tres dimensiones, contenidos audiovisuales, sonidos, programas de ordenador, etc.
Es independiente del modelo de derechos que en cada momento los creadores deseen establecer para sus obras: copyright tradicional, GPL, Creative Commons, etc.
Gratuito: es un servicio gratuito para los usuarios.

¿Por qué Safe Creative?

En los últimos años hemos asistido a una revolución de los modelos de gestión de los derechos de propiedad intelectual. Esto ha sido en gran parte gracias al acceso directo y masivo de los creadores a nuevas formas de difusión de los contenidos. La aparición y desarrollo desde la comunidad internauta de proyectos copyleft ha desbordado el tradicional concepto de registro de propiedad intelectual, pieza necesaria para salvaguardar los derechos de autor. Todo ello ha desembocado en la necesidad de encontrar nuevas fórmulas más flexibles, cómodas y asequibles para realizar el registro digital de obras.
Creemos que para avanzar en el desarrollo de las nuevas formas para  publicar, difundir y compartir las obras es necesario buscar fórmulas que superen los límites del registro de derechos tradicional. Fórmulas alternativas e innovadoras que no solo proporcionen nuevas posibilidades de acuerdo con los principios de comunicación, intercambio de información, interoperabilidad y colaboración de la Web 2.0 sino que además protejan a los creadores y titulares de los derechos en las redes digitales.

¿Qué valor aporta a los autores y a los proyectos existentes para la difusión del conocimiento?

Safe Creative es una herramienta que proporciona un valor añadido a las iniciativas que promocionan la difusión de la creatividad y el conocimiento en términos de rentabilidad, protección legal y técnica, facilitando la autogestión de los derechos de forma sencilla, flexible, segura e intuitiva. Safe Creative proporciona así mismo a los autores y titulares de los derechos:

  • Seguridad: Las obras registradas en Safe Creative son guardadas y almacenadas en nuestros sistemas aplicándose los máximos procedimientos de seguridad de la información.
  • Confianza y garantía: Los titulares de los derechos y terceras partes que quieran utilizar una obra pueden obtener gratuitamente un certificado de registro, que indica la autoría y derechos correspondientes a dicha obra en un momento determinado.
  • Factor disuasorio: Es un sistema que permite eficazmente hacer frente a las tentativas de infracción, plagio o vulneración de derechos o licencias. En virtud de la globalidad de las redes digitales, la difusión de las obras se enfrenta ahora a mayores vulnerabilidades.
  • Auto-gestión de los derechos sobre las obras: Del mismo modo que los creadores pueden distribuir y difundir sus trabajos por sus propios medios, pueden también determinar con la misma agilidad y el mismo alcance global cómo gestionar sus derechos.
  • Tecnología de web semántica: Safe Creative incorpora componentes y especificaciones que proporcionan información sobre, al menos, la autoría y derechos en relación a una obra puesta a disposición en las redes digitales, haciendo posible lo que se denomina copyright semántico.

Servicios y coste

Los servicios de registro, certificación y consulta son gratuitos y se pueden realizar a través del sitio web de Safe Creative: www.safecreative.org, o por medio de de interfaces API (registro directo desde blogs, sistemas de gestión de contenidos, aplicaciones de escritorio…) que se irán ampliando progresivamente. Así mismo, son abiertos y gratuitos los servicios de consulta semántica realizados de forma no masiva por usuarios particulares.
Por otro lado, Safe Creative está abierto a la suscripción de acuerdos, sinergias o colaboraciones con todo tipo de proveedores, plataformas de difusión de contenidos u otros servicios para el uso profesional de sus soluciones, cuyo caso se analizará individualmente y en función del interés de ambas partes y la comunidad.