Manifiesto del Movimiento Música para Bajar

Los amigxs de Musica Pra Baixar, de Brasil, nos han acercado su manifiesto. No podemos más que difundirlo y firmarlo como comunidad de música libre y colaborativa:

Manifiesto

A partir del inicio de la democratización de la red de comunicación por la cibernética, la situación cambia por completo en la música.

A todo el mundo ¡Viva el nuevo mundo!

Lo que antes era un mercado definido por unos pocos agentes, que tienen el monopolio de los medios de comunicación, hoy se ha convertido en una gran diversidad de vida silvestre, la creación de oportunidades y riqueza para la música nacional – no sólo desde el punto de vista del artista y el productor(a)-,  sino también del usuarix.

En este sentido, formamos aquí el Movimiento Música para Bajar: reunión de artistas, productorxs, activistas y usuarixs de la red de música en defensa de la libertad y la diversidad de la música que se mueve libremente en todos los formatos y la Internet.

Quien descarga música no es pirata, es difundidor! Germina proyectos musicales proyectos gratuitamente.

Musica

Tenemos la intención de discutir y actuar sobre la regulación de las leyes de la cadena de producción, de modo de no sólo asegurar nuestros derechos de autor(a), sino también difundir la música libre y democráticamente.

El MPB dice que la práctica de «Jabá» (pagar para poder aparecer) en los medios de comunicación constituye un motor esencial de la invisibilidad de la gran mayoría de los artistas. Por lo tanto, abogamos por la penalización del «Jabá» en el nombre de la diversidad cultural.

El MPB se resistirá a cualquier actitud represiva de la Internet y la amenaza contra las libertades civiles que impiden a las innovaciones. La red es la única herramienta disponible que realmente permite democratizar el acceso a la comunicación y el conocimiento, elementos esenciales para la diversidad de pensamiento.

Los nuevos tiempos requieren nuevos valores. Temas como la economía solidaria, flexibilización del derecho autoral, software libre, cultura digital, comunicación comunitaria y colaboración son aspectos fundamentales para crear posibilidades de una realidad que crea, produce y utiliza la música.

El MPB promoverá debates y acciones que permitan a los agentes de este proceso, de forma amplia y participativa, convertirse en creadorxs y directorxs del futuro de la música.

El futuro de la música está en nuestras manos. Este es el manifiesto del movimiento musical para Bajar.

Para firmar este manifiesto, entre en: http://www.petitiononline.com/mpb/petition.html

Comunidades y Democracia Económica

Ayer estabamos reunidos con algunxs amigxs que participamos en conjunto del armado de la Carpa de Cultura Libre del Foro Social Mundial, charlando sobre las potencialidades y limitaciones del movimiento que estamos estructurando. Una cuestión que nos surgió fue la necesidad de darle materialidad a nuestras redes en términos económicos. No, no… El debate no pasa por ser nuevos íconos del consumismo empresarial,  sino pensar formas para garantizar sustentar en el tiempo los hermosos proyectos que florecemos, en un proceso de constante crecimiento y diversificación.

Paralelamente, Nat (de Las Indias Electrónicas) nos envió un mail proponiéndonos sumarnos al debate sobre el Bazar de la Democracia Económica que se están proponiendo promover. Similares debates, con gente con voluntad de transformar una realidad que se impone monolítica y no podemos dejar de mostrar en la práctica cotidiana que… Bueno, que nos gusta más lo que estamos construyendo! 😉

Para nuestros aportes al debate, tomamos de base la concepción de democracia económica planteada por Las Indias y especialmente la filé como forma de organización. Estos nos sirven para pensar nuestra realidad y las líneas de trabajo que nos venimos planteando. Espacios diferenciados, en función de los derechos y responsabilidades que atañen a los que participan, buscando que esto no implique una lógica verticalista, sino de abundancia.

Lo importante es caminar…

Cooperativismo
Afiche del 1ª Encuentro de Democracia Económica

Nuestra Experiencia.

RedPanal es nuestra comunidad. Un espacio abierto, interactivo, innovador para el mundo de la música. No es una empresa de servicios, sino un grupo de músicos que desarrollamos esta herramienta porque queremos que exista. La deliberación permanente y la creatividad distribuida (hacemos música entre todxs!) son las características sobresalientes. Surgimos indisolublemente ligados a una concepción del mundo que resumimos dentro del término «cultura libre«. De la comunidad han surgido los aportes necesarios para llegar hasta aquí. Con esto nos referimos a los más de 3000 músicos que participan activamente del proyecto, como también a colaboradores que escriben en este blog como Caro Bettanin, Dardo Ceballos y Ale Fábrega -en estos días hemos tenido algunas valiosas incorporaciones más!-, desarrolladores como Nico Echaniz y Lifo Fernandez, tejedores de redes como Sebas Vazquez y Bea Busaniche, y una serie de personas cuyo aporte es en conjunto realmente invalorable. Ah! No podemos olvidar también a músicos de referencia que han estado siempre al pie del cañon, como Mariana Baraj, Raul Carnota, Los Pericos, La Portuaria, Gaby Torres, DJ Stuart, Santiago Vazquez y la Bomba de tiempo… En fin, no queremos hacer un discursito de agradecimiento tipo los Oscars, sino mostrar la fuerza de la colaboración y la solidaridad.

Por otro lado, la Cooperativa Eternauta es la figura juríca que armamos para los socios del proyecto. Nuestro demos, en términos indianos. Un espacio de decisión y responsabilidad compartida que fortalece a la comunidad RedPanal y nunca supone una lógica parasitaria en relación a la misma. Una potente simbiosis se genera entre comunidad y cooperativa, cuestión que creemos que será la clave para nuestra sustentabilidad autogestiva en el tiempo.

Complementariamente, existen una serie de redes en las que objetivamente y/o subjetivamente estamos involucrados. Las mismas tienen diversos grados de heterogeneidad entre sí y con RedPanal.

Convergencia de Cultura Libre.

Este espacio es nuestro continente natural desde donde pensar las cosas. Unidad en la diversidad, con un debate permanente sobre los caminos a seguir y los consensos a promover. Organizaciones y personas con mucho trabajo, referencia en lo suyo y voluntad de transformación. De los variados perfiles (todos, por cierto, potenciadores del espacio en su conjunto) existe una afinidad temática con gente como Rama o Jorge Crowe que desde la música andan experimentando rumbos cercanos. También fueronyson un importante apoyo organizaciones que trabajan en campos sinergicos: software libre (GCoop), hardware libre (BAL), derechos de autor y propiedad intelectual (Via Libre), comunicación alternativa (La Tribu).

Tomando la lógica de la economía social y solidaria, creemos que debemos poner cabeza en lograr que estas articulaciones tengan traducciones econónomicas. El armado de tramas productivas comunes es un salto cualitativo, que puede implicar que cientos de compañerxs puedan abocar su esfuerzo en forma permanente a las construcciones que estamos soñando.

La «Industria Musical».

La Industria Musical está en plena etapa de cambio. Desde RedPanal, estamos escribiendo dos artículos para el libro que Via Libre lanzará en la Feria del Libro de Frankfurt, donde hablamos de esto. En uno nos centramos en el análisis del modelo actual, en el otro una propuesta de nuevo paradigma. Así como existen actores con los cuales no tenemos muchos canales de comunicación (Vaya a saber por qué las distribuidoras y discográficas? :-)), entendemos que existen una serie de rubros que se beneficiarían enormemente con un cambio de lógica en la Industria: lugares para tocar en vivo, estudios de grabación, empresas de fabricación de hardware, software, equipamiento e instrumentos musicales, etc.

Con esto en la cabeza, estamos manteniendo una serie de relaciones en función de poder articular propuestas superadoras al panorama actual.

Red de emprendedores.

Como consecuencia de nuestra participación en Buenos Aires Emprende 2009 quedamos en relación con emprendimientos e instituciones que han sido de gran valor para pensar líneas de acción posibles. Eugenia Campos y el IECyT fueron de mucha importancia para pensar nuestro modelo de negocio orgánico. Wormhole, Aquadize, VFound, Indarra y Tarcel, nos dieron una mano en diferentes instancias para gestionar proyectos, buscar lugares de difusión, etc. El mundo emprendedor tiene un dinamismo en función de las variables económicas del cual creemos que hay que aprender en función de lo que venimos hablando sobre la materialidad de las redes.

Clientes y proveedores.

Si bien la relación con clientes y proveedores es importante para pensar cualquier proyecto, el presente posteo tiene como objetivo pensar filés, demos, comunidades y redes en función de la propuesta de Bazar de la Democracia Económica hecha por Las Indias. Clientes y proveedores, siendo actores relevantes y necesarios de cualquier proyecto, creemos que no son parte de las instancias mencionadas. Cada Filé debe evaluar cómo es la relación con los mismos.

Cooperativas
Unidad en la diversidad

El Bazar de la Democracia Económica.

Esperamos aportar al debate y la propuesta de Bazar. La reciente crisis mundial, al contrario de lo que podrían pensar muchos, creemos que es un terreno propicio para poder plantear alternativas y construirlas desde la praxis cotidiana. Es un desafio más que interesante pensar un tipo de estructuración «transnacional», buscando que esto funcione a favor de la reducción de la brecha tecnológica, social, cultural, ecológica y económica entre los proyectos que se vinculen e indirectamente los países en los que estos estén asentados.

Así la cosa, un brindis para lxs todxs que pensamos que otro mundo es posible!

Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera

La nota de Facundo García en Pagina 12 de hoy nos pone a muchos en alerta, mas que alertados..quisiéramos decir…despertando de las pascuas y sus huevos..estamos hasta los mismos…..asi dice la nota, compañeros:

“Esto es una parte del pasado que no es rentable”

Los aficionados que crean blogs y comparten música descatalogada son perseguidos por quienes, atendiendo a intereses diversos, se resisten a los cambios. “Me pareció que lo que yo tenía en casa no debía permanecer encerrado”, se defiende uno de los bloggers

Alejandro Molinier, el “bizarrólogo”, jura tener cien mil discos y la ilusión de instalar un museo.

La memoria colectiva no sólo se amenaza con palos y armas: a veces basta el capricho de un puñado de empresas. Los inconseguibles del rock argentino era un blog que permitía descargar discos imposibles de encontrar en el mercado. En poco más de tres años había reunido tres mil posts con innumerables archivos y reseñas. Siete millones de visitas demostraban que ahí había un aporte valioso, rebosante de comentarios y debates. Pero según cuenta Marcelo B., hace unos días que Blogger –el administrador de bitácoras más popular de la red– lo sorprendió al borrar de un plumazo su trabajo. Y lo peor es que otros espacios de rescate cultural podrían correr la misma suerte.

Ahora los inconseguibles son más inconseguibles todavía, y Marcelo analiza cómo reponerse del sopapo. “La idea es compartir y dar a conocer esos materiales maravillosos que se fueron perdiendo –cuenta–. Afortunadamente, hay una gran cantidad de gente que se sumó y que colabora enviándome lo que tiene.” El equipo incluye a aficionados, músicos y productores. Es decir que se atacó no sólo a un blog, sino a una comunidad de usuarios que estaba en comunicación permanente. Además, el bloguero no ganaba un peso, y jura haberse movido exclusivamente por “la gratificación de llenar un vacío en mucha gente”. “No quise joder a nadie –insiste–. Tanto es así que puse mi dirección de mail para que el que se sintiera molesto por la inclusión de un álbum me pidiera retirarlo y listo. Por otra parte nunca posteé discos que estuvieran disponibles en los comercios.”

Desde septiembre de 2006 el proyecto recibió muchísimos más apoyos que quejas. “¿A quién le molesta que eso esté ahí?”, se pregunta Marcelo. Y se responde: “Por supuesto que a ciertas grabadoras, a algunos ‘revendedores’ que creen tener los derechos de las obras publicadas, y a algunos ‘representantes’ de la cultura que de cultura tienen muy poco y no representan a ningún artista, pero necesitan justificar su sueldo.” Lo tragicómico es que por cada cierre aparecen tres o cuatro sitios que retoman la tarea. “Los que dirigen esto no van a lograr lo que pretenden. Hay cambios en la industria musical y habrá que asimilarlos”, avisa el melómano.

Desertificación sonora

Antes de instalarse en el nuevo paisaje digital, los grandes intereses moverán todos sus recursos para acomodarlo a su favor, poniendo los balances financieros por delante del acceso a los bienes musicales. En efecto, hace pocos meses el Congreso de la Nación aprobó una ley que extiende de cincuenta a setenta años los derechos de las compañías fonográficas sobre los discos que alguna vez editaron. Eso significa, entre otras cosas, que obras que estaban a punto de pasar a dominio público –en criollo, léase “iban a ser de todos”– seguirán en manos privadas por dos décadas más. Para colmo –lo señaló Diego Fischerman en una nota publicada en Página/12 el 21 de febrero– la norma no contempla ninguna obligación para quienes detentan los derechos, que podrán seguir encanutando placas como lo han hecho hasta hoy. Basta mencionar lo que ocurrió con La voz de la zafra, de Mercedes Sosa, que permaneció fuera de circulación durante cuarenta y ocho años porque RCA –hoy en manos de Sony– consideraba que no era rentable una reedición. Y eso es sólo la punta del iceberg. Como definió Litto Nebbia en otra columna publicada en este diario a principios de marzo, el sistema vigente hace que “el manipuleo sobre la no edición de una obra sea lo más parecido a ‘borrar un artista del mapa’”. Hasta que por hache o por be –y si tiene buena estrella– el creador vuelve a estar en las disquerías porque recobró la notoriedad. Muriéndose, por ejemplo.

Las huellas del consecuente desastre están por todos lados. ¿Cuál era la música de la Televisión Nacional chilena durante el gobierno de Allende? ¿Cómo suenan las canciones tradicionales que los judíos sefardíes grabaron en Argentina? ¿Dónde revisitar los viejos cuentos relatados por María Elena Walsh? En la mayoría de las tiendas la respuesta será el silencio o un pasito de Ricky Martin. No así en otro blog de lujo, Los que no se consiguen. Como otros consultados, Danito prefiere que lo mencionen con ese nick para no tener problemas. Y no se guarda nada. “Las discográficas grandes –dispara– jamás se interesaron por seguir manteniendo en disponibilidad álbumes que forman parte de nuestra identidad. Debería haber una ley para evitar eso.”

El tampoco está detrás del billete. “Me pareció que lo que yo tenía en casa no debía permanecer encerrado”, confiesa. En sintonía con sus colegas, pinta una imagen que está lejos del arquetípico blogger solitario. “Muchos me han hecho llegar joyas que no conocía, como un recital de la cantante mapuche Aimé Painé, de quien directamente no quedó registro discográfico. Y desde hace tres años volví a tener la sana costumbre de recorrer las casas de vinilos viejos y adquirir (a veces a precios altos) discos descatalogados para poder compartirlos.” Si bien Los que no se consiguen no ha sufrido ataques directos, sí debe lidiar con las firmas que permanentemente lo denuncian y dan de baja sus links de descarga. “Es desgastante que te borren archivos que hay que volver a subir, de discos que a ciencia cierta sabés que no se reeditaron ni se reeditarán jamás”, se enoja Danito. Ojo, que el hombre no es un activista del copyleft ni mucho menos. “Así como estamos los que compartimos discos fuera del interés de las discográficas, hay muchos que ponen discos nuevos apenas salen a la venta, y tal vez –me pregunto– el hecho de bajar esa música cree un hábito perverso”, sostiene.

Una casa con cien mil discos

La discusión sobre las descargas está lejos de haberse saldado. Mientras, el tiempo pasa y cada temporada deja tras de sí toneladas de títulos que no volverán a ver la luz. Esas perlas son las que apasionan a Alejandro Molinier, que desde 2007 hace la curaduría de Discos Bizarros Argentinos. Molinier –que también conduce un programa de radio que se llama Bizarrock y va los sábados de 17.30 a 19 por Radio del Pueblo (AM 830)– jura tener cien mil discos y la ilusión de instalar un museo. Sin embargo, como no tiene ningún apoyo, se conforma con difundir lo suyo por la web y el éter. “Después de ver la película Help! de Los Beatles –rememora– salí a rastrear discos. No sé cómo pasó, pero al final tuve que conseguir una casa entera para poder guardarlos.”

Alejandro camina atento. Cuando no hay un vecino que desecha una caja de LP, se cruza con colecciones tiradas en medio de la calle. Con esa base procura reconstituir una trama que de otro modo permanecería hecha jirones. Adjunta sus investigaciones en cada post e invita a que los visitantes escuchen una parte de su tesoro. La “Marcha de los taximetristas peronistas”, las canciones que los hermanos Borocotó le dedicaron a su madre y el pasado de Piero en La Nueva Ola pueden parecer cuentos salidos de una mente enferma, pero existen y concentran un conjunto de variables políticas, sociales y estéticas que vale la pena analizar. “No son como las grabaciones de Elvis o Pink Floyd, que uno sabe que se seguirán promocionando siempre. Esto es una parte del pasado que no es rentable y que por lo tanto tiende a permanecer sumergida. Fijáte que un disco como Juventud Argentina Peronista –de Carlos Bisso, lanzado en 1973– anticipa puntillosamente el fenómeno que hoy es Bombita Rodríguez. ¡Sólo que Bisso era un Bombita real y nadie se acuerda!”

Entre risas, el bizarrólogo adelanta que sus próximos posts destaparán a Graciela Borges cantando temas de Palito Ortega en 1965, más un disco simple que grabó Andrés Percivale en los ’70, varios de Alberto Olmedo y hasta uno de Ringo Bonavena cantando con los Shakers. Cuando recupera la compostura, se anima a arriesgar una conclusión. Desde su punto de vista, los que manejan el mercado no sienten la obligación de cuidar lo que “ya fue”. “Tengo amigos que sacaron de un container masters de verdaderos maestros. Y es un peligro que exista ese desprecio, porque a mí hace veinte años Depeche Mode me parecía una cagada y ahora los volví a escuchar y me gustan. Pero si nadie los hubiera conservado, jamás hubiera tenido la chance de revalorizarlos”, subraya.

Ver también nota sobre Alejandro Moliner en Noticias, declaraciones de Litto Nebbia

Libres de Monopolios

Se presentó el libro «Libres de monopolio…»en la sede de Comunicación de la UBA. RedPanal participó en la mesa, acá les pasamos la nota que salió hoy de Facundo García de Pagina 12. Buenísimo!!

¿Qué tienen en común las luchas campesinas, la ética hacker, los adolescentes que descargan música en la web y los investigadores de las universidades públicas? Mucho más de lo que parece.

La edición de Libres de monopolios sobre el conocimiento y la vida. Hacia una convergencia de movimientos es un intento de trazar conexiones posibles sobre esa diversidad. En efecto, la presentación que se hizo esta semana en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA reunió a oradores para todos los gustos. Al director de la Carrera de Comunicación, Alejandro Kaufman, se le unieron el matemático Enrique Chaparro, el activista de radios comunitarias Sebastián Vázquez, el músico Matías Lennie y el programador Nicolás Echaniz. Juntos insistieron en una advertencia: es preciso detener la ola privatizadora que se cierne sobre los bienes intangibles, esa “otra riqueza” que generan las sociedades y que abarca desde la música hasta los algoritmos, pasando por los textos educativos y el desciframiento del genoma humano.

La publicación empezó a cobrar forma en 2007, durante un encuentro de movimientos que se hizo en Costa Rica. A partir de entonces, el ida y vuelta derivó en una red de grupos que interactúa febrilmente. Y los motivos de ese apuro los dio Chaparro, que de entrada tocó el nervio de la cuestión: “Llegada esta instancia del capitalismo, ¿de dónde es posible hoy obtener más renta? De lo simbólico. Nunca hubo una apropiación de la cultura como en los últimos veinticinco años. Entonces, ya sin plazas ni clubes, hoy nuestro lugar de reunión es Facebook. Ahí sólo se participa por adhesión. No es posible discutir nada, uno adhiere a ideas preconcebidas. Y siempre se está, por supuesto, bajo el gran ojo de un hermano mayor”. La convergencia viene a ser la respuesta de los que no están dispuestos a obedecer esas lógicas. Gente muy distinta entre sí, con rutinas y costumbres a primera vista inconexas, pero con la certeza de que es preciso reaccionar. “A diferencia de lo que pasaba décadas atrás, estamos descubriendo que los que buscamos alternativas podemos situarnos por encima de los desacuerdos, porque sencillamente sabemos dónde ‘nos aprietan los zapatos’ y quiénes son los principales culpables de eso.” Desde luego, no se trata sólo de la invasión de la privacidad en Internet. Los sistemas de apropiación del conocimiento y la vida han hecho que la ley se vuelva enemiga de prácticas socialmente útiles como intercambiar saberes, recrear músicas, distribuir semillas o incluso acceder a remedios a precios populares. Cada uno de esos ejes tiene su espacio en el libro. “Lo que estamos discutiendo –subrayó a su turno Alejandro Kaufman– son nada menos que las condiciones esenciales de la vida en común.” El académico opinó que el sistema vigente no se conformará hasta medir, cotizar, vender y comprar todo lo que existe. “Como todo es susceptible de usarse para producir más capital, es eso –¡todo!– lo que está siendo objeto de la gestión del poder, sometiendo a la lógica del valor cada cosa que hay en el mundo. En ese aspecto, esta compilación viene a reseñar un cierto estado de la cuestión en temas que tienen que ver con necesidades básicas del cuerpo y el espíritu”, destacó.
pag 12
Enrique Chaparro, Alejandro Kauffman y Matias Lennie en la presentación

«Libres» aborda, con ensayos de varios especialistas, los procesos de patentamiento de plantas y semillas y la regulación del acceso al conocimiento y la cultura; así como los debates en torno de la difusión de las fórmulas de medicamentos y la apropiación del trabajo intelectual que se hace en las universidades públicas. Un arco amplísimo que, como señaló el referente de FM La Tribu Sebastián Vásquez, invita a sospechar que la llamada “lucha por la Cultura Libre” abre “la posibilidad de darnos un nuevo gran relato, porque ahí se intersectan cuestiones claves de nuestra época, desde la influencia de la ideología en la técnica hasta la soberanía alimentaria”. Matías Lennie, artista de RedPanal –un proyecto de construcción colaborativa de música libre– recalcó que Libres… significaba una actualización “urgente” para sus colegas: “Se nos viene la realidad encima y mientras no podamos entender por dónde pasa la discusión no podremos definir qué queremos”. El ala tech de la mesa también tuvo su cuarto de hora. Nicolás Echaniz es miembro fundador de Buenos Aires Libre, una red inalámbrica que pretende dar a los porteños la posibilidad de concretar todas sus comunicaciones sin depender de empresas privadas. A primera vista, el prejuicio impediría relacionar a Echaniz con luchas campesinas o aborígenes, si no fuera por su énfasis en que “sectores muy disímiles se están percatando de que hay amenazas compartidas”. “No es casual que Microsoft sea uno de los accionistas de un descomunal banco de semillas –se refería a un depósito ubicado en las islas Svalbard, en No-ruega–, o que sea propietario parcial de una minera que hace grandes operaciones en nuestro país, la American Silver. ¿Dónde se tocan estas puntas? Si uno desenrolla el ovillo, conducen precisamente a ese grupo mínimo de tipos que tienen el poder y mueven casi la totalidad de los hilos. Somos muchísimos los que padecemos a esos pocos”, apuntó.

Libres de Monopolios sobre el conocimiento y la vida. Hacia una convergencia de movimientos puede descargarse gratuitamente ingresando a vialibre.org.ar.

RedPanal pasa a pagina Facebook!

Amigxs! La comunidad sigue creciendo a paso firme. Entre las muestras de esto, podemos nombrar nuestra creciente inserción en diversas redes sociales. La cosa es que Facebook no nos permite continuar con el formato de perfil de usuario que veníamos usando, debido a que estos tienen una máximo de 5000 amigxs posibles y, como Roberto Carlos, nosotros vamos a por el millón.

Claro, un esssspecialista de Facebook nos diría: «Y por qué no lo pensaron antes?«… Y lo pensamos. A saber: todos nuestros movimiento están fríamente calculados. Teníamos un Perfil porque ahí se tienen amigxs y en las Páginas (como la que sacamos en estos días) se tienen fans. Nos gusta más la amistad que el fanatismo. Pero acá está el secreto que les proponemos. Digámosle a Facebook que son fans, pero en realidad sigamos siendo amiguitos, dale?

A partir de la fecha pasamos a tener una Pagina en Facebook. Estamos en plena migración. Les pedimos a nuestros amigxs actuales y futuros que clicken aquí y se hagan fan de la comunidad, como para seguir en contacto, creciendo y siendo cada vez más y más desaforadxs soñando con un mundo lindo, libre, vivible. Nos estamos viendo!!!

La composición musical en internet llegará a las aulas???

Una investigación publicada en REVISTA IBERO-AMERICANA DE EDUCACION por A. Giráldez (Profesora de Didáctica de la Expresión Musical en la Escuela Universitaria de Magisterio de Segovia de la Universidad de Valladolid, España) explora las posibilidades y desafíos de las nuevas tecnologías, enfocándose concretamente en la Web 2.0 y lo que esta implica para la educación musical: una oportunidad sin precedentes para crear, remezclar, participar y compartir música en contextos escolares.

creacion musical en las aulas

Dentro de esta investigación cita a RedPanal como una de las experiencias de composición de música por internet, donde toda la comunidad participa, crea y comparte música.

Continúa analizando el papel que pueden desempeñar en las clases de música y, de modo particular, en los procesos de creación y difusión musical. La creación musical suele ser una asignatura pendiente en la mayoría de las programaciones escolares, centradas más en la interpretación y la audición que en la improvisación, la elaboración de arreglos o la composición musical, consideradas tradicionalmente como actividades complejas, reservadas solo a músicos profesionales. Si bien estas creencias ya han sido puestas en tela de juicio, y numerosas investigaciones, propuestas y experiencias didácticas han demostrado que son erróneas1, el desarrollo de las TIC, y de manera particular de la tecnología musical, ha contribuido a cambiar definitivamente muchas de las ideas acerca de la creatividad, reduciendo la distancia entre los compositores profesionales y los aficionados. La composición musical ya no es considerada como una ocupación reservada solo a especialistas, sino como una actividad que puede ser desarrollada por cualquier persona con el interés y la motivación necesarios.

Diversos estudios realizados en las últimas décadas (véanse Webster, 1998; Folkestad, 1996 y 1998; Kassner, 2000; Nilsson, 2002, entre otros) han mostrado cómo los ordenadores, los sintetizadores y otros periféricos aumentaban las posibilidades de los jóvenes para expresar sus ideas musicales y disminuían la necesidad de poseer conocimientos teóricos o habilidades instrumentales para llevar a cabo su tarea. Pero, sin lugar a duda, ha sido en los últimos años cuando estas posibilidades se han multiplicado. Por una parte, como veremos más adelante, los fabricantes de software apuestan cada vez más por la edición de programas técnicamente accesibles y provistos de materiales pregrabados que convierten la composición en una especie de puzle sonoro, al alcance de cualquier usuario. Algunas de esas aplicaciones, u otras similares –ya sea por iniciativa de los propios fabricantes o de instituciones, asociaciones o usuarios que trabajan de forma altruista–, tienen también versiones en línea, caracterizadas generalmente por sus interfaces gráficas aun más sencillas y amigables, que posibilitan un uso intuitivo. Por otra parte, la propia Red, y de manera especial la Web 2.0, proporciona tanto nuevas herramientas para la composición musical colaborativa como los canales necesarios para difundir las creaciones propias, con lo que las composiciones musicales, individuales o colectivas, hechas en la escuela o en el hogar al trascender las aulas quedan expuestas, entrando por derecho propio en la vida musical de la comunidad.

A partir de estas premisas, el presente artículo, en base a la experiencia y los conocimientos adquiridos a través de algunos estudios e investigaciones sobre el uso de las TIC en la educación musical en contextos escolares y de formación inicial y permanente del profesorado, tiene como objetivo describir y analizar algunas de las herramientas digitales disponibles en Internet para la creación y la difusión musical y su repercusión en la enseñanza. En los últimos años hemos comenzado a asumir que los jóvenes aprenden muchas cosas sobre la música sin que medie una enseñanza musical formal (Folkestad, 1998; Mak, 2006; Jaffurs, 2006; Cuadrado Esclapez, T., 2008). Somos conscientes de que numerosos aprendizajes musicales tienen lugar fuera de la escuela, en situaciones en las que no hay un profesor y en las que lo que motiva la acción no es aprender música, sino disfrutar escuchando, interpretando solo o con otros, creando, bailando o jugando a su son. Estos aprendizajes informales, que han tenido lugar desde tiempos inmemoriales, se han visto acrecentados a medida que el desarrollo de las tecnologías y el acceso a las mismas fueron modificando radicalmente la cantidad y calidad de las actividades musicales que los jóvenes realizan en su vida cotidiana.

partitura

Esto significa, más que nunca, que los profesores de música difícilmente se encontrarán en clase con alumnos musicalmente ignorantes o desinformados. Por el contrario, la mayor parte de los estudiantes que llegan a las aulas poseen un conocimiento musical rico y de algún modo sofisticado, adquirido a través de una amplia variedad de actividades musicales que tienen lugar fuera de la escuela.

Es justamente este bagaje el que debe ser considerado como punto de partida para la realización de experiencias de creación musical ricas y significativas en el aula, y nos lleve a repensar lo que significa «saber» música como requisito para la composición musical.

Para algunos profesores la composición es una actividad que solo podrán desarrollar quienes posean una cierta competencia instrumental que les permita probar en su instrumento las ideas musicales, determinadas habilidades de lectura y escritura musical y ciertos conocimientos básicos sobre teoría musical. En mayor o menor grado, eso es lo que se entiende por «saber» música. Pero lo cierto es que las habilidades instrumentales y de lectura y escritura musical desarrolladas por la mayoría de los estudiantes que comienzan la educación secundaria no son suficientes si lo que se pretende es enseñarles a componer con métodos tradicionales. No todos podrán traducir a su instrumento lo que han imaginado y pocos serán capaces de transcribir esas mismas ideas. Del mismo modo, difícilmente los conceptos teóricos adquiridos podrán tener de forma directa una aplicación práctica.

Si esta es la única vía para componer en el aula poco podrá hacerse, y los resultados de lo que se haga seguramente serán muy pobres. Por el contrario, si por «saber» música entendemos el poseer una experiencia auditiva rica y el tener criterios para combinar sonidos o patrones rítmicos o melódicos, modificar timbres u otros parámetros, estructurar las ideas que van surgiendo, escuchar y evaluar los resultados para mantener o modificar lo que se ha creado, etc., probablemente las posibilidades se multipliquen. Estas son habilidades que, en mayor o menor medida, poseen miles de jóvenes que, con una formación autodidacta, crean a diario su propia música sin «saber» música en el sentido que se ha dado tradicionalmente a este concepto. Y estas son las habilidades requeridas para componer en las aulas de música usando algunas de las nuevas herramientas tecnológicas disponibles, entre ellas, algunos secuenciadores (tanto por software como en línea) que, en principio, no requieren del conocimiento de ningún tipo de notación, como por ejemplo ciertos editores de audio, determinadas aplicaciones virtuales alojadas en páginas web que ofrecen recursos gráficos que pueden ser manipulados por el usuario o programas específicos basados en el uso de la notación gráfica. Todas estas aplicaciones, como veremos a continuación, posibilitan la creación de piezas musicales a partir de la combinación de elementos sonoros incluidos en las mismas.

LA COMPOSICIÓN MUSICAL COMO «CONSTRUCCIÓN»

En los últimos años hemos podido comprobar cómo uno de los desafíos para los diseñadores de software musical ha sido el de crear aplicaciones que, a pesar de integrar cada vez más funciones, son más fáciles de utilizar. En muchos de estos programas no es necesario «saber» música, ya que la composición se basa en la combinación de loops2 u otros materiales sonoros pregrabados que pueden combinarse entre sí, opcionalmente con el agregado de ritmos o melodías originales que se introducen en la aplicación, ya sea tocando en tiempo real o usando funciones «paso a paso» que luego el propio programa se encargará de corregir, por ejemplo, ajustando la duración de las notas para adecuarlas al compás elegido.

Fuera del ámbito de la informática musical, este tipo de composición también ha sido utilizado en numerosas propuestas didácticas, especialmente basadas en la combinación de patrones rítmicos o melódicos (véanse, entre otros, Dennis, 1975 y 1984, pp. 83- 88; Carter, 1981; Bramhall, 1989).

Su principal ventaja es que el alumnado no tiene que «partir de cero», sino que puede centrar su atención en la combinación de una serie de elementos que conoce, que sabe cómo suenan (aunque no sepa cómo sonarán al mezclarse entre sí) y que puede modificar para acomodarlos a las decisiones que vaya tomando. El grado de dificultad de este tipo de composición puede, evidentemente, variar en función del tipo de patro- nes o elementos disponibles en el programa, de las posibilidades de transformación de los mismos, de las opciones que haya para su combinación, etcétera.

Dada una serie de elementos, las posibilidades de combinación son diversas y, consecuentemente, las piezas creadas por cada estudiante, pareja o grupo también serán distintas. Para comprender esta idea pensemos en lo que sucedería si diésemos a diferentes grupos de alumnos las mismas piezas de un tangram. Los resultados obtenidos variarían de acuerdo a las decisiones tomadas por cada uno de ellos, pero todos serían más o menos válidos. Fuera del entorno escolar, la composición basada en la combi- nación de loops y en el remix digital es una práctica habitual entre músicos y grupos que usan programas específicos para sus creaciones musicales. Gran parte del repertorio perteneciente a estilos como el techno, el ambient, el hip hop o la DJ music está siendo creado por personas que, sin «saber» música, o contando con unas mínimas nociones de lenguaje musical, consiguen resultados con un alto grado de creatividad y originalidad. La industria musical ha seguido de cerca esta tendencia proporcionando herramientas adecuadas a las demandas de músicos profesionales y aficionados (Buzarovski, 2005). Algunos ejemplos paradigmáticos de aplicaciones pensadas para el inmenso mercado de principiantes y aficionados a la música son GarageBand3 y ACID Music Studio4. En ambos casos, se trata de herramientas que posibilitan la creación y grabación en audio y MIDI5 a partir de la combinación de una inmensa variedad de bucles.

¿Es esto componer? Para algunos profesores no, puesto que no todo el material es original, es decir, creado por el compositor, y lo que se hace realmente es reelaborar o remezclar materiales musicales preexistentes. Para otros, que generalmente parten de nuevos conceptos de musicalidad y creatividad, sí lo es, ya que consideran como composición «cualquier pieza musical cuyo creador experimenta como significativa» (Nilsson, 2002). Nuestra idea de lo que supone componer coincide con la de Nilsson y parte de una definición amplia en la que tienen cabida dos de las acepciones del término que nos da la RAE: «producir obras musicales» (sin limitar sus características) y «formar de varias cosas una, juntándolas o colocándolas con cierto modo u orden». Hablamos de composición en aquellos casos en los que el trabajo de los estudiantes, ya sea realizado de forma individual o en pequeños grupos, a través de un proceso consciente, voluntario y controlado, tiene como resultado la elaboración de un producto musical que puede ser interpretado en diferentes ocasiones, incluso sin la presencia del compositor (Folkestad, 1998, p. 109). Esto implica «retener» aquello que se ha inventado, ya sea a través de la elaboración de una partitura – elemento que algunos de los modernos secuenciadores generan de forma automática «traduciendo» los sonidos a signos– o de una grabación, función de la que también dispone la mayoría de los secuenciadores y que, eventualmente, puede realizarse usando algún editor de audio, como Audacity6 o GoldWave7.

La experiencia nos demuestra el interés de los aprendizajes observados cuando los estudiantes usan el software como un recurso insustituible para dar forma, de manera rápida y eficaz, a sus ideas creatividad y originalidad. La industria musical ha seguido de cerca esta tendencia proporcionando herramientas adecuadas a las demandas de músicos profesionales y aficionados (Buzarovski, 2005). Algunos ejemplos paradigmáticos de aplicaciones pensadas para el inmenso mercado de principiantes y aficionados a la música son GarageBand3 y ACID Music Studio4. En ambos casos, se trata de herramientas que posibilitan la creación y grabación en audio y MIDI5 a partir de la combinación de una inmensa variedad de bucles.

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COMPOSICIÓN MUSICAL COLABORATIVA EN INTERNET

El uso de la Red como recurso para la composición musical colaborativa no es nuevo. Las primeras experiencias realizadas por educadores musicales e investigadores se remontan a mediados de la década de 1990. Proyectos tales como el Composers in Electronic Residence (CIER), iniciado en Canadá en 1995 por David Beckstead, o el Vermont MIDI Project12, iniciado en ese mismo año, y aún activo, fueron pioneros en el uso de Internet para facilitar la composición musical colaborativa. La idea general de estos proyectos es vincular a cada estudiante con un compositor profesional, un estudiante de composición o un profesor. El estudiante puede subir a una página web creada especialmente para el proyecto sus ficheros MIDI o sus partituras, que son revisadas por el tutor que se le ha asignado, quien le ofrece comentarios para mejorar su trabajo.

Un poco más reciente es Sound of our water13, presentado por la UNESCO en 2003 como parte del proyecto titulado Young Digital Creators14. A través de esta propuesta, vinculada con distintas áreas (ciencias naturales, geografía, historia, música, etc.), los jóvenes tenían la oportunidad de reflexionar sobre diferentes temas relacionados con el agua e integrar sonidos digitales en sus propias creaciones de paisajes sonoros acuáticos. Al iniciar el programa se grababan fragmentos de sonidos acuáticos que eran subidos a un banco de sonidos en la web y quedaban a disposición de todos los participantes. Estos sonidos eran usados por los jóvenes creadores para componer sus piezas musicales o paisajes sonoros, que también eran subidos a la red. Todos los participantes podían opinar y debatir sobre las distintas piezas en una comunidad en línea. Finalmente, las obras creadas eran publicadas e interpretadas en eventos en los que una audiencia internacional podía disfrutar y compartir opiniones sobre las mismas.

Fuera del ámbito educativo, en los últimos años también se han creado sitios web colaborativos en los que estudiantes y músicos aficionados pueden reunirse para participar, componer, compartir y promover sus creaciones. Algunos ejemplos son Kompoz, Red Panal y ACIDplanet.

El sitio web mencionado en primer término, Kompoz15, es una plataforma para la composición musical colaborativa en línea en la que usuarios y músicos de todo el mundo pueden trabajar conjuntamente y compartir sus creaciones. Por ejemplo, si alguien tiene una idea para componer una canción, puede grabar una maqueta (o solo una pista), subirla e invitar a otros usuarios para que añadan la percusión, un bajo, voces, etcétera.

Características similares encontramos en Red Panal16, un espa- cio virtual dirigido a compositores, músicos, técnicos de sonido y aficionados interesados en la composición musical colectiva y colaborativa. Con un diseño interactivo, se define como una red social especializada donde los usuarios dejan de ser meros consumidores para convertirse en productores de contenidos. El sitio web dispone de numerosas herra- mientas Web 2.0 que permiten el intercambio y publicación de creaciones propias.

El tercero de los ejemplos, ACIDplanet17, es un sitio comercial creado por Sony Creative Software, que ofrece colecciones de samples (muestras de sonido) de compositores y usuarios registrados que pueden ser bajados al propio ordenador, remezclados y vueltos a subir al sitio para participar en concursos periódicos de remix. El portal proporciona un software gratuito, ACID XPress, con el que se pueden elaborar las distintas composiciones.

Estas y otras herramientas digitales para la composición musical colaborativa en línea abren nuevas e insospechadas posibilidades para enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje. Los proyectos y entornos comentados en este apartado son solo una pequeña muestra de la evolución de los recursos en línea para la composición musical en la última década. Sitios colaborativos tales como el ya mencionado ACIDplanet brindan un entorno en el que los estudiantes pueden subir y compartir la música que crean, no solo con sus compañeros sino también con estudiantes de cualquier lugar del mundo y con cualquier usuario interesado en escucharla. En este sentido, se trata de herramientas que, además, ofrecen grandes posibilidades para la difusión del trabajo realizado en el aula, a las que se suman otras, como los espacios virtuales que permiten alojar ficheros de audio y podcast (por ejemplo, Odeo y Poderato) o incluso los propios blogs, wikis y páginas creadas en redes sociales, usados cada vez más frecuentemente en entornos educativos, en los que los ejemplos musicales pueden incluirse mediante un sencillo procedimiento que consiste en copiar y pegar el código embed proporcionado por el servidor en el que se alojan los ficheros.

Los avances tecnológicos de las dos últimas décadas han posibilitado la creación de nuevas herramientas para la expresión creativa, multiplicando el número de personas que componen su propia música. Según una encuesta realizada en Francia hace ya más de siete años (Pouts-Lajus y otros, 2002, citado por Delalande, 2008, pp. 7-18), al menos un millón de personas, número que incluía a niños, jóvenes y adultos, componía habitualmente en sus ordenadores personales. En el tiempo transcurrido hasta el presente es muy probable que esta cifra se haya multiplicado, respondiendo a la tendencia marcada por el surgimiento y evolución de nuevas herramientas tecnológicas en el entorno de la Web 2.0, en el que el usuario consumidor ha dado paso al usuario productor. De hecho, un estudio realizado más recientemente en los Estados Unidos muestra cómo más de la mitad de los jóvenes que usan Internet crean y comparten contenidos multimedia. Además de generar blogs o páginas personales, una inmensa mayoría remezcla imágenes y sonidos para elaborar creaciones propias y, a su vez, comparte en línea sus producciones (Lenhart y Madden, 2005).

Como hemos venido señalando, las tic presentan una oportunidad inédita y la experiencia de músicos y aficionados que trabajan fuera del ámbito escolar invita a pensar en nuevas posibilidades de aprendizaje musical que pueden enriquecer el trabajo que se realiza en las escuelas y contribuir a derribar los muros del aula, posibilitando la conexión con un mundo musical más amplio y diverso.

Internet y contrahegemonía

El INCAC es un equipo de investigación que funciona en la UBA (Universidad de Buenos Aires). Tiene como objetivo el estudio sobre la sociedad de la información y la articulación entre sociedad, tecnología y espacio en el mundo actual.

Actualmente está trabajando en su próximo proyecto Internet, cultura digital y contrahegemonía: nuevas formas de intervención militante, para lo cual nos han pedido que como comunidad aportemos nuestra visión y experiencia en el tema.

utopia

«El proyecto de investigación se centra en el estudio de grupos y colectivos que se expresan a través de prácticas culturales que incluyen el lenguaje audiovisual, la digitalización e Internet y que apoyan las luchas de los movimientos sociales en Argentina desde mediados de los 90. Se estudian las transformaciones en los estilos, formas de intervención militante, estrategias de acción política y la manera en que esta producción cultural con fines contrahegemónicos constituye un núcleo generador de identidades grupales y producciones colectivas.

El análisis tiene como marco la transformación de las sociedades industriales tradicionales en postindustriales, las teorías sobre la sociedad de la información y del conocimiento y el surgimiento de una cultura informacional y global. En este contexto las tecnologías digitales y las Tecnologías de la Información y la Comunicación se convierten en máquinas de imágenes y lenguaje generando una forma de comunicación en la que lo audiovisual juega un papel preponderante, atravesando todas las instancias de la sociedad y permitiendo al activismo político apropiarse de ellas para contribuir al logro de sus objetivos. Estas acciones son complementarias a la acción directa y, a través de Internet, se extienden creando una representación a escala con multiplicidad de significados.»

Catart, experimentación musical y síntesis concatenativa

Escucharon hablar de la síntesis concatenativa? Algo de granular tiene, pero es un pasito para adelante. Acaban de lanzar la nueva versión de CataRT. Acá el resumen:

Introducción

Métodos basados en el corpus de síntesis de sonido concatenativa utilizan de una variedad de fragmentos de sonido de una base de datos para crear (montar) un nuevo loop o sonido deseado, de acuerdo a una especificación de destino en los descriptores de sonido.

Es decir… Tenés varios sonidos que trozas y mezclas en tiempo real para que creen un nuevo loop o sonido.

sintesis granular

La síntesis concatenativa está atrayendo cada vez más interés en el mundo del sonido musical y las comunidades de procesamiento basados en contenido, como puede verse en esta encuesta de enfoques anteriores y actuales basados en el corpus de la síntesis concatenativa.

Principio

CataRT, como soft de síntesis concatenativa, utiliza una gran base de datos de sonidos de origen segmentado en unidades, junto a un algoritmo de selección de unidad que encuentra sonidos coincidentes con el sonido o la frase a ser sintetizado, llamado destino.

La selección se realiza de acuerdo con los descriptores de las unidades, que son características extraídas de los sonidos de origen, o descriptores de niveles superiores que se les atribuidos.

Las unidades seleccionadas, a continuación, se pueden transformar para que coincidan plenamente con la especificación de destino, concatenándolas. Si la base de datos es lo suficientemente grande, la probabilidad de que se encuentre una unidad coincidente el alta, por lo que se reduce la necesidad de aplicar transformaciones, que siempre degradan la calidad del sonido.

Aplicaciones

Estos métodos permiten diversas aplicaciones, tales como la síntesis de instrumento de nivel alto, resynthesis de audio, también llamado mosaico, síntesis de la textura y el ambiente, síntesis de voz artística y síntesis exploratorio interactivo en diferentes variantes. Este último se implementa en el sistema de síntesis de en tiempo real basado en el corpus de CataRT para Max/MSP.

Más información 

«Lumbre» de Mariana Baraj con bonus track de RedPanal

Mariana Baraj, cantante y percusionista reedita su primer disco solista Lumbre. Buenísimo disco, donde suma y enriquece las propuestas musicales que hace partiendo siempre de la raíz… Fundamental crecimiento para el siempre vivo folklore latinoamericano. Dentro del mismo está el bonus track del tema ganador del concurso de RedPanal que hicimos junto a la artista Alomejo luego no vuervo. Se acuerdan??? A partir de pistas cedidas por ella se crearon diversos temas posibles. Las voces de Mariana están basadas en «Ya me voy», una copla del norte argentino anónima, de dominio público. Recordamos que el ganador del concurso fue un músico español, de Cadiz, llamado Huzkey. Acá pueden escuchar más de sus temas.

Para más info pueden chequear el blog de Mariana Baraj.

Mariana Baraj

RedPanal crece en Iberoamérica

Nuestra comunidad está creciendo, esparciéndose en iberoamerica. Argentina está en el primer lugar en cuanto a participación de usuarios, siguiendo España, que suma entradas y participación de músicos y hermanos curiosos en esta aventura que es RedPanal, le sigue Mexico y Chile. Vean el gráfico de comparativas, que a fecha de hoy aporta lo que buscamos substancialmente que es la comunicación sin fronteras.