The Beatles y Pink Floyd en el estudio

Les acercamos un texto de Fabio García, en el que compara el trabajo de producción en el sonido en estos gigantes de la música que son Sargent Pepper’s y The piper at the gates of dawn.

The Beatles y Pink Floyd

Comenzamos una serie de artículos dedicados a analizar grandes hitos de la música desde el punto de vista de la producción y el sonido. Y lo hacemos con dos clásicos: The Beatles y Pink Floyd.

Este trabajo está basado en la comparación directa del sonido de dos discos grabados durante la misma época en las instalaciones del mismo y mítico estudio. Abbey Road fue el lugar en donde fueron creados “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” y “The Piper At The Gates Of Dawn”.

Opté por comparar ambos grupos ya que, desde mi punto de vista, tanto The Beatles como Pink Floyd se destacaron del resto por el uso del estudio de grabación, la experimentación en técnicas de grabación y por la producción en general de sus grabaciones.

Allí comienza el análisis; proceso que debe mantenerse, en lo posible, alejado de cuestiones relacionadas con gustos personales, estilos, composición, arreglos, ejecución, etc., para concentrarse, exclusivamente en el sonido de ambas producciones.

Sé que es difícil abstraerse, pero intentemos hacer un análisis. Por supuesto, tengo mi opinión al respecto, que se irá conociendo a lo largo del artículo.

En lo previo
Ambas producciones fueron realizadas y lanzadas en 1967. Si bien la grabación de “When I’m sixty four”, una de las canciones de “Sgt. Pepper’s…”, había comenzado sobre principios de diciembre de 1966, el grueso de las sesiones se realizó durante el transcurso de 1967, coincidiendo en algunos casos con las sesiones de  Pink Floyd que se iniciaron sobre finales de febrero de 1967 extendiéndose hasta julio del mismo año. Ambas producciones fueron lanzadas primero en mono y poco tiempo después en estéreo.

Ambos grupos llegaban a la grabación de sus respectivos álbumes con un nivel de experiencia marcadamente diferente. The Beatles ya gozaban del éxito masivo y tenían un vasto conocimiento de los estudios de grabación; por su parte, los Floyd hacían su primera incursión en la grabación de un álbum en un estudio mayor. Si bien hacía poco más de un mes que habían grabado su primer sencillo en otro estudio (Sound Techniques), esta era su verdadera entrada al mundo de las grabaciones profesionales.

En resumen, cuando los Floyd llegan a su primera grabación profesional, los Beatles ya contaban con una experiencia de cuatro años. Los Floyd necesitaron de la docencia de su productor para conocer las posibilidades que le brindaba un entorno como Abbey Road. Lo que resulta evidente es que los muchachos aprendieron muy rápido.

Lejos de lo que algunos podrían pensar, los Floyd no estaban peleados con los Fab Four; es más por ciertas declaraciones se ha conocido la admiración de Syd Barret por ellos. La influencia de The Beatles sobre Barret se puede apreciar claramente en la canción “Bike”.

Por su parte, tanto Roger Waters como Nick Mason han tenido comentarios respetuosos con respecto a cierta vez que se cruzaron en los estudios Abbey Road durante la grabación de sus álbumes.

Mono o estéreo
Las dos producciones son diferentes al comparar sus ediciones en mono y estéreo. Mi opinión es que la mezcla mono de “Sgt. Pepper’s…” es mucho mejor que la estéreo. La versión de dos canales no ofrece un balance adecuado lo que provoca que pierda pegada, especialmente en las bases.

Una muestra se puede apreciar al escuchar en estéreo la segunda versión (Reprise) de “Sgt. Pepper’s…” y “Lovely Rita”. La primera canción posee una base mucho más cimentada que la segunda con su batería tan separada del bajo.

Por el contrario, creo que la mezcla estéreo de “The Piper…” tiene un sonido mucho más atractivo que la versión mono, en especial en lo que respecta al manejo de los efectos. Un buen ejemplo puede oírse al escuchar, en ambas versiones, la onomatopéyica canción “Pow R Toc H”. La versión estéreo tiene un sonido mucho más cuidado y pulido de la reverberación.

Más allá de éstas y otras diferencias, y considerando que estamos en tiempos modernos, y que además, ambas versiones han sido creadas por respetados ingenieros, elegí comparar las ediciones estéreo de ambos álbumes.

Comparaciones
Cuando escuchamos las primeras canciones de ambos discos se aprecian obvias diferencias en el sonido general. El sonido claro y directo de “Astronomy Domine”, especialmente de sus guitarras, contrasta con el sonido agresivo de “Sgt. Pepper’s…”.

Otra diferencia apreciable es el sonido de la voz. Más allá de que ambas canciones poseen diferencias en la intensidad de la interpretación, el sonido general de la voz de “Sgt. Pepper’s…” no tiene la claridad que se escucha en “The Piper…”.

Precisamente, elegí las voces para comenzar el análisis.

Por favor, escuchemos ambas producciones en un sistema que sea capaz de reproducir buenos graves.

The Beatles Studio

Voces
El punto principal que percibo en las voces de “Sgt Pepper’s…” es la marcada diferencia en la presentación utilizada para cada canción.

En alas de la experimentación, los Beatles eligieron aplicar diferentes procesamientos con efectos a sus voces. Este acercamiento, sumado a las diferencias de los timbres de las voces crea la sensación de encontrar saltos, o de falta de uniformidad, al escuchar las canciones.
Por lejos, elijo el sonido de la voz de Mc Cartney, con excepción de la primera canción. Escucho en sus canciones los mejores sonidos de voces solistas, junto al excelente sonido de la voz de Ringo Starr en “With a little help from my friends”. Sinceramente, la voz de Lennon no me parece su mejor virtud.

Por ejemplo, el sonido de las voces de “Being for the benefit of Mr Kite” o “Within you without you” – cantada por Harrison –, no poseen la claridad que se aprecia en “Getting better” o “She’s leaving home”.

Las voces de “The Piper…” tienen un sonido más coherente. Al pasar las canciones, si bien también hacen uso de las herramientas de procesamiento, no encuentro los saltos que escucho al oír “Sgt. Pepper’s”.

Por ejemplo, en “Astronomy Domine”, el sonido de las voces de Barret y Wright se destacan sin problemas en medio las guitarras, órgano, bajo y batería. La claridad de los sonidos vocales es evidente aún hasta en la en la canción “Pow R Toc H” creada, en su primera parte, con sonidos onomatopéyicos.

Piano
Si bien este instrumento no tiene un papel tan preponderante, el piano acústico está presente en las dos producciones, aunque en mucha menor cantidad en el álbum de Pink Floyd.

Claramente, notamos que Beatles tiende a utilizar un sonido Honky-Tonk (nasal) como se pone en evidencia en el acompañamiento de “With a little help from friends”, y también en el solo de “Lovely Rita”. En especial, creo que “Little help” se hubiese beneficiado de un sonido más natural.

A menudo, Paul McCartney grababa varias pistas de piano que luego eran mezcladas para crear la pista definitiva. Estas pistas, a veces se creaban pasando el sonido del piano por un equipo de guitarra con el objetivo de crear un sonido de piano diferente.

Contrariamente a la experimentación en otros aspectos, los Floyd, más propensos a la ejecución con órgano, utilizan el piano para obtener un sonido con mucha más extensión de registro, como escuchamos en el solo de “Pow R Toc H”.

En lo particular, nunca fui un amante del sonido Honky Tonk, por lo cual el mejor sonido de piano en “Sgt Pepper’s…” lo encuentro en las breves incursiones de “When I’m sixty four”.

Guitarra
Como mencioné más arriba, el sonido de la guitarra es el primer elemento en el que escucho diferencias notorias entre las dos producciones, tal vez por su aparición casi inmediata en las primeras canciones de cada álbum.

Si escuchamos el sonido de guitarra presente en “Fixing a hole” de “Sgt. Pepper’s…”, que se inicia aproximadamente en 0:50, o el que luego aparece en 1:16, para posteriormente, compararlo con el sonido de “Astronomy Domine” de “The Piper…”, aproximadamente en 0:31, encontraremos diferencias abismales.

Sugiero que en la comparación tratemos de ser lo más objetivos posible, despojándonos de nuestros gustos. Si hoy escucharíamos ambos sonidos sin conocer su procedencia, ¿qué diríamos?

The Piper…” ofrece otro excelente sonido de guitarra rítmica en “Screcrow”, aproximadamente en 0:28. Un sonido lleno de actualidad que junto con los sonidos de los arpegios de “Matilda Mother”, o la fuerza de “Astronomy Domine” o “Interstellar overdrive” podrían haber ayudado a mejorar la primera canción de “Sgt Pepper’s…” o, especialmente, las breves líneas solistas de “Good morning good morning”, por ejemplo.

Batería y bajo
No encuentro en estos instrumentos diferencias evidentes como las marcadas en las secciones anteriores. No obstante, hay puntos encontrados en lo que respecta a consistencia de la base. Probablemente, la mezcla estéreo jugó una mala pasada a “Sgt. Pepper’s…”, ya que en algunas canciones como por ejemplo “Lucy in the sky…” y “Lovely Rita” el bajo se escucha muy separado de la batería, algo que no ocurre en otras canciones con bases mucho mejor logradas como “Being for the benefit…” o la versión reprise de “Sgt. Pepper’s…”.
Las bases de “The Piper…” tienen más coherencia de sonido; el bajo y la batería se escuchan, en general, mucho más unidos que “Sgt. Pepper’s…

No obstante, es digno de destacar la claridad en el sonido del bajo de Paul McCartney, principalmente, gracias a la grabación directa a consola. Para esta tarea, el departamento de ingeniería de Abbey Road desarrolló y construyó sus propias cajas directas para las sesiones de grabación.

Comentarios finales

Algo que no deberíamos perder de vista es la concepción de cada álbum. Los Beatles ya no se presentaban en vivo – su última presentación se había realizado en agosto del año anterior –, por lo tanto, su intención no era tocar el material ante una audiencia, y de ahí la destacada cantidad de material instrumental extra-Rock volcado en la producción.

Pink Floyd studio

Por el contrario, la concepción de “The Piper…” era capturar de alguna manera el espíritu de Pink Floyd durante sus presentaciones en directo, en consecuencia fue necesario realizar una notable menor cantidad de sobregrabaciones, con su correspondiente ganancia de calidad al evitar las pérdidas generadas al realizar sucesivos bouncings.

Es normal pensar que el sonido tiene relación directa con el productor de una grabación, pero no creo que esto haya sido tan definitivo en el caso de ambas producciones.

Son conocidas las palabras de Norman Smith, productor en ese momento de Pink Floyd, expresando que los muchachos debían aprender a grabar. Irónicamente, Norman Smith era llamado “Normal”, debido a su ortodoxia al momento de grabar.

Smith venía de trabajar con The Beatles en sus álbumes anteriores, pero ahora se enfrentaba a una música diferente y con integrantes que buscaban cosas que estaban fuera de las reglas establecidas hasta el momento, quizás por Beatles.

En lo personal, creo que el sonido de ambas bandas es responsabilidad casi exclusiva de los integrantes de ambas agrupaciones. A pesar de la falta de experiencia de los Floyd, Smith fue muy amable al involucrarlos en el proceso de producción – algo no habitual en esa época – y, como mencioné antes, los muchachos aprendieron mucho y muy rápido.

Los Beatles cambiaron la manera de grabar música, y los Floyd también aportaron lo suyo. No hay que olvidar un detalle sumamente importante: “The Piper…” era la primera oportunidad que los Floyd tenían dentro de un estudio.

Como mencionó, uno de los primeros managers del cuarteto, “Pink Floyd copió cosas de los Beatles y ellos copiaron cosas de Pink Floyd”.

Creo que el punto más alto de sonido en “Sgt Pepper’s…” se encuentra en la hermosa canción “She’s leaving home”. Un sonido cálido y claro que permite escuchar detalles en cada pasada del arco por las cuerdas de violín.

Por el contrario, me cuesta elegir una canción con el mejor sonido en “The Piper…”; es un álbum muy bien equilibrado en lo que respecta a audio; no encuentro saltos que me saquen de sitio al escucharlo de principio a fin, algo que sí aprecio en “Sgt. Pepper’s…”, principalmente debido a los diferentes ambientes de las voces y a la variada instrumentación, especialmente debido a la inclusión de instrumentos ajenos al Pop/Rock.

Queda claro el concepto que planteé al principio del artículo en donde menciono que la intención no es analizar la composición ni la interpretación o los arreglos sino solamente aspectos que tienen que ver con el sonido. Tampoco analizamos la propuesta en vivo o en directo de cada banda, donde claramente Pink Floyd gana por escándalo, aún desde sus primeras presentaciones.

No quedan dudas que The Beatles presentaba aquello que la mayoría del público quería oír, y sabemos que poco importa el sonido cuando una canción gusta. Por supuesto, la disfrutaríamos más si estuviese grabada con un mejor sonido, pero eso es algo secundario. O acaso, ¿no han visto gran cantidad de personas escuchando sus canciones favoritas a través del pequeño altavoz de un teléfono celular?. Una buena canción va más allá de los medios utilizados para registrada.

Pink Floyd era el “underground” de su época; poco tenía que ver con lo masivo que fue en años posteriores.

Su música presentaba algo marcadamente diferente, basada principalmente en la improvisación y en el interés por la creación de distintos climas dentro de una misma pieza musical, una característica que mantendría con el correr de los años, especialmente bajo el liderazgo de Roger Waters, quien también lo demostraría en sus producciones solistas.
Creo que la importancia dada a la creación de climas o al establecimiento de una cierta dinámica dentro de una canción, son los puntos principales que diferencian a Pink Floyd del resto de las bandas; la cuestión es que eso no resulta del gusto de todo el mundo.

Finalmente, mi opinión es que The Pipper…” suena mejor que “Sgt. Pepper’s…”, pero qué le importa eso a los fans de The Beatles. Sin embargo, sí debería importarnos a nosotros, los fanáticos de la grabación, quienes buscamos la manera de mejorar nuestras mezclas intentando arrimarnos al trabajo de los grandes ingenieros.

El debate está abierto; mi opinión es clara, y sería estupendo conocer qué escuchan otros oídos.

Sgt Pepper´s lonely hearts club band

El especial sobre Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967, Parlophone) trató en su primera parte sobre el contexto del momento, recordando a los grupos que en ese tiempo buscaban compartir protagonismo con The Beatles y las sesiones de grabación, donde George Martín llevó la batuta como sexto Beatle que es considerado.

La segunda parte de este especial se centra en las canciones, una a una, con sus respectivas historias, el concepto original del disco en mono y sus diferencias con la versión en estéreo, además de la recepción de la crítica y del público, sin olvidar su mítica portada. El espectáculo acababa de comenzar.

Canciones:

La banda quería cambiar los cauces del Rock y por tanto del Pop del momento, algo que se vio reflejado en un primer momento en las letras, más libres y menos efectistas que en anteriores entregas. Nada de cantar al amor de forma banal y tararear estribillos facilones, tanto McCartney como Lennon se centran en reflejar vivencias personales y los temas mejoran frente a los anteriores.

A esto hay que sumar el efecto del álbum conceptual y la supresión de los silencios entre cada tema, algo innovador en aquel momento y crea la sensación de un único show donde el oyente se evade. Para que haya esta unión entre tanto sonido dispar, la batería de Ringo Starr alcanza su máximo nivel y crea el nexo de unión entre una canción y otra, llevando el ritmo y dando juego tanto a las guitarras como a las voces.

Los efectos de las drogas se empezaban a notar, el LSD inundaba la escena londinense y Revolver había sido escrito bajo bastante influencia de este tipo de sustancias, algo que el grupo quitaba peso y negaba, puesto que hay que pensar qué imagen proyectaban a la sociedad: la de unos niños buenos frente a la rebeldía de los Rolling Stones.

Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band’, grabada 1 de febrero de 1967, es la introducción de la banda y la presentación de este nuevo mundo que han creado, sobre todo desde la mente de McCartney. Para ello los arreglos juegan un papel fundamental, tanto por la parte de la orquesta en cuestión de viento metal, como con fragmentos grabados del público como si de una actuación de circo se tratase (el anticipo del sample). La banda del sargento Pimienta nos daba la bienvenida entre risas y aplausos, riffs de guitarras a lo Yardbirds, musculosos y crudos, pero con un optimismo que ningún Verano del Amor posterior podría igualar. Empezaba el show.

With A Little Help From My Friends’ era el segundo dardo firmado por John y Paul en una apertura fantástica que da paso a un medio tempo calmado, una batería con toques jazzy y las armonías vocales de los de Liverpool, esta vez con el timbre más grave de Ringo Starr a la cabeza y el resto de acompañamiento. Fue de los últimos temas que terminaron, el 29 de marzo de 2967, escrito para que el batería tuviese su justo protagonismo y con un diálogo entre los miembros de la banda a partir de preguntas lanzadas que respondían las segundas voces, Paul también al bajo y John, a la guitarra y al piano, de donde había extraído la melodía para dicha canción.

Lucy In The Sky With Diamonds’, grabada el 1 de marzo de 1967, es una de las baladas más bellas que John Lennon ha escrito nunca. Tres minutos y medio de Rock psicodélico que anticipaba su posterior camino hacia el Pop y la explosión de color sin la necesidad de tanta ornamentación, sólo una melodía simple, el tamboura de George Harrison creando la atmósfera de forma lenta y el órgano Lowrey de McCartney modificado en su sonido para jugar con nuevas fronteras.

El origen del tema suele partir de un dibujo del hijo de Lennon, Julian, quien dibujó en 1966 a su compañera de clase, Lucy O’Donnell, recientemente fallecida, el 22 de septiembre de 2009, con diamantes en forma de ojos, algo que el propio Julian no supo explicar en su momento pero que le llevó a denominar al dibujo como “Lucy – in the sky with diamonds”.

Después están las suposiciones de que el tema salió con motivo de la influencia del LSD, siglas que el título podría representar, pero que fueron denegadas una y otra vez, hasta que ya por fin, en 2004 y con los bolsillos forrados de verde, McCartney por fin confirmaba lo obvio: ‘Lucy In The Sky With Diamonds’ había surgido fruto del LSD.

Getting Better’, grabada el 9 de marzo de 1967, es de las más directas, no llega a los tres minutos. La guitarra de Harrison (al final incluye una parte de tambura) y Lennon se sincronizan creando un riff adictivo, que se une a un estribillo muy repetido y que llega a cargar un poco el tema. Ringo incorpora congas al sonido como percusión pero destaca más por la voz duplicada de Paul, así como de su parecido a hits de la talla de ‘Penny Lane’. Para mí es de las más flojas del álbum pero resume “la fórmula Beatles” de los años anteriores.

Fixing a Hole’, grabada el 21 de febrero de 1967, es la única que fue grabada fuera de los estudios Abbey Road, trasladándose a los estudios Regent Sound, también en Londres, porque los primeros no estaban disponibles esa noche. Como curiosidad: era la primera vez que The Beatles usaban otro estudio diferente para grabar. Con esta canción vuelven a sonar psicodélicos, Paul sigue doblado en su voz, técnica que también utilizan con la guitarra de Harrison, con un solo donde la guitarra de McCartney se queda más libre.

De nuevo vuelven a aparecer las drogas como posible inspiración, tanto heroína como marihuana, sustancia que Paul consumía con asiduidad en ese momento. Sigue sin quedar claro del todo, pero lo cierto es que el grupo suena más psicodélico que nunca.

She’s Leaving Home’, grabada el 17 de marzo de 1967, vuelven a ser The Beatles en formato balada con las perfectas armonías vocales que mezclan las voces de Paul y John, ambas dobladas, así como los coros de éste último. Un tema barroco con unos falsetes impecables y una caída al estribillo delicada entre arreglos de cuerda de la mano de cuatro violines, dos violas, dos chelos, un contrabajo y un arpa, tocado por Sheila Bromberg, la primera mujer en tocar en un disco de los Beatles. Mike Leander fue quien se encargó de estos arreglos y George Martin precedía en el sonido a las inquietudes clásicas de un joven McCartney.

Basada en una historia real que leyeron en un periódico (Daily Mirror), sobre una chica (Melanie Coe) que había abandonado su casa y no era encontrada. Aunque, como es lógico, la pareja de artistas trastocaron parte de la historia para hacerla más teatral.

Being for the Benefit of Mr. Kite!’, grabada en numerosas tomas los días 17 y 20 de febrero, y el 28, 29 y 31 de marzo, era el cierre de la cara A y como tal se iba a cumplir el primer silencio de la actuación de la banda del sargento Pimienta, por lo que el tono cambia, volviéndose más oscuro y escrita por John Lennon inspirado en un póster del circo de Pablo Fanque del siglo XIX, temática que refleja la historia. La atmósfera se vuelve más surrealista que cualquiera de las anteriores y las armónicas se solapan con el Hammond y el piano de Lennon, así como los diversos instrumentos de George Martin. A destacar la utilización de loops procedentes de cintas, como ya hiciese John Cage en su momento.

Within You Without You’, grabada entre los días 15 y 22 de marzo, además del 3 de abril de 1967, abre la cara B. Otro espectáculo comienza de las manos de George Harrison quien dirige a la banda en un viaje de iniciación por la cultura hindú gracias a largos solos con la tambura y el sitar, así como un buen número de músicos de sesión que le acompañan con otros instrumentos típicos de este sonido. Es el único tema, junto a ‘A Day In The Life’ que supera los cinco minutos de duración y a buen seguro, si EMI no hubiese estado detrás, se podría haber alargado más porque originalmente fue propuesta para que durase 30 minutos, algo anti-comercial en ese momento.

When I’m Sixty-Four’, grabada entre el 6 y el 21 de diciembre, vuelve a mostrar el gusto por el sonido de la música clásica y el Jazz por parte de McCartney, quien la firma y la canta. El sonido de vaudeville impregna el tema en el que Paul lleva a cabo un diálogo con dos clarinetes y un clarinete bajo, lo más destacado por su hermosura en la combinación y el tempo de un fraseo muy calmado, casi narrado y las dosis de humor de la letra unidas con cierto tono triste (“Will you still need me, will you still feed me, / When I’m sixty-four”).

Lovely Rita’, grabada el 23 febrero y el 21 de marzo de 1967, de nuevo a manos de Paul, tanto en la voz como en la letra, abre más el grupo hacia el Pop vitalista, dando un papel muy importante al sonido de las guitarras de George Harrison y el apoyo de Ringo Starr a la batería, así como los fraseos de George Martin al piano, hilo conductor con el siguiente tema para evitar las pausas, junto con el canto de un gallo.
The Beatles – Good Morning Good Morning (YouTube)

Good Morning Good Morning’, grabada el 8 y 16 de febrero, además del 13, 28 y 29 de marzo de 1967, recae en manos de John al completo y se nota desde cómo surgió el tema, gracias a un anuncio en la televisión de la marca de cereales, Corn Flakes de Kellogg’s cuyo jingle decía así: “Good morning, good morning, The best to you each morning, Sunshine Breakfast, Kellogg’s Corn Flakes, Crisp and full of fun”. Riffs de guitarra y un final reservado para, de nuevo, sonidos de animales, entre gallos, caballos y perros, entre otros.

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Reprise)’, regrabada el 1 de abril, sirve como despedida del show que ya se acaba, del show loco que anticipa obras como The Who Sell Out (1967, Track) y Tommy (1969, Track/Poyldor) de The Who que vendrían a retomar la idea conceptual en torno a un tema o sonido. La banda del sargento Pimienta nos dice que: “We hope you have enjoyed the show” y que su tiempo llegó a su fin, que se despiden del escenario.

A Day In The Life’, grabada el 19 y 20 de enero y el 3 y 10 de febrero, es el bis que siempre guarda todo gran actuación. Escrita por la pareja John y Paul y con el intercambio de papeles en la voz protagonista. Para mí, es uno de los mejores temas de Pop de todos los tiempos y el mejor de este álbum. Tiene todo tipo de sonidos en su interior, cual caja de Pandora que se abre para mostrarse al exterior, sólo que en vez de salir los males del mundo, sale esta joya. Es John quien se lanza el primero a entonar mediante un hilo frágil los primeros versos de la historia sobre un punto que no ha sido aclarado. Unos dicen que trata sobre la muerte en un accidente de coche de Tara Browne, heredera de 21 de la familia Guinness, la cual afectó también de sobremanera a Brian Jones; y George Martin habla de una referencia a las drogas. Quizá ambas ideas se juntasen como solía pasar en aquel momento. Mientras McCartney habla de su juventud y Lennon de referencias a periódicos…

El caso es que John Lennon llega casi desapareciéndose hacia la explosión de la orquesta al final del primer minuto y mitad del segundo, testigo que recoge Paul McCartney, momento al que también le sucede otra explosión de júbilo en un crescendo de los 40 músicos que formaban la orquesta (¡aunque McCartney llegó a querer 90!). Ya al final, la subida llega a su culmen máximo y explota en la cima dejando caer el telón con ella y tras un rato, 20 segundos de locura que han generado más de alguna tesis marciana. El coro final de ‘A Day In The Life’ es patrimonio de los mejores momentos de la música del siglo XX.

De esta manera se ponía fin en la parte sonora a una obra magna, de las mejores de la historia de la música y que cambió buena parte de lo que vendría después. La banda del sargento Pimienta había demostrado su categoría de genios del Pop y de la Música con mayúsculas.

Mono y estéreo

You haven’t really heard Sgt. Pepper until you’ve heard it in mono’. John Lennon hizo famosa dicha frase siempre que hablaba de este álbum, y es que fue concebido en mono, pero después, su discográfica EMI se decidió por pasar al sonido estéreo sin previo aviso con el objetivo de rentabilizar una tecnología en aquel momento implantándose y en auge (llevaba implantada sólo 10 años en el negocio de la música).

Geoff Emerick y su equipo fueros quienes se encargaron de esta mezcla en los estudios Abbey Road, llevada a cabo sin que el grupo se presentase a las sesiones, cuya duración fue de dos días y medios. Toda la grabación y distribución del sonido fue pensada en mono y se iban a encontrar con que la comercialización sería hecha en estéreo, puesto que hasta 2009 no se ha podido disfrutar del sonido original de Sgt. Pepper salvo bootlegs piratas. La versión en vinilo sí que tenía su opción en mono pero en los 70 se eliminó del mercado, mientras que en CD salió directamente en estéreo.

Los cambios son muy evidentes entre una versión y otra. Los más evidentes están en: ‘Lucy In The Sky With Diamonds’, pierde peso en el sonido mientras que los arreglos ganan presencia, ‘She’s Leaving Home’, modificada en el tempo de reproducción, y en ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (Reprise)’ la voz de McCartney al final directamente desaparece.

También varía la duración de algunos temas, el sonido de estos en general, las baterías…

La explicación de la elección del mono frente al estéreo la dio George Martin en el libro Recording The Beatles (2006): “En 1967 muy pocas personas tenían un equipo estéreo. Casi todo el mundo escuchaba la música en mono. Era el sistema estándar.

Recepción por crítica y público:

Sgt. Pepper cambió el transcurso de la historia de la música y la crítica supo ver su importancia desde el principio, desde calificarlo como “un momento decisivo en la historia de la civilización occidental”, en palabras del crítico teatral británico Kenneth Tynan, a ser encumbrado como el mejor disco de la historia por la NME en 1974, título que después revalidaría por parte de la revista Rolling Stone. Y polos opuestos como la revista Time y Pitchfork llegan a coincidir; los primeros eligiendo al álbum como uno de los 100 mejores de la historia, y los segundos brindándole un diez de diez, nota que pocas veces usan. En España la Rockdelux, lo eligió en el puesto 46 de los mejores del siglo XX.

El público lo digirió de forma paulatina, adaptándose a este nuevo sonido que los Beatles proponían, pero al final acabó triunfando a nivel de ventas, como ya pasase con todos sus anteriores. En Estados Unidos se mantuvo número uno durante 15 semanas, en Gran Bretaña durante 27 y en Australia durante 30. También fue un éxito mundial.

En la gala de los Grammy de 1968 se llevó nada menos que cuatro de siete a los que optaba: al álbum del año, a la mejor portada, al álbum contemporáneo, y al mejor ingeniero de sonido, no-clásico.

Por desgracia, no todo lo que derivó de Sgt. Pepper fueron buenas noticias. Brian Wilson al escuchar mientras conducía por Los Ángeles el anticipo en forma de single con ‘Strawberry Fields Forever’ como cara B (al que se sumaba ‘Penny Lane’ como cara A; publicado el 13 de febrero en Estados Unidos y cuatro días más tarde en Gran Bretaña) debió decir (no sé dónde empieza y acaba la leyenda) que: The Beatles “habían llegado a la meta primero”, tras lo cual las sesiones de Smile, el nuevo álbum de The Beach Boys, quedaron abandonadas de por vida hasta que en 2004 volvió a retomarse el proyecto.

Portada:

Sargent peppers

Como buen álbum planteado para cambiar la música, la portada también tenía que ser revolucionaria. En Sgt. Pepper es la primera vez que The Beatles introducen las letras dentro de un álbum, para el cual contaron en el diseño con Peter Blake, artista pop ya reconocido en aquel momento, y como director artístico con Robert Fraser, todo un personaje del mundo del arte en la década de los 60.

La banda tomó en serio su personaje en la banda del sargento Pimienta y se vistió con vistosos uniformes militares, diseñados por Manuel Cuevas, y poblados bigotes que destacaban sobre los intensos fondos en amarillo, rojo y verde.

Pero lo más importante es la portada, donde reunieron a 70 famosos incorporados mediante la técnica del collage, a excepción de las estatuas de los propios Beatles a la izquierda, junto al boxeador Sonny Liston y a la derecha, la actriz Diana Dors. Montaje que tardaron dos semanas en rematar. Al final, John Lennon no pudo salirse con la suya e incorporar a Mahatma Gandhi, (quitada por deseo de EMI) Jesucristo o Adolf Hitler, quien sí sale en la foto de preparación en el libreto del disco, con este pie de foto: “Almost Reddy for action – note Hitler on the sidelines”.

Lo mejor de todo es descubrir los detalles ocultos, habituales en la ironía del grupo. Por ejemplo: la muñeca de Shirley Temple con una camiseta que pone “Welcome The Rolling Stones”, las figuras de porcelana de ambos lados, así como la típica figura japonesa, el diminuto gnomo de jardín, la presencia de Aleister Crowley casi oculto en la esquina superior izquierda, el gurú indio, Sri Lahiri Mahasaya, entre otros.

La lista la completan nombres tan importantes como: Aldoux Huxley, William Burroughs, Bob Dylan, Karl Marx, Marlon Brando, Oscar Wilde, Lewis Carroll, Marlene Dietrich, Dylan Thomas, entre muchos más.

Una obra de arte que junto a la de Andy Warhol para la Velvet Underground, como ejemplo, se exhibirá en museos de aquí a unos años, mientras se sigue especulando si las plantas eran de marihuana o no y se habla sobre su precio de entonces, 2.868 libras (equivalentes a 37.521 libras de hoy en día, es decir, 40.205 euros aproximadamente).

Gracias Hipersónica!