Licencias libres y CopyFarLeft

Un viernes de debate teórico! Este texto lo pasaron los amigxs de Not Made In China y la verdad es que genera muchas preguntas, ideas, movilización de cosas. Por eso lo replicamos, esperando aportar al debate sobre qué mundo queremos. Es largo y no hay por qué estar de acuerdo, pero creemos que vale la pena…

CopyFarLeft y CopyJustRight por Dmytri Kleyner

En el campo del desarrollo de software, el copyleft ha probado ser un medio tremendamente efectivo de creación de un “commons” (bien común) informático que beneficia ampliamente a todos aquellos cuya producción depende de él. Sin embargo, muchos artistas, músicos, escritores, cineastas y otros productores de información son escépticos con respecto a la posibilidad de ganarse la vida en un sistema basado en el copyleft, donde cualquiera es libre de reproducir sus trabajos.

La licencias copyleft garantizan la libertad de la propiedad intelectual al requerir que el reutilizamiento y la redistribución de la información estén gobernados por las cuatro libertades: la libertad de usar, estudiar, modificar y redistribuir.

Sin embargo, la propiedad es el enemigo de la libertad. Es la propiedad, la capacidad de controlar bienes productivos desde la distancia, la capacidad de “poseer” algo y someterlo a su uso productivo por parte de otras personas, lo que posibilita el subyugamiento de individuos y comunidades. Donde la propiedad es soberana, los dueños de la escasa propiedad pueden privar de la vida al negar el acceso a la propiedad, o si no privar de la vida de modo absoluto, al menos sí hacer de la vida de trabajo una esclavitud con una paga que no supere los costos de reproducción.

David Ricardo fue el primero en describir la Renta Económica. Explicado de modo sencillo, la renta económica es el ingreso que el dueño de un bien productivo gana sólo por ser el dueño y sin hacer nada, sólo por poseer. Así, la renta es el retorno económico por dejar que otros usen la propiedad. ¿Cuánto pagaría una persona por su derecho a existir? Bueno, pagarían todo lo que produce, menos los costos de su subsistencia. Esta es la posición de negociación básica que enfrentamos todos los que nacemos en un mundo enteramente poseído por otros.

La ley de hierro de los salarios

La renta permite a los dueños de la propiedad escasa llevar a la subsistencia a los trabajadores sin propiedades, como explica David Ricardo en su Ley de Hierro de los Salarios: “El precio natural del trabajo es el precio necesario para que los trabajadores, unos con otros, subsistan y perpetúen su raza”. [1]

La subsistencia no debe entenderse como el justo mínimo requerido para en verdad sobrevivir y reproducirse. Aún en los tiempos de Ricardo, muchos de los trabajadores no estaban en una posición en la que si ganaban un centavo menos hubieran caído muertos. En lugar de ello, los trabajadores, por su sola definición, no pueden ganar lo suficiente como para hacer algo más que ganarse la vida.

Suele argumentarse que la Ley de Hierro de los Salarios no se aplica por la diferencia entre el precio “natural” teórico y el precio real de mercado del trabajo, pero ese no es argumento contra la Ley de Hierro. Mientras los trabajadores no tengan propiedades, cualesquiera sean los aumentos de salario que perciban, éstos son barridos por la inflación de precios, casi siempre debido a la creciente competencia por locaciones y al aumento de la renta de la tierra. La reducción de los salarios por la inflación es una alternativa a la reducción de los salarios en manos de la “ilusión del dinero”. Como escribe John Maynard Keynes en su Teoría general del empleo, el interés y el dinero: “A veces se dice que es ilógico que la mano de obra se resista a la reducción de los salarios nominales pero no a la de los salarios reales […] la experiencia demuestra que este es el modo en que se comporta la fuerza de trabajo”. [2]

La inflación de los precios, mayormente en la forma de renta económica, impide a los trabajadores ganar lo suficiente como para acumular la propiedad de bienes productivos ellos mismos, y los mantiene dependientes de los dueños de la propiedad.

Lo que plantea la Ley de Salarios en realidad es que los trabajadores, como clase, no pueden convertirse en propietarios, y por lo tanto no pueden escapar de la apropiación del producto de su trabajo por parte de los propietarios. Esto crea intereses diferentes entre los “dueños” de los bienes productivos escasos y el resto de la sociedad.

En los usos de la economía moderna, la renta se aplica a cualquier bien productivo escaso. En los tiempos de Ricardo, se trataba principalmente de la tierra. En su Ensayo sobre Ganancias, David Ricardo argumenta: “el interés del terrateniente es siempre opuesto al de todas las otras clases de la comunidad”. [3]

Esta oposición se llama lucha de clases: la lucha de los que producen contra los que poseen. El socialismo y todos los otros movimientos de izquierda toman esta lucha de clases como punto de partida.

Movilizacion popular

El socialismo es la creencia de que los productores en sí mismos deben poseer los medios de producción, y que la renta no es otra cosa que los propietarios robando a los productores. Como Pierre-Joseph Proudhon argumentó en su mítico “Qué es la propiedad?”, publicado en 1840: “la propiedad es robo”. [4]

La propiedad no es un fenómeno natural, sino algo creado por ley. La posibilidad de extraer renta depende de la capacidad de controlar un recurso escaso, aún cuando sea utilizado por alguien más. En otras palabras, la capacidad de forzar a esa otra persona a pagar por él. O, en términos de producción, forzarlos a compartir el producto de su trabajo con el dueño de la propiedad. Control a la distancia.

De este modo, la renta sólo es posible mientras esté sostenida por la fuerza, lo cual es felizmente otorgado por el Estado a los dueños de propiedades. Sin no fuera por la capacidad de forzar a los trabajadores a compartir el producto de su trabajo con el propietario improductivo y ausente, este último no podría ganarse la vida, y mucho menos acumular más propiedad. Como escribió Ernest Mandel en su Materialismo Histórico y Estado Capitalista (1980): “sin violencia capitalista de Estado, no hay capitalismo seguro”.

El propósito de la propiedad es garantizar una clase no propietaria que produzca una riqueza que pueda gozar la clase propietaria. La propiedad no es amiga del trabajo. Esto no significa que trabajadores individuales no puedan convertirse en dueños de una propiedad, sino que hacerlo implica escapar de su clase. Los casos de éxitos individuales no cambian las reglas generales. Como ironizó Gerald Cohen: “Quiero alzarme con mi clase, no sobre ella!”.

La situación global actual confirma que el caso es que los trabajadores, como clase, no pueden acumular propiedad. Un estudio del World Institute for Development Economics Research de la United Nations University establece que en el año 2000 tan sólo el 1% de los adultos era dueño del 40% de los bienes globales, y que el 10% de los adultos más ricos acumulaba el 85% del total mundial. [5]

La mitad inferior de la población adulta posee apenas el 1% de la riqueza global. El informe incluye estadísticas expandidas, muchas de las cuales indican la creciente disparidad mundial.

Cualquier investigación de la propiedad intelectual debe ser entendida dentro de este contexto de una enorme desigualdad de riqueza y de lucha de clases.

La propiedad intelectual, el copyright incluido, es una extensión de la propiedad sobre los bienes inmateriales, sobre la información. El copyright es una construcción legal que intenta que ciertos tipos de bienes inmateriales se comporten como bienes materiales, para que puedan ser poseídos, controlados y comercializados.

Suele decirse desafortunadamente que la propiedad intelectual tiene por objeto permitir que los productores de información se ganen la vida. Permitir, por ejemplo, que los músicos ganen plata de la música que hacen. Sin embargo, el entendimiento de la lucha de clases deja en claro que mientras la clase poseedora quiera tener música, debe permitir que el músico se gane la vida. No requieren la propiedad intelectual para este propósito. En cambio, requieren la propiedad intelectual para que los dueños de propiedades, no los músicos, ganen dinero sobre la música que los músicos hacen.

En un sistema de propiedad, los músicos en su conjunto no pueden retener la propiedad del producto de su trabajo más que los trabajadores de una fábrica textil. El propósito de la propiedad intelectual, reformulando mi anterior declaración, es asegurar que la clase no poseedora exista para producir la información de la cual se beneficia la clase poseedora. La propiedad intelectual no es amiga del trabajador intelectual o creativo.

La ley de hierro de las ganancias de copyright

El sistema de control privado sobre los medios de publicación, distribución, promoción y producción mediática asegura que los artistas y todo otro trabajador creativo pueda ganar no más que su subsistencia. Ya sea un bioquímico, un músico, un ingeniero de software o un cineasta, ha cedido todos sus copyrights a los propietarios antes incluso de que estos derechos tengan algún valor económico real, por no más que los costos de reproducción de su trabajo. Esto es lo que yo llamo la Ley de hierro de las ganancias de copyright.

Existen, sin embargo, diferencias importantes entre la propiedad intelectual y la propiedad física. La propiedad física es escasa y genera competencia, mientras que la propiedad intelectual puede ser copiada, tiene un costo de reproducción casi nulo y puede ser utilizada de modo simultáneo por cualquiera que tenga una copia.

Es precisamente esta característica de reproductibilidad ilimitada que requiere que el régimen de copyright convierta a la información en propiedad. En el largo plazo, el valor de cambio de cualquier bien reproducible es llevado a la competencia de su costo de reproducción. Ya que hay pocas barreras a la reproducción de un bien informacional, éste no puede tener un valor de cambio más allá de la mano de obra y de los recursos necesarios para su reproducción. En otras palabras, en sí mismo no tiene valor de cambio en el largo plazo. Así, los dueños de esta propiedad (que no deben ser confundidos con los productores), necesitan leyes que impidan la reproducción. Sólo si es ilegal que otros lo copien, los propietarios pueden extraer una renta sobre el derecho de copia.

Mientras que la propiedad en sí es creada por ley, los bienes materiales son escasos y generan competencia por naturaleza. Sin embargo, como la información copiable se hace escasa sólo por ley, también puede ser abundante por ley, lo que nos lleva, finalmente, al copyleft.

Copyleft y copyright

La información puede no tener valor de cambio sin el copyright, pero ciertamente tiene valor de uso sin el copyright, y hay muchos productores de información cuya motivación de producir es motivada por la creación de este valor de uso, ya sea que pueda o no capturar directamente su valor de cambio. En consecuencia, no es una sorpresa que el copyleft haya crecido en importancia en el desarrollo de software, en el surgimiento de la comunidad de software libre.

El software se usa en la producción. El trabajo diario de prácticamente cada oficina, cada instituto académico y cada fábrica, depende del software, ya que para todas estas organizaciones el valor de uso del software puede ser directamente trasladado al valor de cambio en el curso de su producción normal, no vendiendo el software directamente, sino haciendo lo que sea que esa organización haga, vendiendo el producto que sea y usando el software para aumentar su productividad.

Pagar por licencias de software y aceptar los términos restrictivos de esas licencias no está en sus intereses. Como dijo David Ricardo con respecto a los terratenientes, el interés de una compañía de software como Microsoft es siempre opuesto al interés de los usuarios de software.

Las organizaciones que utilizan software, escuelas, fábricas, oficinas, empresas de comercio por internet, conjuntamente emplean más desarrolladores de software que las pocas empresas que venden software propietario, como Microsoft. De este modo, el software libre es muy atractivo para ellos: les permite reducir sus costos de desarrollo individual al mantener colectivamente un stock común de bienes de software.

Mikko Mustonen de la Helsinki School of Economics incluso argumenta que algunas veces las compañías que venden licencias propietarias tienen un gran incentivo para contribuir al software libre. En su paper de 2005, When Does a Firm Support Substitute Open Source Programming?’, Mustonen argumenta: “una empresa que vende un programa protegido por el copyright tiene el incentivo de apoyar la programación copyleft sustituta cuando este apoyo crea compatibilidad entre programas y los programas muestran efectos de red. [6]

Entonces, el valor de uso del software libre es deseado por las organizaciones que pueden y de hecho pagan a los desarrolladores de software para que lo hagan, aún cuando no tengan copyright exclusivo sobre él.

Aún, el software libre no fue concebido meramente para reducir los costos de desarrollo del software corporativo. Richard Stallman, el inventor de la General Public Licence (GPL), bajo la cual una buena parte del software libre es lanzado, escribe en el website de su organización:“Mi trabajo en el software libre es motivado por una meta global: expandir la libertad y la cooperación. Quiero alentar a que el software libre se expanda hasta reemplazar al software propietario que impide la cooperación, y de este modo hacer que nuestra sociedad sea mejor.” [7]

El espíritu de cooperación no es ciertamente único entre los desarrolladores de software, otros productores creativos han expresado su deseo de trabajar en un stock común, un “commons” de material intelectual en su práctica. Como resultado, el copyleft ha traspasado las fronteras del software para ingresar al arte también. Músicos, escritores y otros artistas empezaron a lanzar sus trabajos bajo licencias copyleft del estilo del GPL.

Sin embargo, hay un problema: el arte, en la mayor parte de los casos, no entra comúnmente en la cadena productiva como lo hace el software. Los dueños de las propiedades van a apoyar al software libre por las razones descriptas, pero en la mayoría de los casos no apoyarían la creación de arte libre. ¿Por qué habrían de hacerlo? Como toda información copiable, no tiene valor de cambio directo, y a diferencia del software libre no tiene valor de uso directo en la producción. Su valor de uso existe sólo entre los fans de este arte, y si los propietarios no pueden cobrarles a estos fans por el derecho de copia, ¿en qué los beneficia? Y si los propietarios no apoyan el arte libre, distribuido gratuitamente, ¿quién lo haría? La respuesta no es clara. En algunos casos, instituciones como fundaciones públicas o privadas, pero sólo podrían apoyar a un pequeño número de artistas, y sólo mediante un muy dudoso y arbitrario criterio de selección para decidir quién recibe ese financiamiento y quién no.

De este modo, el Copyleft, tal cual fue desarrollado por la comunidad de software libre, no es una opción viable para la mayoría de los artistas. Aún para los desarrolladores de software, se aplica la ley de hierro de salarios: pueden ganarse la vida pero nada más, los dueños de la propiedad aún van a conseguir el valor total del producto de su trabajo.

El copyleft no es, por lo tanto, capaz de “mejorar la sociedad” en algún sentido material, porque además de no ser viable para muchos tipos de trabajadores, la mayor parte del valor de cambio extra creado por los productores de información copyleft es en cada caso capturado por los dueños de las propiedades materiales.

Como el copyleft no permite que los trabajadores acumulen riqueza más allá de su subsistencia, el copyleft en sí mismo no puede cambiar la distribución de los bienes productivos, lo que cualquier estrategia revolucionaria debe procurar. La emergencia del software libre, el “filesharing” (archivos compartidos) y las formas artísticas que se basan en el muestreo y reutilización de otros medios, sin embargo, han creado un serio problema al sistema de copyright tradicional.

Las industrias de la música y el cine, en particular, están en el medio de lo que sería una guerra contra sus propios consumidores, al no permitirles que se bajen o tomen muestras de su propiedad. Es claro que la tecnología de redes digitales presenta un serio problema a las industrias de la grabación y el cine.

En las etapas iniciales del software libre, muchas corporaciones, especialmente las corporaciones de software, reaccionaron muy mal ante la idea del copyleft, y trataron de combatirlo con las mismas tácticas agresivas con las que la Recording Industry Association of America (RIAA) y sus amigos están desatando ataques contra la comunidad de “filesharing”. Un caso famoso fue el de las acciones legales del Grupo SCO contra las empresas que usaban o promovían el Linux. [8]

Las acciones de la RIAA pueden ser comprendidas en ese mismo sentido: una reacción conservadora para proteger sus intereses. Sin embargo, no todos los propietarios creen que la acción legal pueda frenar la emergencia de nuevas tecnologías. Muchos creen que las industrias del cine y la música necesitarán adaptarse, y que la ley de copyright debe ser modificada para este medio cambiante.

Copyjustright

Entonces, así como el capital se ha unido al movimiento de software libre para reducir los costos de desarrollo de software, el capital también está uniéndose al movimiento de arte disidente para integrar los archivos compartidos y el muestreo en un sistema diferente de control basado en la propiedad.

El copyleft no permite extraer renta del derecho a copia, y los propietarios no quieren algo que cambie el régimen de propiedad, sino crear más categorías y subcategorías para que prácticas como compartir archivos y el “remixing” puedan existir dentro del régimen de propiedad. En otras palabras, “copyjustright”. Una versión más flexible del copyright que pueda adaptarse a los usos modernos pero que aún encarne y proteja, en última instancia, a la lógica de control. El ejemplo más prominetnte de ello es el Creative Commons y su miríada de licencias “just right”. “Algunos derechos reservados”, el lema del site, lo dice todo.

La ley de hierro del las ganancias del copyright evidencia que esos “derechos reservados” no son para los creadores de la música, los videos y otros trabajos creativos, ya que los artistas no tienen medios para negociar algo más que sus subsistencia. Entre esos “algunos derechos” que se reservan, el principal es el derecho a que el creador transfiera la posesión de sus trabajos a la clase propietaria. Cuando sea que la clase propietaria tenga entre sus intereses el de poseer ese trabajo y, por supuesto, por completo dentro de los términos que dicta la clase propietaria.

La ley de hierro fue ilustrada en ‘Artists’ Earnings and Copyright’[9] de Martin Kretschmer, donde el autor concluye que “El creador tiene muy poco que ganar de la exclusividad”. En su estudio Empirical Evidence On Copyright Earnings [10], establece: “las ganancias de las actividades no-copyright o aún no-artísticas, son una importante fuente de ingresos para la mayoría de los creadores”, y ello incluye muchas estadísticas asombrosas, como por ejemplo el hecho de que el pago medio que la Performing Right Society del Reino Unido efectuó a los dueños de copyright en 1994 fue de 84 libras.

Entonces, si ni el copyleft ni el copyright ni el copyjustright pueden torcer la ley de hierro para en última instancia enriquecer a los aristas y otros trabajadores como clase, ¿hay alguna razón para que un socialista se interese en las licecias de propiedad intelectual?

Los socialistas promueven la idea de que la riqueza debe ser compartida de un modo más justo y equitativo, y controlada por la gente que la produce. Tal vez la mejor forma de lograr esto sea a través de empresas propiedad de los trabajadores, cooperativas y consejos descentralizados. Que los socialistas se interesen en oreganizaciones de trabajadores auto-organizados y en la producción basada en “commons” como un medio de lucha de clases, la respuesta es “sí”.

Por la misma razón por la que las organizaciones capitalistas apoyan al software libre, porque representa un stock común de valor de uso que pueden aplicar a su producción para crear valor de cambio y hacer dinero, la producción basada en “commons” y en consecuencia toda empresa de trabajadores auto-organizados puede beneficiarse también de un stock común de arte copyleft y puede incorporar artistas a sus empresas colectivas y compartir los ingresos resultantes.

Como estableció la Internacional de Trabajadores en su contitución de 1905: “En lugar de su lema conservador, “Un salario diario justo para un día de trabajo justo”, tenemos que inscribir en la bandera de nuestra consigna revolucionaria: “Abolición del sistema de salarios”, y aún que “La misión histórica de la clase trabajadora es acabar con el capitalismo”. El ejército de producción debe ser organizado, no para la lucha diaria con los capitalistas, sino también para continuar la producción cuando el capitalismo haya sido abolido. Organizándonos industrialmente, formamos la estructura de la nueva sociedad dentro de la cáscara de la vieja.”

Copyfarleft

Para que el copyleft tenga algún potencial revolucionario debe ser Copyfarleft. Debe insistir en que los trabajadores sean dueños de los medios de producción.

Para hacer de ello una licencia, en lugar de establecer una serie de términos para todos los usuarios, habría que aplicar reglas diferentes para cada clase. Específicamente, un conjunto de reglas para aquellos que trabajan dentro del contexto de trabajadores/dueños y producciones basadas en “commons”, y otra para los que en su producción utilizan propiedad privada y trabajo asalariado.

Una licencia copyfarleft debe hacer posible que los productores compartan libremente y que conserven el valor del producto de su trabajo. En otras palabras, los trabajadores deben poder hacer dinero al aplicar su propio trabajo a la propiedad mutual, pero debe ser imposible que los dueños de propiedad privada hagan dinero al utilizar trabajo asalariado.

Así, bajo una licencia copyfarleft, una imprenta cooperativa propiedad de los trabajadores debe poder reproducir, distribuir y modificar el stock común como quiera, pero una compañía editorial privada no podría tener libre acceso.

Una tendencia en los trabajos de artistas pro-copyleft parece relacionarse con esta idea. Las licencias copyleft “Non-Commercial” establecen dos conjuntos de reglas, donde se permiten los usos no comerciales y teóricamente endógenos (originados dentro del commons), mientras que los usos comerciales y exógenos (originados fuera del commons) están prohibidos, a excepción de que los autores originales den su autorización. Ejemplos de este tipo de licencias incluyen la Creative Commons Non-Commercial ShareAlike.

Sin embargo, para crear términos endógenos del commoms, los trabajadores mismos deben estar en el commons, y mientras que los autores se reserven el derecho de hacer dinero con su obra e impedir que otros productores basados en los commons puedan hacerlo, el trabajo no puede considerarse como parte del commons en absoluto, pues es trabajo privado. Como tal, no puede establecer términos libres y endógenos del commons, como requeriría una licencia copyfarleft. Este problema de la “hazaña del commons” para trabajos que no están en realidad dentro de un stock común es típido del enfoque copyjustright que ejemplifica Creative Commons.

Una licencia copyfarleft debe permitir el uso comercial basado en commons y debe impedir la posibilidad de extraer ganancia explotando trabajo asalariado. El copyleft no-comercial no hace ninguna de las dos cosas: impide el comercio basado en commons y restringe la explotación asalariada al sólo requerir que los explotadores compartan el botín con el así llamado autor original. Ello de ninguna manera supera la ley de hierro ni para autores ni para otros trabajadores.

“No-comercial” no es una manera apropiada para describir los límites de lo endógeno y exógeno. Pero no existe ninguna otra licencia de commons que ofrezca un marco legal apropiado para que los trabadadores basados en commons puedan utilizar.

Sólo una licencia que impida de modo efectivo que la propiedad alienada y el trabajo asalariado sean utilizados en la reproducción de lo que en otro caso sería un commons informacional libre, puede modificar la distribución de la riqueza.

Trad.: Lorena Baqués

Publicado en ingles en Mute

Notas:

[1] David Ricardo,On the Principles of Political Economy, 1817. Disponible en: http://socserv2.socsci.mcmaster.ca/econ/ugcm/3ll3/ricardo/prin/prin1.txt

[2] John Maynard Keynes, The General Theory of Employment, Interest, and Money, 1936. Disponible en: http://www.marxists.org/reference/subject/economics/keynes/general-theory/

[3] David Ricardo An Essay on Profits, 1815. Disponible en: http://socserv.mcmaster.ca/econ/ugcm/3ll3/ricardo/profits.txt

[4] Disponible en: http://etext.virginia.edu/toc/modeng/public/ProProp.html

[5] James B. Davies, Susanna Sandstrom, Anthony Shorrocks, and Edward N. Wolff, The World Distribution of Household Wealth, http://www.wider.unu.edu/research/2006-2007/2006-2007-1/wider-wdhw-launch-5-12-2006/wider-wdhw-report-5-12-2006.pdf

[6] Disponible en: http://ideas.repec.org/a/bla/jemstr/v14y2005i1p121-139.html

[7] http://www.gnu.org/philosophy/pragmatic.html

[8] Para más información ver: http://en.wikipedia.org/wiki/SCO_Group#SCO-Linux_lawsuits_and_controversies

[9] Disponible en: http://www.firstmonday.org/issues/issue10_1/kretschmer/

[10] Disponible en: http://ipr.dime-eu.org/files/active/0/Kretschmer.pdf

Comunidades y Democracia Económica

Ayer estabamos reunidos con algunxs amigxs que participamos en conjunto del armado de la Carpa de Cultura Libre del Foro Social Mundial, charlando sobre las potencialidades y limitaciones del movimiento que estamos estructurando. Una cuestión que nos surgió fue la necesidad de darle materialidad a nuestras redes en términos económicos. No, no… El debate no pasa por ser nuevos íconos del consumismo empresarial,  sino pensar formas para garantizar sustentar en el tiempo los hermosos proyectos que florecemos, en un proceso de constante crecimiento y diversificación.

Paralelamente, Nat (de Las Indias Electrónicas) nos envió un mail proponiéndonos sumarnos al debate sobre el Bazar de la Democracia Económica que se están proponiendo promover. Similares debates, con gente con voluntad de transformar una realidad que se impone monolítica y no podemos dejar de mostrar en la práctica cotidiana que… Bueno, que nos gusta más lo que estamos construyendo! 😉

Para nuestros aportes al debate, tomamos de base la concepción de democracia económica planteada por Las Indias y especialmente la filé como forma de organización. Estos nos sirven para pensar nuestra realidad y las líneas de trabajo que nos venimos planteando. Espacios diferenciados, en función de los derechos y responsabilidades que atañen a los que participan, buscando que esto no implique una lógica verticalista, sino de abundancia.

Lo importante es caminar…

Cooperativismo
Afiche del 1ª Encuentro de Democracia Económica

Nuestra Experiencia.

RedPanal es nuestra comunidad. Un espacio abierto, interactivo, innovador para el mundo de la música. No es una empresa de servicios, sino un grupo de músicos que desarrollamos esta herramienta porque queremos que exista. La deliberación permanente y la creatividad distribuida (hacemos música entre todxs!) son las características sobresalientes. Surgimos indisolublemente ligados a una concepción del mundo que resumimos dentro del término «cultura libre«. De la comunidad han surgido los aportes necesarios para llegar hasta aquí. Con esto nos referimos a los más de 3000 músicos que participan activamente del proyecto, como también a colaboradores que escriben en este blog como Caro Bettanin, Dardo Ceballos y Ale Fábrega -en estos días hemos tenido algunas valiosas incorporaciones más!-, desarrolladores como Nico Echaniz y Lifo Fernandez, tejedores de redes como Sebas Vazquez y Bea Busaniche, y una serie de personas cuyo aporte es en conjunto realmente invalorable. Ah! No podemos olvidar también a músicos de referencia que han estado siempre al pie del cañon, como Mariana Baraj, Raul Carnota, Los Pericos, La Portuaria, Gaby Torres, DJ Stuart, Santiago Vazquez y la Bomba de tiempo… En fin, no queremos hacer un discursito de agradecimiento tipo los Oscars, sino mostrar la fuerza de la colaboración y la solidaridad.

Por otro lado, la Cooperativa Eternauta es la figura juríca que armamos para los socios del proyecto. Nuestro demos, en términos indianos. Un espacio de decisión y responsabilidad compartida que fortalece a la comunidad RedPanal y nunca supone una lógica parasitaria en relación a la misma. Una potente simbiosis se genera entre comunidad y cooperativa, cuestión que creemos que será la clave para nuestra sustentabilidad autogestiva en el tiempo.

Complementariamente, existen una serie de redes en las que objetivamente y/o subjetivamente estamos involucrados. Las mismas tienen diversos grados de heterogeneidad entre sí y con RedPanal.

Convergencia de Cultura Libre.

Este espacio es nuestro continente natural desde donde pensar las cosas. Unidad en la diversidad, con un debate permanente sobre los caminos a seguir y los consensos a promover. Organizaciones y personas con mucho trabajo, referencia en lo suyo y voluntad de transformación. De los variados perfiles (todos, por cierto, potenciadores del espacio en su conjunto) existe una afinidad temática con gente como Rama o Jorge Crowe que desde la música andan experimentando rumbos cercanos. También fueronyson un importante apoyo organizaciones que trabajan en campos sinergicos: software libre (GCoop), hardware libre (BAL), derechos de autor y propiedad intelectual (Via Libre), comunicación alternativa (La Tribu).

Tomando la lógica de la economía social y solidaria, creemos que debemos poner cabeza en lograr que estas articulaciones tengan traducciones econónomicas. El armado de tramas productivas comunes es un salto cualitativo, que puede implicar que cientos de compañerxs puedan abocar su esfuerzo en forma permanente a las construcciones que estamos soñando.

La «Industria Musical».

La Industria Musical está en plena etapa de cambio. Desde RedPanal, estamos escribiendo dos artículos para el libro que Via Libre lanzará en la Feria del Libro de Frankfurt, donde hablamos de esto. En uno nos centramos en el análisis del modelo actual, en el otro una propuesta de nuevo paradigma. Así como existen actores con los cuales no tenemos muchos canales de comunicación (Vaya a saber por qué las distribuidoras y discográficas? :-)), entendemos que existen una serie de rubros que se beneficiarían enormemente con un cambio de lógica en la Industria: lugares para tocar en vivo, estudios de grabación, empresas de fabricación de hardware, software, equipamiento e instrumentos musicales, etc.

Con esto en la cabeza, estamos manteniendo una serie de relaciones en función de poder articular propuestas superadoras al panorama actual.

Red de emprendedores.

Como consecuencia de nuestra participación en Buenos Aires Emprende 2009 quedamos en relación con emprendimientos e instituciones que han sido de gran valor para pensar líneas de acción posibles. Eugenia Campos y el IECyT fueron de mucha importancia para pensar nuestro modelo de negocio orgánico. Wormhole, Aquadize, VFound, Indarra y Tarcel, nos dieron una mano en diferentes instancias para gestionar proyectos, buscar lugares de difusión, etc. El mundo emprendedor tiene un dinamismo en función de las variables económicas del cual creemos que hay que aprender en función de lo que venimos hablando sobre la materialidad de las redes.

Clientes y proveedores.

Si bien la relación con clientes y proveedores es importante para pensar cualquier proyecto, el presente posteo tiene como objetivo pensar filés, demos, comunidades y redes en función de la propuesta de Bazar de la Democracia Económica hecha por Las Indias. Clientes y proveedores, siendo actores relevantes y necesarios de cualquier proyecto, creemos que no son parte de las instancias mencionadas. Cada Filé debe evaluar cómo es la relación con los mismos.

Cooperativas
Unidad en la diversidad

El Bazar de la Democracia Económica.

Esperamos aportar al debate y la propuesta de Bazar. La reciente crisis mundial, al contrario de lo que podrían pensar muchos, creemos que es un terreno propicio para poder plantear alternativas y construirlas desde la praxis cotidiana. Es un desafio más que interesante pensar un tipo de estructuración «transnacional», buscando que esto funcione a favor de la reducción de la brecha tecnológica, social, cultural, ecológica y económica entre los proyectos que se vinculen e indirectamente los países en los que estos estén asentados.

Así la cosa, un brindis para lxs todxs que pensamos que otro mundo es posible!

Presentación «Libres de monopolios…»

Invitamos a la presentación del libro  “Libres de Monopolios sobre el Conocimiento y la Vida. Hacia una
Convergencia de Movimientos”
, organizado por la  Fundación Vía Libre y la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA .

Nuestro colectivo participa del evento que se realiza hoy viernes 26 de marzo, a las 19hs. en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales, Franklin 54, Ciudad de Buenos Aires.

libro libres de monopolio

“Actualmente existe un poderoso control centralizado, monopólico,
ejercido por un puñado de empresas, que afecta prácticamente todos los
espacios de la vida para crear, innovar, cooperar, aprender y compartir”
dice Silvia Rodriguez Cervantes, Profesora Emérita de la Universidad de
Costa Rica y una de las autoras del libro, y agrega: “el control se ha
ejercido por medio de distintos instrumentos, algunos de tipo
tecnológico y otros de tipo contractual y legal. Dentro de este último
se encuentra el sistema de ‘propiedad intelectual’ cuyas obligaciones se
han ido imponiendo mediante diversos tratados comerciales o de inversión
a todos los países signatarios”.

Los diferentes sistemas de privatización sobre el conocimiento y la vida
han puesto en riesgo actividades esenciales de la vida comunitaria.
Formas de privatización de bienes comunes como genes, plantas, semillas,
o los diferentes mecanismos de restricción de acceso a la cultura y el
conocimiento ponen en conflicto los sistemas legales vigentes con
prácticas socialmente útiles como intercambiar saberes, semillas o
incluso, el acceso a medicamentos asequibles y a la salud pública.

El libro aborda la problemática de una manera integral, pasando por los
procesos de patentamiento y privatización de plantas y semillas, por la
regulación del acceso a conocimiento y cultura, hasta los debates en
torno a medicamentos y los sistemas de monopolio que regulan sus
fórmulas. Incluye también un debate necesario sobre las formas
silenciosas de privatización de aquello que se produce en las
universidades públicas y la urgente necesidad de plantear excepciones
educativas en el campo del derecho autoral. Todo este abordaje, pensado
desde la perspectiva de los derechos sociales, culturales y económicos,
nos permite entender la dinámica histórica de estos procesos y sus
consecuencias directas sobre la vida social de nuestras comunidades.

Las discusiones sobre los sistemas de patentes y de derechos de autor se
entroncan en discusiones todavía más amplias sobre las regulaciones
globales, las políticas de la Organización Mundial del Comercio, la
Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y los acuerdos bi y
multilaterales como los Tratados de Libre Comercio e Inversión. Temas de
urgente actualidad que nos llevan a cuestiones filosóficas profundas
para abordar estos temas: ¿A quién pertenecen los bienes comunes de la
humanidad? ¿Cómo se producen los procesos de privatización monopólica?
¿Cómo se justifican? y ¿Qué podemos hacer desde la ciudadanía para
impedir que estos procesos de exclusión se sigan profundizando?

Estas y otras preguntas serán abordadas por una mesa redonda integrada
por Alejandro Kaufman, Director de la Carrera de Ciencias de la
Comunicación de UBA, Enrique Chaparro de Fundación Vía Libre, Sebastián
Vázquez de Colectivo La Tribu, Matías Lennie, músico de la RedPanal,
Nicolás Echaniz de Buenos Aires Libre y Código Sur, entre otros
académicos y activistas que forman parte de estos diálogos de
convergencia de movimientos.

La distribución de este material se realiza bajo licencias de libre
distribución, por lo que agradecemos la copia de los mismos.
Todo el proceso editorial, de diseño e impresión de este libro fue
realizado con Software Libre. Para descargar el libro y redistribuirlo, clikear acá: http://www.nomade.org.ar/libres.pdf

Propiedad intelectual en la era digital

Ayer, 2 de Febrero, Enrique Dans hizo una comparecencia ante la subcomisión de Propiedad Intelectual del Congreso de los Diputados de España. Leanla, ya que no tiene desperdicio:

«En la comparecencia, presidida por Clementina Díez de Baldeón (PSOE), estuvieron presentes los diputados Aitor Esteban (PNV), Jose Andrés Torres Mora (PSOE), Mª Gràcia Muñoz Salvà (PSOE), Jose María Lassalle (PP), Montserrat Surroca (CiU) y Joan Tardà (ER), además de la Letrada Asesora Lidia García. Había notificado previamente a la Secretaría de la Subcomisión mi deseo de utilizar una presentación, que está ahora disponible en SlideShare, y que en realidad quería únicamente para marcar los tiempos, ilustrar un poco las ideas-fuerza y no perder el hilo, así que tras unos breves instantes para conectar mi portátil, comenzamos. Llevaba un guión por si acaso había algún problema con el ordenador o la presentación, aunque no llegué ni a sacarlo del maletín. La presentación me llevó once minutos y medio, a los que siguió bastante más tiempo de preguntas y respuestas. La sesión, a puerta cerrada, se grabó en su integridad, aunque la grabación no se transcribirá y se considera para uso interno de la Subcomisión.

Empecé planteando la idea de evolución y de cómo el contexto social y tecnológico determina los modelos legislativos. Brevemente, repasé la historia de la propiedad intelectual desde la época en que ésta simplemente no existía como tal, hasta la aparición de la imprenta y la creación de la Stationers’ Company de Londres, con partituras que eran archivadas con el nombre del impresor, no del artista, un momento en el que claramente se separa la creación del negocio que genera la difusión de la misma. Hablé de cómo los derechos de autor han estado tradicionalmente vinculados al concepto de soporte y de copia, conceptos que ahora pierden completamente su sentido en un entorno en que el soporte se desmaterializa y la copia es algo que todos hacemos con cada clic de nuestro ratón. Revisé varias etapas, hasta llegar a la situación actual en Internet, con un montón de modelos diferentes que conforman un ecosistema de enorme diversidad, completamente imposible de controlar, en el que múltiples piezas interactúan en rápido movimiento. De ahí pasé a demostrar cómo habían sido las reacciones de la industria ante innovaciones como los cassettes (“home taping is killing music”) o el vídeo doméstico (“I say to you that the VCR is to the American film producer and the American public as the Boston strangler is to the woman home alone”), y cómo esos temores ante el inevitable progreso tecnológico habían resultado completamente ridículas, infundadas y malintencionadas, exactamente igual que las recientes demandas de determinados artistas españoles que reclamaban que “en cinco años esto desaparece, no habrá ni canciones ni música”.

inteligencia colectiva

Tras revisar la cadena de valor de la industria y su inadaptación al nuevo entorno, traté de emplazarlos a plantear la reforma de la ley del copyright en términos de “viejo modelo vs. nuevo modelo”: el viejo modelo, el centrado en torno a los soportes y las copias, es un caballo muerto. Y cuando tienes un caballo muerto, puedes usar un látigo mejor, cambiar de jinete, amenazar al caballo con despedirlo, nombrar un comité de estudio de caballos muertos, visitar otros países a ver como montan caballos muertos, cambiar las leyes para favorecer a los caballos muertos, reclasificarlos como “vivos inmóviles”, unir varios caballos muertos en un mismo tiro, subvencionarlos, promocionarlos como supervisores de otros caballos, redefinir las prestaciones de los caballos para que los muertos cualifiquen mejor… pero al final, estarás mejor desmontando y cambiando de caballo. Terminé hablando de modelos que sí funcionan, de cómo los actores tradicionales lastran otros que podrían funcionar, de cómo intentar controlar las descargas por la vía represiva era como fabricar hachas de madera, y de cómo la peor manera de buscar soluciones era perpetuando una situación de monopolio, ratificada por el reciente informe de la Comisión Nacional de la Competencia, que impedía el desarrollo de alternativas. En el fondo, para los diputados de la Subcomisión, el asunto está entre quedarse apoyando un viejo modelo agotado y sin sentido, frente a no permitir que una situación meramente coyuntural (las descargas) y unos intermediarios interesados y en régimen de monopolio condicionasen el desarrollo de nuevos modelos.

Tras la presentación, hubo un buen número de preguntas, todas ellas muy pertinentes e interesantes. Aitor Esteban me preguntó por la dinámica de la transición entre ambos modelos y por las posibilidades de España de definir su opción estando como está condicionada por el entorno internacional, una pregunta que me pareció muy buena y en la que recurrí al ejemplo de Brasil como país que está trabajando en una redefinición del modelo. Joan Tardà me pidió que profundizase en el asunto de la imposibilidad de control (en donde toqué los aspectos derivados de cómo un excesivo control acabaría generando una red cada vez más cifrada y mucho más incontrolable), y planteó el papel de las operadoras en el tema y su posible contribución, mientras que Jose María Lassalle me pidió mi opinión sobre la forma en que estos temas se estaban tratando en la LES.

Impresiones, en general positivas con respecto a la comparecencia, aunque no tanto en relación con los posibles frutos de la misma. En la actitud de la mayoría de los integrantes de la Subcomisión me pareció ver un interés genuino por entender el tema, por hacer preguntas pertinentes y por plantear el asunto de manera constructiva. El problema, me temo, puede venir del papel que esta Subcomisión acabará jugando en el tema: creámoslo o no, una Subcomisión creada expresamente para estudiar la modificación de la propiedad intelectual puede acabar siendo completamente irrelevante, y los asuntos de verdadera importancia decidirse en leyes que actúan a modo de “caballo de Troya” como la LES, en lo que constituiría una verdadera falta de respeto al Parlamento y a los ciudadanos. Veremos si la Subcomisión, finalizadas las comparecencias, es capaz de producir unas conclusiones conjuntas, y el efecto que éstas podrían llegar a tener en caso de producirse.»

Por una Cultura distribuida!

Aunque los músicos no hablaron del tema, desde organizaciones como RedPanal o Wikipedia se critica la medida que extiende los derechos sobre los fonogramas de cincuenta a setenta años. “Va a contramano del progresismo”, señalan.

Propiedad intelectual

A principios de este año, el hijo de Hugo del Carril pidió que el kirchnerismo se abstuviera de utilizar la versión de la marcha grabada por su padre en 1949 porque consideraba que Kirchner “no era peronista”. Se salió con la suya gracias a un fallo judicial, aunque por entonces las leyes indicaban que ese registro estaba bajo dominio público. El miércoles, en otro capítulo paradójico, los diputados del oficialismo –junto a prácticamente todas las fuerzas políticas del Congreso– aprobaron sobre tablas una modificación a la Ley de Propiedad Intelectual que extiende de cincuenta a setenta años los derechos de intérpretes y productores sobre los fonogramas. Por lo tanto “Hugo junior” será propietario del famoso tema hasta 2019: habrá que pedirle autorización o pagarle para poder pasarlo. Y el dato indignará a algunos o arrancará sonrisas irónicas en otros, pero lo cierto es que representa sólo la arista más vistosa de una medida que varios sectores no han dudado en cuestionar muy duramente.

¿Y qué es un fonograma? Es una “fijación de sonido en soportes que permiten su reproducción”; es decir, en un disco, una cinta, un CD, etcétera. La flamante normativa –que pasó por la Cámara baja y el Senado con la fugacidad de una semicorchea– provocará que esos materiales, en lugar de liberarse al cumplir medio siglo de existencia, permanezcan dos décadas más en el ámbito privado. Entre los trabajos afectados hay joyas de Aníbal Troilo, Edmundo Rivero y Atahualpa Yupanqui, entre otros. ¿Los motivos? En la argumentación de los senadores Miguel Angel Pichetto (FPV Río Negro), José Pampuro (FPV Buenos Aires), Ernesto Sanz (UCR Mendoza), Pedro Guastavino (FPV Entre Ríos) y Liliana Fellner (FPV Jujuy) se explicita que “la producción cultural musical y nacional de los ’40 y los ’50 se encuentran seriamente amenazadas (sic) en los actuales términos de protección”. Por ende, la posibilidad de que cualquiera copie, distribuya o reutilice ese acervo es interpretada como el peor de los males. En respuesta varios referentes del movimiento por la Cultura Libre redactaron una carta en la que se acusa a los legisladores de estar entendiendo la propiedad común como “tierra de nadie” cuando en realidad es “el espacio donde no se puede impedir a otros el acceso a la cultura, independientemente de que se pueda pagar o no por ella”.

Desde luego, los que defienden la nueva ley 11.723 no les llevan el apunte a esos “detalles”. Es más: aseguran que ayudará a los artistas. Si se mira con cuidado, sin embargo, resulta evidente que quienes sacarán mayores dividendos a partir del cambio van a ser las grandes compañías. El diputado Eduardo Macaluse, del Espacio Solidaridad e Igualdad (SI), integró junto a su compañera de banca María América González y a Ariel Osvaldo Pasini (FPV) el solitario trío que se opuso a los 139 votos por la positiva. El parlamentario subrayó que “la propiedad intelectual debe servir para defender al artista y su familia, pero esta prórroga significa que el pueblo deberá asumir un costo adicional por acceder a esos bienes”. “Encima, buena parte de los intérpretes aludidos no percibirá ningún beneficio. ¿Qué beneficio van a percibir, si después de setenta años la gran mayoría ya falleció?”

El artículo que se insertó estipula además que los fonogramas que hoy se encuentran en el dominio público sin que hayan transcurrido setenta años desde su publicación “volverán automáticamente al dominio privado por el espacio que reste”. Con esto no sólo se “privatiza” un corpus enorme, sino que se pone bajo la lupa a un amplio conjunto de canciones donde se incluyeron o recombinaron registros viejos, como sucede en los remixes. Nada de esto pareció alterar mucho al gremio artístico, que en general mantuvo un silencio cercano al consentimiento. En contraste, Matías Lennie –director del proyecto de música colaborativa RedPanal– observó que lo que se está haciendo es negar la nueva época. “Si creaste un tema utilizando trozos de una zamba que ya tenía más de cincuenta años, desde ahora vas a tener que pagar regalías al ‘dueño’, o guardar eso que hiciste en el placard –afirmó–. Por otro lado, las discográficas dicen proteger la cultura pero en lo concreto pretenden quedarse con las ganancias potenciales de los fonogramas. Ya hemos visto que si evalúan que no es negocio reeditarlos, se los encanutan. ¿Quién nos garantiza que vayan a sacar los discos del Cuchi Leguizamón si eso no les reporta ganancias?”

En cuanto a la “marchita” –cuyo estribillo, dicho sea de paso, se basa en un motivo anónimo que usaban las murgas–, aún se puede escucharla en Wikipedia ingresando a http://es.wikime dia.org/wiki/Marcha_Peronista. Hay que apurarse, dado que en pocos días ya no estará. Y lo mismo ocurrirá con otros audios, ya que numerosísimas grabaciones que estaban publicadas gratuitamente y con fines educativos deberán ser retiradas para no caer en la ilegalidad. Wikimedia Argentina, el organismo que patrocina a la enciclopedia online, salió al cruce a través de su presidente, Patricio Lorente: “Esta es una medida reaccionaria que sólo favorece a intermediarios de la cultura –recalcó el directivo–. Por ejemplo, a Sony, que lanzará al mercado una reedición del primer disco de Mercedes Sosa, La voz de la zafra (de 1961), aprovechando la consternación popular que ha provocado su fallecimiento como principal argumento de marketing”. Lorente también se despachó contra el oficialismo, que habría sido el impulsor de la medida: “Esta extensión de los monopolios de explotación de la cultura y el arte va a contramano de todo discurso progresista y contradice todos los conceptos que fundamentaron la reciente movida del ‘fútbol para todos’”, señaló.

Por Facundo Garcia en Página/12.

20 años no es nada?

Pasamos una nota sobre la ley de extensión de los derechos de monopolio sobre fonogramas que fue aprobada ayer en la República Argentina. Hay muchxs amigxs que nos leen de otros países de Iberoamérica que tal vez no se sientan tan involucrados. Sin embargo, la reproducimos porque creemos que éste es un debate global, y sería muy fructífero poder tener la voz de gente de otros pagos para complementar la información. En violeta nuestros catárticos aportes.

Copyright

La Cámara de Diputados convirtió ayer en ley el proyecto que extiende de 50 a 70 años el plazo de los derechos de propiedad intelectual sobre las producciones artísticas musicales.
La iniciativa de los senadores oficialistas José Pampuro, Miguel Pichetto, Liliana Fellner y del radical Ernesto Sanz, fue aprobada por la Cámara alta hace dos semanas y recibió el visto bueno de la Cámara baja con una amplia mayoría.

Nos llamó la atención que en ningún momento estuviese el texto del proyecto para ser leído y que se haya firmado «sobre tablas».

El proyecto establece una modificación al Régimen Legal de la Propiedad Intelectual estableciendo que «sobre sus interpretaciones o ejecuciones fijadas en fonogramas corresponde a los artistas intérpretes –los derechos- por el plazo de setenta años contados a partir del 10 de enero del año siguiente al de su publicación.
«Asimismo, la propiedad intelectual sobre los fonogramas corresponde a los productores de los fonogramas o sus derechohabientes por el plazo de setenta años contados a partir del 10 de enero del año siguiente al de su publicación”, continúa el texto.

Mmmm… Nada que decir, un párrafo claro y conciso… 😛

El proyecto agrega que «los fonogramas e interpretaciones que se encontraren en el dominio público sin que hubieran transcurrido los plazos de protección previstos en esta ley, volverán automáticamente al dominio privado por el plazo que reste, y los terceros deberán cesar cualquier forma de utilización que hubieran realizado durante el lapso en que estuvieron en el dominio público”.

Esto es increíble! A ver si algún abogado nos ayuda, pero la retroactividad de una medida como esta parecería ser anti-constitucional… Es decir que si yo grabé un disco donde toco La Amorosa de Don Ata (1960) tengo que pagar regalías «hacia atras»? Si hice algunos recitales solidarios donde toqué La Yumba de Pugliese (1946), que estuvo hasta recién en dominio público y ahora se privatiza, tengo que pagar por haberlo hecho? Si saqué un texto pedagógico donde estudio las cadencias rítmicas y armónicas de obras del Cuchi Leguizamón como Lloraré (1954) o la Zamba de los mineros (1955) desde ahora no puedo hacerlo libremente? Aunque sea porque me da mucha cosa que el cancionero popular argentino se esté humedeciendo en los sótanos de editoriales y discográficas que no los editan porque «no les cierran los números»? Todo esto para hacerle bien a la música argentina y a sus artistas??? Jajaja… Muy bueno, contate otro… Ah! Y la necesaria pregunta provocadora: el Partido Justicialista, principal promotor de la ley, va a pagar todas las regalías atrasadas por haber utilizado la marchita de Hugo de Carril en todos sus actos?

Dominio publico

En los fundamentos del proyecto, los autores explicaron que «la caída en el dominio público de los fonogramas está teniendo nociva repercusión en el efectivo ejercicio de los derechos de interpretes y productores”.
En este sentido, señalaron que «la producción cultural musical y nacional de las décadas del 40 y del 50 se encuentran seriamente amenazadas por los actuales términos de protección que es necesario extender”

Ah, bueno!! Queremos ver los estudios que analizan esto!! Es irresponsable tirar conjeturas sin datos que te respalden. Se escucha el clamor de la gente «Pedido de informe! Pedido de informe!».

«La década del 40 en particular, fue un periodo de esplendor de nuestra música popular y de la producción de fonogramas correspondiente a artistas que le dieron brillo, entre otros, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Atahualpa Yupanqui, Edmundo Rivero, Horacio Salgan, Osvaldo Fresedo, Alfredo De Angelis, Juan D’Arienzo, Carlos Di Sarli o Astor Piazola, entre otros”.

Es tan real que fueron años de producción musical alucinante como es falso que hayan caído en desuso por el dominio público. Cayeron en desuso por las políticas comerciales de los grupos económicos de la industria musical, que ven un negocio poco rentable en la reedición de estos discos y artistas. Si quieren que se jerarquice ese bagaje musical, tengan políticas activas en pro de eso, no se lo dejen al voraz mercado que sabemos que no lo resuelve! Le están sacando a las nuevas generaciones la posibilidad de estudiar y utilizar esta música libremente. Verdadero culturicidio el que se aprobó ayer.

Los senadores consideraron que «décadas posteriores fueron también de esplendor y vieron una fuerte producción musical en el folklore, el fenómeno de la llamada ‘Música Beat’, y los primeros años del género conocido como ‘Rock Argentino’”.

Parece una broma de mal gusto… Es como mostrarle un caramelo a un niño y sacarselo de las manos cuando lo está por agarrar. Efectivamente, con esta medida la música de los 60 y 70’s nos queda cada vez más lejana.

Los legisladores advirtieron que «la producción musical y los derechos de los interpretes que grabaron en los años 50 y 60 se encuentra en inminente caída en el dominio público”.

Que pena! Ya las disquerías no van a estar inundadas de discos de esta época!

En este segmento enumeraron «las primeras producciones fonográficas de Los Chalchaleros, Los Hermanos Avalos, las de Julio Sosa, Violeta Rivas, Palito Ortega, y, las primeras grabaciones de Roberto Sánchez ‘Sandro’”

Que bueno sería que conozcan minimamente de que hablan y, por ejemplo, escriban Hermanos Ábalos como se debe. Piazzolla, también, más arriba! Encima de mercachifles, brutos!

Cultura Libre

«Un caso claro y paradigmático, es el primer álbum Fonográfico interpretado por Mercedes sosa, titulado ‘La voz de la zafra’, publicado en 1961, y caerá en el dominio público en el inminente 2011, si la legislación no fuera modificada como se aquí se propone”, precisan.

Que buena campaña de marketing. Entre que la Negra se nos murió y que iba a pasar este disco a dominio público…

Por esto, advirtieron que «al caer en nuestro país la interpretación y el fonograma en el dominio público, cualquier persona, ya no solo en nuestro país, sino también en todo el mundo, puede editarlas, reproducirlas y utilizarlas comercialmente en forma libre sin necesidad de autorización y, consecuentemente, sin pagar regalía alguna”.

Pero si no hay nada mejor para la cultura que cualquier persona, ya no sólo en nuestro país, sino también en todo el mundo, pueda editarla, reproducirla y utilizarla, comercialmente o no. Por otro lado, Quien tiene que autorizar? Pagar regalía a quién? El grandísimo porcentaje de estos autores ha muerto (en todo caso, escriban que el pase a dominio público no se efectiviza hasta la muerte del autor). De esta forma, pasan a ser de herederos, con los mismos conflictos que cualquier herencia. En la mayoría de los casos no se logra saldar esta situación, en los otros los poseedores de los derechos se los venden a la industria para que hagan de managers. Concentración y más concetración en un mundo cada vez más en red.

Además, dicen que «se ha tomado en cuenta para la elaboración del proyecto, el aumento del promedio de vida humana y la consiguiente necesidad de que la protección abarque, cuanto menos, el ciclo de vida de dos generaciones”.-

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La lógica del derecho de autor tiene que ver con lo que cuesta hacer una copia de la obra, no con la longitud de la vida de los herederos del artista. Esta ley parece sacada de feos, sucios y malos. Si el costo de copiar la obra tiende a cero (como en la actualidad con los formatos digitales) debería procederse inversamente a lo que se está haciendo.

Buenos Aires, 25 de noviembre (Télam).-

RedPanal en BAFIM.

BAFIM no.

Hace un tiempo habíamos solicitado un stand en el BAFIM (Festival Internacional de Música de Buenos Aires) porque pensamos hacer un nodo ahí de música y cultura libre. Ya habíamos hablado con algunas organizaciones hermanas con las que habíamos organizado Wikimania 2009 para hacer una cosa que nos exceda, pero… Nos pedían 10 discos publicados para darnos acceso a nuestro pedido. Hablamos con algún responsable explicándole que teníamos más de 5000 archivos de sonido en la web, material que excedía por mucho los 10 discos publicados de requisito, pero no hubo caso. La industria discográfica se basa en los discos publicados.

Industria discografica

BAFIM si.

La grata sorpresa es que un tiempo después nos convocó British Council a participar de su stand. Las vueltas de la vida. RedPanal les pareció un proyecto interesante, innovador, con otra lógica de construcción creativa. Imaginense nuestra sorpresa… y nuestra sonrisa!

Nos dijeron que teníamos un espacio físico bastante interesante amplio junto a 2 computadoras. Le dimos un par de vueltas al asunto y ahí nomás apareció Lifo Fernandez con una idea que tuvimos que poner en marcha…

Fiducial

Instalación RedPanalera.

La movida va a ser así. Una computadora va a tener un editor de audio libre (Audacity) con un par de sesiones de sonido de RedPanal para que la gente agarre y procese. Veremos que termina ocurriendo con la intervención de gente permanentemente. Experimentación musical I.

La otra computadora va a estar conectada a una cámara instalada en el techo del stand. Esta cámara reconocerá algunos gráficos que pondremos a disposición (fiduciales) con los cuales se «disparan» diversos loops de la base de datos de RedPanal. Es decir, la cámara reconoce el gráfico y lo asocia con un sonido. De acuerdo a la posición en que pongamos el fiducial, podremos manejar parámetros como el volumen, el pitch, eco y etceteras varios. Experimentación musical II.

Para los que nos leen con perfil más geek, comentamos: el soft que usamos para reconocimiento de los fiduciales se llama reacTIVision. Es libre y te lo podés descargar de la página oficial, al igual que una librería extensa de diversos fiduciales para imprimir.

Esa información se complementa y procesa con PureData, software también libre de síntesis y edición de audio y video.

Aquí tienen una intro del tema.

SafeCreative

En el marco del Free Culture Forum estuvimos charlando con Mario Pena, encargado de desarrollo de negocio y gestión de comunidad de SafeCreative. Les dejamos información sobre el proyecto y las formas de articulación que propone.

¿Qué es Safe Creative?

Safe Creative es el primer registro mundial de propiedad intelectual, global, libre, abierto, independiente y gratuito creado en un entorno web, que permitirá a cualquier creador o titular de derechos dejar constancia de su obra mediante un depósito digital, y obtener una prueba válida para presentar en juicio por medio de un certificado de registro firmado electrónicamente. La diferencia entre Safe Creative y otros registros es que además junto a la obra pueden indicarse los derechos que corresponden a la misma, incluyendo las licencias de uso más comunes, a elección del usuario.
También permite gestionar de manera sencilla e intuitiva sus derechos sobre dichas obras y aprovechar el potencial semántico que el registro en nuestra plataforma aporta a los contenidos.
Es global y abierto porque puede ser usado por cualquier autor, de cualquier país y para cualquier tipo de creación: literaria, artística o científica, como textos, imágenes, objetos en tres dimensiones, contenidos audiovisuales, sonidos, programas de ordenador, etc.
Es independiente del modelo de derechos que en cada momento los creadores deseen establecer para sus obras: copyright tradicional, GPL, Creative Commons, etc.
Gratuito: es un servicio gratuito para los usuarios.

¿Por qué Safe Creative?

En los últimos años hemos asistido a una revolución de los modelos de gestión de los derechos de propiedad intelectual. Esto ha sido en gran parte gracias al acceso directo y masivo de los creadores a nuevas formas de difusión de los contenidos. La aparición y desarrollo desde la comunidad internauta de proyectos copyleft ha desbordado el tradicional concepto de registro de propiedad intelectual, pieza necesaria para salvaguardar los derechos de autor. Todo ello ha desembocado en la necesidad de encontrar nuevas fórmulas más flexibles, cómodas y asequibles para realizar el registro digital de obras.
Creemos que para avanzar en el desarrollo de las nuevas formas para  publicar, difundir y compartir las obras es necesario buscar fórmulas que superen los límites del registro de derechos tradicional. Fórmulas alternativas e innovadoras que no solo proporcionen nuevas posibilidades de acuerdo con los principios de comunicación, intercambio de información, interoperabilidad y colaboración de la Web 2.0 sino que además protejan a los creadores y titulares de los derechos en las redes digitales.

¿Qué valor aporta a los autores y a los proyectos existentes para la difusión del conocimiento?

Safe Creative es una herramienta que proporciona un valor añadido a las iniciativas que promocionan la difusión de la creatividad y el conocimiento en términos de rentabilidad, protección legal y técnica, facilitando la autogestión de los derechos de forma sencilla, flexible, segura e intuitiva. Safe Creative proporciona así mismo a los autores y titulares de los derechos:

  • Seguridad: Las obras registradas en Safe Creative son guardadas y almacenadas en nuestros sistemas aplicándose los máximos procedimientos de seguridad de la información.
  • Confianza y garantía: Los titulares de los derechos y terceras partes que quieran utilizar una obra pueden obtener gratuitamente un certificado de registro, que indica la autoría y derechos correspondientes a dicha obra en un momento determinado.
  • Factor disuasorio: Es un sistema que permite eficazmente hacer frente a las tentativas de infracción, plagio o vulneración de derechos o licencias. En virtud de la globalidad de las redes digitales, la difusión de las obras se enfrenta ahora a mayores vulnerabilidades.
  • Auto-gestión de los derechos sobre las obras: Del mismo modo que los creadores pueden distribuir y difundir sus trabajos por sus propios medios, pueden también determinar con la misma agilidad y el mismo alcance global cómo gestionar sus derechos.
  • Tecnología de web semántica: Safe Creative incorpora componentes y especificaciones que proporcionan información sobre, al menos, la autoría y derechos en relación a una obra puesta a disposición en las redes digitales, haciendo posible lo que se denomina copyright semántico.

Servicios y coste

Los servicios de registro, certificación y consulta son gratuitos y se pueden realizar a través del sitio web de Safe Creative: www.safecreative.org, o por medio de de interfaces API (registro directo desde blogs, sistemas de gestión de contenidos, aplicaciones de escritorio…) que se irán ampliando progresivamente. Así mismo, son abiertos y gratuitos los servicios de consulta semántica realizados de forma no masiva por usuarios particulares.
Por otro lado, Safe Creative está abierto a la suscripción de acuerdos, sinergias o colaboraciones con todo tipo de proveedores, plataformas de difusión de contenidos u otros servicios para el uso profesional de sus soluciones, cuyo caso se analizará individualmente y en función del interés de ambas partes y la comunidad.

Controlando el control

El dia 1 de julio en el festival InnMotion de Barcelona, Derivart ha lanzado de forma accesible para todos uno de los secretos mejor guardados.

A partir de ahora todos lo ciudadanos que quieran podrán utilizar solo repertorio no depositado en la entidad de gestión y dejar de pagar a la SGAE porque por fin sabremos que tiene en su poder y que no.

Para ello tenemos dos herramientas absolutamente infalibles:

El inspector

Por un lado, El Inspector es un complemento del navegador Firefox que comprueba si la música registrada en la SGAE esta disponible en las redes p2p. Ya tenemos posibilidad de poder descargar esta aplicación y usarla en nuestros ordenadores, entrando en la propia web del colectivo. Intercambio libre y legal de archivos directamente desde la pagina de SGAE.
Y también podemos disfrutar de El Manager, una herramienta que te ayudará a identificar cuando una canción registrada en la SGAE esta dentro de alguna carpeta de tu ordenador. Si estas pensado hacer una fiesta con música libre, versionar grupos míticos, una boda, una fiesta benéfica para una causa noble o solo porque si, el manager es tu solución.

El Manager

Durante el festival las herramientas han sido utilizadas ya por mas de mil personas. Y ahora podemos seguir desde casa.

Via Conservas.

Chile por una propiedad intelectual justa

En Chile, el cyberactivismo ha armado una semana de campaña por una ley de propiedad intelectual justa y equilibrada. Motorizada por la ONG derechos digitales (su manifiesto explica de que viene la mano) la movida busca fomentar el debate mediante la participación ciudadana, utilizando diversas plataformas para lo mismo. El trabajo realizado mediante su grupo de Facebook, la cuenta de Twitter (vean el hashtag #NSD) y la posibilidad de que cualquiera suba sus fotos de apoyo a la iniciativa mediante FlickR, es realmente potente. Por último, no dejen de ver los videos que han armado, donde se plasma la propuesta de una forma sintética y simple.

Una buena iniciativa para abrir el necesario debate sobre propiedad intelectual en nuestra región. Si te interesan datos demostrativos (aunque parezcan «anécdoticos») busca en este sitio el recuadro colorado que dice «Sabía usted que?» y dale al F5 para actualizar las preguntas.

Propiedad intelectual justa